100 años de la CONMEBOL (Nota 14)

3 de enero de 2017

En una columna y sin grandes titulares, el matutino argentino La Nación, del lunes 10 de julio de 1916, informa de la propuesta de Héctor R. Gómez para constituir una Confederación Sudamericana de Fútbol. También señala que la iniciativa se aprobó ad referéndum del voto de las asociaciones y del nombramiento de una comisión para trabajar en la redacción del reglamento. En la fecha patria argentina del domingo 9 de julio de 1916, como homenaje al centenario de la independencia de ese país que se conmemoraba, se inició de esta forma el proceso fundaciones del organismo que culminará -luego de superar dificultades por las divisiones del fútbol en Brasil y Chile- en las reuniones de Montevideo del 16 y 17 de diciembre de ese mismo año. Este documento se publica por vez primera, luego de su aparición hace ya más de 100 años.

En una columna y sin grandes titulares, el matutino argentino La Nación, del lunes 10 de julio de 1916, informa de la propuesta de Héctor R. Gómez para constituir una Confederación Sudamericana de Fútbol. También señala que la iniciativa se aprobó ad referéndum del voto de las asociaciones y del nombramiento de una comisión para trabajar en la redacción del reglamento. En la fecha patria argentina del domingo 9 de julio de 1916, como homenaje al centenario de la independencia de ese país que se conmemoraba, se inició de esta forma el proceso fundaciones del organismo que culminará -luego de superar dificultades por las divisiones del fútbol en Brasil y Chile- en las reuniones de Montevideo del 16 y 17 de diciembre de ese mismo año. Este documento se publica por vez primera, luego de su aparición hace ya más de 100 años.

Por Atilio Garrido / Investigador. Autor de “100 años de la CONMEBOL / Un continente de fútbol”, libro oficial de la Confederación Sudamericana con la historia de su centenario.

El domingo 2 de julio de 1916, en la cancha de GEBA cuya presidencia ejercía el Dr. Ricardo Aldao y donde se disputarían todos los partidos del Campeonato Sudamericano, Uruguay venció 4:0 a Chile con goles de Piendibene y Gradín quienes anotaron dos cada uno. Al día siguiente volvieron a enfrentarse los mismos rivales en forma amistosa, mezclándose jugadores uruguayos con los chilenos, a pedido de los trasandinos que querían aprender las enseñanzas de los orientales. Mientras tanto, un periodista de El Mercurio de Santiago informó en la crónica que “En Uruguay actuaron dos africanos” –en referencia a Delgado y Gradín-, exigiendo a los dirigentes chilenos hospedados en el Hotel París, el reclamo de los puntos perdidos. Conocida la noticia llegó un telegrama a la delegación de Uruguay, firmado por el presidente de la Asociación Atlética de Chile, Juan A. Ortuzar, “felicitando por el triunfo obtenido en lucha caballeresca y leal”.

El hecho demuestra y confirma que el fútbol resultó el gran vehículo integrador a nivel social, sin distinción de clases sociales. Uruguay fue el primer país de América del Sur en concretar esta realidad. En ese equipo celeste actuaba Jorge Pacheco, perteneciente a la aristocracia, con parentesco algo lejano de José Batlle y Ordóñez –quien ya había sido presidente de la República en dos mandatos (1903-1907 y 1911-1915), junto con dos descendientes de esclavos. En el Uruguay el proceso de la abolición de la esclavitud lo inició el presidente Manuel Oribe con resoluciones adoptadas en 1935, 1936 y 1937. En Estados Unidos, esta decisión la tomará Lincoln el 1º. de enero de 1863.

Desde Río de Janeiro, el 30 de junio partieron en ferrocarril los jugadores de cariocas que integraban el combinado de Brasil. En San Pablo se sumaron los demás componentes. Llegaron a la estación central de Montevideo a las 4.10 a.m. del 5 de julio. En plena madrugada. Pasaron todo ese día en la capital del Uruguay a la espera de tomar el vapor de la carrera en la noche rumbo a Buenos Aires. Los brasileños no perdieron el tiempo. Practicaron entre ellos en el Parque Central, completando el equipo suplente cuatro jugadores de Nacional. Uno de ellos, nada menos que Ángel Romano, el domingo anterior había defendido la camiseta celeste ante Chile en el inicio del Campeonato Sudamericano. A las 9.00 p.m. embarcaron y cruzaron durante la noche el Río de la Plata, arribando a la sede del torneo en la mañana del día seis. En la tarde Argentina goleó 6:1 a Chile. Los brasileños solicitaron unos días de descanso antes de su debut.

