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Conclusiones: Tabárez y los jugadores deben volver al pasado ¿Se puede clasificar?


Diego Lugano y su gesto de desazón. Uruguay volvió a perder y cayó al sexto puesto de las eliminatorias sudamericanas.


26 marzo, 2013
Fútbol Uruguayo Selección

 Escribe: Atilio Garrido / Fotos: Fernando González (enviados especiales a Santiago)

¿Y ahora qué? Uruguay vivió su noche más negra desde que Oscar Tabárez reasumió su conducción en 2006. La afirmación no está basada por la derrota, por los dos goles recibidos, por la nueva caída. Se origina en la falta total de rumbo que muestra el equipo en la cancha. En el desplome grupal que se genera en cada ocasión en que el equipo recibe un gol en contra, situación ésta que no solo ocurrió hoy, aquí en Santiago, sino que también sucedió ante Colombia, Argentina y Bolivia. El grupo de jugadores no tiene respuesta ante la adversidad. ¿Acaso perdieron la rebeldía? Aquella rebeldía en la eliminatoria pasada permitió remontar en Quito, ante Ecuador, un tanteador adverso de 0:1 a los 20 minutos del segundo tiempo, para pasar a ganar en la hora con gol de penal 2:1 y quedar en la puerta del sueño de llegar a Sudáfrica.

Diego Lugano y su gesto de desazón. Uruguay volvió a perder y cayó al sexto puesto de las eliminatorias sudamericanas.

Diego Lugano y su gesto de desazón. Uruguay volvió a perder y cayó al sexto puesto de las eliminatorias sudamericanas.

Se me ocurre que el técnico golpea campanas de palo. No lo escuchan… Da la impresión que sus dirigidos no atienden sus orientaciones, sus reclamos, sus instrucciones. Es muy cierto y el propio Tabárez lo dice permanentemente, que el fútbol lo hacen los jugadores. Que lo que el técnico puede hacer, programar, prever, culmina cuando comienza el partido. Dante Panzeri definía al fútbol como «el arte del imprevisto». Es cierto. Pero… el que elige los ejecutantes para lo planificado, es el entrenador, el técnico. Si Tabárez insiste ante sus dirigidos en que hay que poner atención en el arranque del partido porque Chile sale a gran ritmo al ataque. ¿Quién es el responsable de escoger jugadores que, de pronto, en estos momentos no están respondiendo a sus órdenes como en el pasado? Si les habla de poner atención, de evitar distracciones, de no regalarse, y… a los seis minutos Matías Aguirregaray con una equivocación de primer año genera un terremoto que destruye todo lo previsto, ¿quién es el responsable? ¿Quién escoge a los futbolistas para armar el equipo?

En el fútbol de hoy los dirigentes -de Asociaciones o de selecciones-, han perdido todo el control y el manejo de los procesos vinculados con la parte deportiva. Entregaron ese capital a los entrenadores que hacen y deshacen a su antojo y paladar. No se apoya o se está encima de la selección, con sólo ir a comer un asado a la concentración el día anterior a un partido. Antiguamente -y hasta no hace mucho tiempo-, siempre existía un dirigente que se dedicaba a la parte del fútbol. Estaba en los entrenamiento, iba a la concentración, dialogaba con el técnico, le preguntaba tal y cual cosa, ¿qué va a hacer? ¿quién va a jugar? ¿cómo va a integrar el equipo? Hoy en clubes y selecciones, los técnicos controlan y supervisan todo.

Esto genera, especialmente cuando los procesos son largos, una inevitable comunión entre los jugadores que arrancaron la etapa y el técnico. Comunión que obliga, códigos y secretos que se respetan, concesiones que se otorgan… El tan mentado «grupo humano» se transforma en un «humano grupo», cuando el rumbo se tuerce, cuando los resultados no son los esperados y cuando -como en este caso-, el proceso queda al borde del abismo.

