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de Atilio Garrido

Godín, Nasazzi, William y Gutiérrez

15 de junio de 2018

 

Edinson Cavani en el festejo de Uruguay junto a Diego Godin, la mejor figura del equipo Uruguayo. Fotografía de Fernando González, enviado especial.

El análisis de la actuación de los catorce jugadores uruguayos que actuaron en el partido ante Egipto de acuerdo a mis observaciones, es el siguiente:

Fernando Muslera (6). Una tarde muy tranquila generada por la inexistencia del ataque de Egipto. Dos centros en el primer tiempo saliendo del arco para interceptarlos y un remate de larga distancia bien contenido en el segundo período.

Guillermo Varela (5). Con algunas vacilaciones en la etapa complementaria para defender, se proyectó permanentemente al ataque –casi siempre combinando con Nández-, sin resolver de manera positiva esas escaladas.

José María Giménez (8). Notable producción defensiva cubriendo los huecos que quedaban a la espalda de Varela; ganó siempre de alto en su área y trepó al cielo con fuerza y decisión para conectar el impecable golpe de cabeza cuando moría el partido sin quebrarse la igualdad. Una garantía.

Diego Godín (9). Un gigante con noventa minutos perfectos. Defendió su área con seguridad, forzó la acción mano a mano con los delanteros rivales ganando siempre la pelota y se proyectó con elevado criterio técnico hacia el ataque, empujando al equipo al área enemiga, exhibiendo riqueza para dominar la pelota y gambetear con ella. En esas acciones me hizo recordar a William Martínez, inclusive hasta por su casi idéntica figura corporal y esa incipiente calvicie pronunciada. Hugo Bagnulo colocaba a “Guiyan” –como lo llamaban los aficionados-, junto con José Nasazzi y Nelson Gutiérrez entre los tres mejores zagueros de la historia del fútbol uruguayo. Si el querido y recordado Hugo hubiera tenido la posibilidad de observar a Godín, sin duda lo incluiría como el cuarto hombre relevante de ese puesto en la historia gloriosa de la camiseta celeste.

Martín Cáceres (7). Clausuró su zona y se proyectó en forma permanente al ataque. En varias de esas penetraciones el cerrojo defensivo de Egipto impidió que definiera atinadamente. En la segunda etapa remató para convertir el gol en medio de un amontonamiento de jugadores en el área rival y… la pelota pegó en su compañero Sánchez evitando que ingresara al arco.

Nahitan Nández (6). Cerró la franja derecha de la cancha oriental cuando Egipto ocasionalmente intentó contragolpear por esa zona. Manejó la pelota pasándola con acierto y trepó varias veces al ataque por el lateral convirtiéndose en puntero derecho. Careció de discernimiento en esas acciones para enviar precisas habilitaciones que dejaran a Suárez o Cavani cara a cara con el arco rival.

Carlos Sánchez (6). Pareció encontrarse decaído al no ensayar sus habituales incursiones al ataque exhibiendo habilidad y velocidad. Se sumó al juego de toques cortos cuando el momento en que ingresó requería ensayar las penetraciones por la banda derecha que lo caracterizan. Su puntaje crece por la perfecta ejecución del tiro de esquina que conectó Giménez de cabeza.

Matías Vecino (7). Buen desempeño liderando el cambio de juego que origina su inclusión en el puesto de antiguo volante central, colocación que compartió en esta ocasión con Bentancur. Reiteró aciertos en el continuo pase de la pelota a los compañeros para generar el circuito que asegura la posesión del balón. Le faltó concretar las incursiones ofensivas por el centro del campo, que lo caracterizan en su gestión con la camiseta de Inter.

Lucas Torreira (-). Cinco minutos en el campo de juego no permiten exponer ningún comentario sobre su labor. Ingresó por Vecino que se encontraba visiblemente agotado.

Rodrigo Bentancur (8). Los conceptos para su gestión son similares a los que anteceden referidos a Vecino, su compañero en el tándem central de la mitad del campo. El puntaje mayor con el que lo califico obedece a la consideración especial de su juventud. El muchacho nacido en Nueva Helvecia debutó en la Copa del Mundo de la FIFA próximo a cumplir 21 años, cosa que ocurrirá el venidero 25 de junio. Resulta una mochila pesada colocarse la celeste para defenderla en esa zona de la cancha con la sombra de los notables crack uruguayos que brillaron allí. Bentancur expuso la serenidad para superar luego de los primeros minutos, el lógico miedo escénico al que aludía Jorge Valdano para definir esta situación.

Giorgian De Arrascaeta (5). Le costó mucho contagiarse con el calor del partido. Cuando comenzó a irradiar la posibilidad de enchufarse en la contienda –después de la primera media hora de juego-, en un gran ataque llevado a cabo por Cavani a velocidad, el salteño habilitó de manera perfecta a De Arrascaeta que ingresaba al área por la izquierda. Un hombre de su talento podía dominar la pelota y convertir el gol. No pudo controlar el esférico desperdiciando la chance. El panorama no cambió en el segundo tiempo cuando fue sustituido.

Cristian Rodríguez (7). Su ingresó oportuno dispuesto por el técnico Tabárez generó el efecto esperado. El equipo celeste comenzó a  disponer de una alternativa de desborde por la franja derecha que no logró concretar De Arrascaeta. A fuerza de su acostumbrado empuje y coraje Rodríguez alcanzó destaque.

Edinson Cavani (7). En cada ocasión que apareció resolvió con acierto las acciones. Aunque poco trascendente en la etapa inicial, suyo fue el primer remate del equipo al arco a poco de empezar y al culminar la misma entregó un pase de gol a De Arrascaeta que el receptor desperdició. En el segundo tiempo levantó sus revoluciones destacándose. Entregó dos habilitaciones de gol para Luis Suárez. Ejecutó a la perfección un tiro libre que se estrelló en el palo y un gran remate de bolea al recibir perfecto pase de corto de cabeza de Suárez, exigió la mejor defensa del portero de Egipto durante el partido.

Luis Suárez (7). El técnico de Egipto, el argentino Héctor Cuper, dispuso sobre él un cerrojo de alto impacto liderado por el zaguero derecho, el N.º 2 Ali Gabr, que lo marcó hombre a hombre. Se le sumaba el izquierdo para contener a Suárez por detrás y cualquiera de los volantes que retrocedían para cubrir al uruguayo por delante. A pesar de este candado al que estuvo sometido, Suárez se las ingenió para disponer de tres situaciones claras de gol, dos de ellas habilitado por Cavani. El único reparo que puede establecerse sobre su actuación está relacionado con su estado de ánimo generado por la marca a que fue sometido. Apareció ofuscado y en dos ocasiones estuvo al borde de cometer alguna acción antideportiva que, por suerte, no se concretaron.