Buenos Aires vivía y palpitaba con las varias decenas de festejos de todo tipo que se organizaron para conmemorar el centenario de la independencia. El aporte del fútbol resultó fundamental. Los diarios difundieron ampliamente con fotografías y comentarios los partidos. Nadie pensaba, ni tampoco se hablaba de la idea lanzada por Héctor R. Gómez en 1912 y perfeccionada en el artículo aparecido en la revista El Hogar nueve meses atrás.

El domingo 9 de julio de 1916, el día exacto del centenario, se desarrollaron en Argentina, a todo fasto, los actos principales de celebración de la independencia. Uno de ellos se llevó a cabo en la sede de la AAF. “Reunidos en asamblea especial extraordinaria el consejo de la Asociación Argentina de Football y los delegados del Brasil, Chile y el Uruguay, a propuesta del Sr. Héctor R. Gómez, delegado de este último país, por aclamación se decidió declarar constituida ad referéndum de los respectivos países la Confederación Sudamericana de Football.

A propuesta del mismo delegado el presidente de la Asociación Argentina designó una comisión compuesta por dos delegados de cada país para que proyectara las bases que servirán de fundamento a las deliberaciones del consejo de la Confederación, cuando este –una vez ratificado el voto de la asamblea de delegados- se reúna a fin de aprobar el reglamento de la nueva entidad.

La comisión se reunirá hoy y presentará su informe durante la permanencia de las delegaciones en Buenos Aires, a fin de que sea discutido y sancionado.

La comisión de reglamento quedó así constituida: por la Asociación Argentina D. Juan R. Mignaburu y J. C. Susán; por el Brasil, D. Souza Riveiro y D. Mario Cardim; por Chile, D. Arancibia Lazo y D. R. Balbotin; y por el Uruguay, D. Héctor Gómez y D. León Peyrú, presididos por el presidente de la Asociación Argentina de Football”.(1)

En la noche de la fiesta patria argentina se realizó “en los salones altos de la galería Güemes se realizó el gran banquete de confraternidad sudamericana con que la Asociación Argentina de Football obsequió a las delegaciones del Brasil, Chile y el Uruguay. El acto asumió proporciones extraordinarias con 150 invitados.

Al finalizar la comida D. Adolfo F. Orma pronunció breves palabras enalteciendo la misión que la América latina tiene reservada al sport y tuvo a la vez encomiables conceptos para los representantes de los países asistentes.

Le siguieron en el uso de la palabra don Mario Cardim y D. Héctor Arancibia Lazo, expresándose elogiosamente respecto al progreso de nuestro país y a la juventud sportiva.

También habló D. Héctor Gómez, quien hizo el elogio de la Confederación Sudamericana de Football, cuyas ventajas puso de manifiesto.

Entre los comensales que pasaban los cien, se hallaban presentes además de las tres delegaciones, los miembros de los consejos superior y divisional, dirigentes de clubes, D. F. H. Chevallier Boutell, el capitán Ángel Zuloaga, D. Ramón Columba, los componentes del team argentino que toman parte en campeonato sudamericano y otras personas conocidas en el deporte”.(2)

“El gran banquete” se desarrolló en el restaurante del piso 14 de la Galería Gral. Martín Güemes –inaugurada el 15 de diciembre de 1915- aún vigente uniendo Florida y San Martín (antigua calle Catedral), en el corazón de la city porteña. Fue el primer “rascacielos” art nouveau de Buenos Aires, con 80 metros de alto, el más lujoso y distinguido de la época. Actualmente en el teatro existente en el subsuelo, funciona diariamente el espectáculo “Piazzolla tango”.

Interesa reiterar que el torneo de fútbol, inicialmente fue programado para que su último partido, que consagraría al campeón, se disputara coincidiendo con la fecha del centenario. Es decir, en la tarde de ese domingo 9 de julio. La comunicación de Brasil de que no participaría y las posteriores gestiones exitosas realizadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, al lograr cambiar esa decisión originó la postergación del certamen.

Al día siguiente -10 de julio de 1916-, alumbrando una rivalidad que se agigantará a partir de la segunda mitad del siglo XX, Argentina no pudo vencer a Brasil.