Borocotó, aquel gran periodista uruguayo que triunfó en la Argentina potenciando a «El Gráfico» a la cima, sostenía que el hombre castiga al animal más noble cuando el carro se queda empantanado. Es cierto…

¿Es esta la hora de cargar sobre los jugadores y al técnico, responsables en conjunto de la noche negra de hoy, para lastimar con las críticas? No. De ninguna manera será esa mi actitud. Nunca lo fue antes y tampoco lo será ahora. Este grupo y Tabárez le han dado al fútbol y al público uruguayo alegrías y emociones tan inmensas que sepultan cualquier tristeza de hoy. Momentos inolvidables que mitigan esta agonía de hoy, cuando el proceso ofrece síntomas de agotamiento, cuando aparecen voces convocando al corte de cabezas al amparo de los meses que faltan para junio, cuando nuevamente se llegue a otra instancia decisiva, casi sin posibilidad de recuperación en caso de una nueva frustración.

Eso sí, por mi parte el actual momento me impulsa a la reflexión y a mirar hacia adelante en procura de descubrir las posibilidades que tiene este grupo y éste técnico, para cambiar esta fea realidad.

Ya no son dos meses de bajo rendimiento. Ya no podemos detenernos en aquellos meses fatales de setiembre y octubre de 2012 que prendieron la luz amarilla sobre el rendimiento de Uruguay.

Ya no podemos afirmar que en el Estadio Centenario el equipo siente la presión, pero fuera, de visita, crece, se agiganta y «saca resultados». Nos duelen todavía los goles de Barranquilla, Mendoza, La Paz y ahora Santiago. Pero lo peor es la caída sin atisbos de recuperación. Tabárez sostuvo en el programa «Pasión», después del partido, que en los partidos amistosos de fecha FIFA habían encontrado respuestas que lo ilusionaron. Fueron apenas ilusiones en partidos donde la presión y el miedo escénico no influyen.

Para peor el panorama nos enfrenta a una cruda realidad. Quedan los partidos ante Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador y Argentina. Cada una son etapas que hay que superar con triunfos. ¿Puede este mismo plantel y su técnico pegar el golpe de timón para ganar en Venezuela?

Y después viene la Copa de las Confederaciones, a la cual Uruguay puede ir a competir sin ninguna motivación, casi fuera del mundial de 2014, si el equipo no alcanza la victoria en la tierra de Bolívar.

Las respuestas las tiene Oscar Tabárez quién debería -sugiero-, abandonar la soledad del análisis para permitir el apoyo de dirigentes «con olor a vestuario». En esta instancia, más que nunca, se necesita la presencia del Presidente Bauzá junto al cuerpo técnico. Interviniendo, compartiendo responsabilidades e instrumentando, en acuerdo con el entrenador, las estrategias futuras. Y si lo entienden necesario deben aportar lo suyo los referentes del plantel, los que desde hace años ocupan las posiciones de abanderados, para hablar francamente, para aportar soluciones a partir de la base del reconocimiento de los errores cometidos. Problemas que surgen de decisiones tomadas en ocasión de la participación en los Juegos Olímpicos, que pueden haber herido susceptibilidades o pretendidos derechos adquiridos.

Hinchas uruguayos en el estadio Nacional de Santiago. La celeste cada vez más complicada.

Hinchas uruguayos en el estadio Nacional de Santiago. La celeste cada vez más complicada.

