Desde Belvedere a la cumbre del mundo

14 de julio de 2017
Autor: Ariel Longo
Categoría: Columnistas

Su “Búnker” es  Belvedere, se junta con amigos, es un vecino común. Para muchos que no conocen; tocó la gloria más grande que un entrenador puede tener, porque más arriba no hay nada; es campeón del mundo.

En el Museo del fútbol  se recordó y homenajeó, en un más que justo reconocimiento; a la gesta  celeste y su Copa América de 1987, y sus actores. Futbolistas de extraordinarias condiciones que le “arrancaron” dicha  Copa al que era campeón vigente del mundo  un año antes  (Argentina 1986), con un Maradona a pleno, y un gol del gran Antonio Alzamendi en aquel clásico inolvidable, en la propia tierra de los argentinos. Condiciones estas para nuestro sentimiento de uruguayo que la harán recordar y valorar hasta el último de nuestros días. Aquellos futbolistas nos dieron la gloria.

El fue su conductor técnico.

Roberto Fleitas.

Ese fue un punto de partida de un palmarés personal, en lo internacional. Ya que en lo nacional había iniciado el camino de Central Español en 1983, ascendiéndolo a la primera división; para que luego otro entrenador olvidado (Líber Arispe) lograra la hazaña de llevar a los de Palermo a ser Rey de Uruguay en 1984.

Existe entre nosotros un entrenador uruguayo campeón de América a nivel de selecciones (Uruguay 1987), campeón de América de clubes (Nacional 1988) y campeón del mundo de clubes (Nacional 1988). Como plus; teniendo su reconocimiento de mejor de América;  como entrenador;  en ese glorioso año (1988)  para los del Parque y para nuestro país, siendo catalogado como el mejor conductor del continente sudamericano  por la prensa.

En el año 1992 fue el conductor del Nacional campeón 1992.

Lo tuve de dirigente compañero en A.U.D.E.F en el año 1996.

Pasaron ya 30 años de aquella conquista y aun esta “fresca” en nuestros recuerdos, donde Jorge “Indio” Díaz fue su colaborar directo y el Profe Cono Caminatti el PF, donde su imagen de arrodillarse en el centro de la cancha, luego del triunfo ante Chile y que nos diera el titulo; agradeciendo al cielo es un símbolo de lo que es el sentimiento por la celeste. Esta imagen asociada a un muy joven Rubén Sosa dando la vuelta olímpica con la bandera del país en un desenfrenado festejo, también ha pasado a la perpetuidad.

Roberto Fleitas está en su barrio de Belvedere, siempre cerca de Liverpool y rodeado de sus amigos de siempre. Estaría  bueno, que generaciones de jóvenes supieran y vieran que no solo entrenadores extranjeros tienen palmares respetables y valorados.

Este es campeón de todo.

Roberto Fleitas.


TORNEO CLAUSURA 2017