Dos días después, fiel a lo que era su costumbre, Gómez introdujo dos cambios de hombres y otros dos de posiciones en el equipo uruguayo para enfrentar a los brasileños. Ingresaron Vanzzino y Tognola, de half por la izquierda e insider por derecha, respectivamente, suplantando a Castellino y Brachi. El Japones Varela pasó de back derecho y el Loco Romano de wing zurdo. Arthur Friedenrecich -la más grande estrella brasileña hasta la aparición de Pelé- a los diez minutos puso en ganancia a Brasil. “El goal fue saludado con una verdadera ovación, […] y a los 16 minutos por un lamentable accidente, varió totalmente el carácter del match. El jugador Piendibene pretendió tomar la pelota en momentos que intervenía Orlando y levantando el pie lo dejó caer con fuerza. Erró a la pelota, pero por desgracia alcanzó al jugador brasileño y lo obligó a salir del field seriamente lastimado. Pasó a jugar de back Lagrecca y Friedenreich, el mejor forward, tuvo que integrar la defensa en la línea media. Invitado por el referee el capitán del cuadro uruguayo para que permitiese integrar el del rival, manifestó que se amparaba en las disposiciones del reglamento para no acceder. De este modo quedando reducido a diez hombres el cuadro brasileño perdió su valor”.(3) En esas condiciones favorables –en aquel tiempo y durante varias décadas más, quedar con 10 hombres equivalía a perder el partido-, durante el segundo tiempo, llegaron goles de Gradín y Tognola para dar vuelta el resultado y ganar el partido.

Esa misma noche, los chilenos que culminaron su actuación en el torneo, viajaron a Montevideo en el vapor de la carrera. El viernes 14 de julio, en el Parque Central, ante “más de seis millares de personas”, otro combinado uruguayo vencía 4:1 al de Chile.

¿Cómo se explica la realización de éste enfrentamiento? A raíz de la equivocada denuncia periodística sobre la actuación de “los negros africanos” en Uruguay, el embajador de Chile en Montevideo, Marcial Martínez de Ferrari, dirigió al equipo chileno una nota invitándolo a realizar un acto de desagravio al fútbol uruguayo, con una visita en la siguiente semana, luego de culminar su actuación en el campeonato.

El sábado 15 de julio de 1916 se desató en Buenos Aires una inusitada expectativa –nunca antes vista– por el partido que disputarían en la tarde siguiente Argentina y Uruguay, último encuentro del Campeonato Sudamericano. A la luz de los resultados, el lance adquirió características de final, con ventaja para los orientales: el empate los consagraba campeones.

Mientras los aficionados agotaban las entradas puestas a la venta, aumentando la locura por “ver la final”, en horas de la mañana llegaron a la dársena bonaerense en el vapor de la carrera los jugadores uruguayos Miguel Benincasa y Rodolfo Marán, back y wing izquierdo. Ambos actuaron en la tarde anterior frente a Chile en Montevideo, sobresaliendo por su rendimiento. Culminado el partido amistoso, a través de los deficientes diálogos telefónicos de entonces –eran necesarias varias horas de espera antes de conectar una “llamada de larga distancia”–, Gómez y el dirigente-árbitro León Peyrou, desde Buenos Aires, cambiaron impresiones con el presidente de la AUF, Juan Blengio Roca, sobre la constitución del equipo oriental para el cotejo final. La actuación ante Brasil no los dejó conformes. Conversaron sobre posibilidades de variantes. Informados por Blengio Roca de la buena actuación ante Chile de esos dos jugadores, resolvieron que viajaran para integrar el equipo titular en la final del domingo. El primero actuaba de back y el segundo de atacante por la izquierda, referentemente de wing. Con relación a la oncena que había vencido a Brasil, la arriesgada decisión excluía nada menos que a una de las estrellas del equipo, Ángel Romano, suplantándolo por el juvenil y debutante Marán. En la defensa, la salida de Vanzzino originaba, también, un nuevo cambio de posiciones en aquel fútbol alejado de la polifuncionalidad. Varela dejaba su puesto de zaguero a Miguel Benincasa y retornaba a jugar de half izquierdo. Además, Gómez concretó una tercera variante: entró Alfredo Zibecchi de half derecho en lugar de Pacheco.

(1) “Confederación Sudamericana de Football”. La Nación. Buenos Aires, 10/07/1916.

(2) “El banquete de anoche”. La Nación. Buenos Aires, 10/07/1916.

(3) “El match de ayer entre uruguayos y brasileños”. La Nación. Buenos Aires, 13/07/1916.

 

 


SEMIFINAL - FINAL

1 - 2
Estadio Centenario
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