No es posible, no puede volver a repetirse, lo ocurrido en materia arbitral con Uruguay en apenas cuatro días. Tres penales no cobrado influyen y mucho. Principalmente el que de ex-profeso omitió sancionar el juez Roldán. En declaraciones a nuestro sitio, el dirigente Fernando Sobral afirmó que se habían desplegado acciones para evitar que lo acontecido con el árbitro colombiano se volviera a repetir. ¡Vaya la efectividad de las acciones! Quién escuchó la queja, después de recibida, debe de haber dicho: al que no quiere sopa dos platos. Y se despachó con el juez Pitana que dejó de cobrar dos claros penales. En esta materia Uruguay sufre en dos partidos dos malos trabajos referiles que lo empujaron a la eliminación. Todavía queda tiempo para reclamar como debe hacerse. ¿O acaso el vicepresidente de la CSF no es uruguayo? ¿No es uno de los dirigentes más antiguos a ese nivel? ¿Qué pasó? ¿Se dejó llevar por delante por los jóvenes dirigentes del Pacífico que van apoderándose de los organismos de poder de la Confederación?

Son muchas las interrogantes que quedan sin respuesta, más allá de ser muy franco con respecto a los dos penales que esta noche no cobró Pitana. Uruguay no cayó vencido ante Chile por culpa de esos errores. Sufrió la derrota por graves deficiencias propias que no se solucionaron.

Por nuestra parte, conocedores profundos de la historia del fútbol celeste, seguimos pensando que sí, se puede. Hay que ganar y ganar en serie por lo menos a Venezuela, Perú y Colombia para después barajar posibilidades y recurrir otra vez a la computadora. Hay que ir paso a paso. Hay tiempo para que trabajando en conjunto Tabárez y dirigentes, peguen el golpe de timón en todos los escenarios, para que del cimbronazo surja la construcción del futuro.

Tabárez y este grupo de futbolistas merecen estar a tono con la mejor historia de la celeste y nuestro fútbol. Y para que eso sea posible, para que construyan la gigantesca hazaña que sería lograr la clasificación para Brasil 2014, sobre las ruinas que deja este terremoto de seis partidos sin ganar, técnico y jugadores, apoyados por los dirigentes, deben volver al pasado. A aquellos tiempos donde todas eran ilusiones y sueños…

CHILE 2:0 URUGUAY

Cancha: Estadio Nacional de Santiago.

Juez: Néstor Pitana. Líneas: Diego Bonfá y Gustavo Rossi (Terna de Argentina).

CHILE: Claudio Bravo, Gary Medel, Gonzalo Jara, José Rojas, Mauricio Isla (85′ Marcos González), Marcelo Díaz, Charles Aránguiz (58′ Matías Fernández), Eugenio Mena, Eduardo Vargas, Esteban Paredes y Jean Beausejour (69′ Carlos Carmona). Director técnico: Jorge Sampaoli. Suplentes: Jhonny Herrera, Miguel Pinto, Alejandro Acevedo, Francisco Silva, Rodrigo Millar, Nicolás Castillo, Fabián Orellana y Angelo Henríquez.

URUGUAY: Fernando Muslera, Matías Aguirregaray (46′ Alejandro Silva), Diego Lugano, Diego Godín, Alvaro Pereira, Alvaro González, Egidio Arévalo Ríos, Nicolás Lodeiro (81′ Cristian Rodríguez), Gastón Ramírez (69′ Diego Forlán), Luis Suárez y Edinson Cavani. Director técnico: Oscar Tabárez. Suplentes: Martín Silva, Juan Castillo, Andrés Scotti, Sebastián Coates, Walter Gargano, Sebastián Eguren, Alvaro Fernández, Sebastián Fernández y Christian Stuani.

GOLES: 10′ Esteban Paredes (Ch), 77′ Eduardo Vargas (Ch).

Tarjetas amarillas: 23′ Gonzalo Jara (Ch), 43′ Matías Aguirregaray (U), 46′ Charles Aránguiz (Ch), 55′ Alejandro Silva (U), 58′ Luis Suárez (U), 70′ Marcelo Díaz (Ch), 90′ Egidio Arévalo Ríos (U).

Luis Suárez y "Cebolla" Rodríguez, resignados. Uruguay no levanta cabeza.

Luis Suárez y «Cebolla» Rodríguez, resignados. Uruguay no levanta cabeza.


Etiquetas: Selección uruguaya

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