Home   »   Columnistas

El desmedido poder del silbato





27 noviembre, 2012
Columnistas

 

Muchas veces los comunicadores nos preguntamos qué se puede hacer para evitar la violencia en el deporte, muchas veces incluso nos han preguntado.  Sin duda las respuestas no son sencillas de encontrar ni tampoco la violencia tiene un factor mono causal, se provoca desde distintos ámbitos y llega a los más vastos sectores.

Muchas veces también quienes estamos vinculados al basquetbol desde hace muchos años vemos  como dirigentes,  técnicos y jugadores en lugar de evitar los estallidos de violencia, los provocan (seguramente muchas veces sin ser consientes de ello) y dan malos ejemplos para quienes como espectadores miran con pasión lo que ocurre dentro de una cancha.

Cuántas veces hemos visto que un gesto fuera de lugar de un jugador desata la ira de los rivales, propios y ajenos se ven inmersos en un devenir de situaciones violentas que arrancaron dentro de la cancha pero que prendieron más fuerte fuera de ella.

Varias medidas en los últimos tiempos se han venido tomando para evitar exabruptos o insucesos, la prohibición de canticos obscenos o insultantes en las tribunas puede ser un claro ejemplo de ello.

El limitar las protestas de los jugadores mediante el cobro de un técnico también puede pensarse como una medida para evitar que los gestos de los deportistas, no solo interrumpan el orden normal del juego,  sino que generen en el hincha estallidos de violencia e insultos que justamente es lo que el deporte pretende erradicar.

Como periodista y espectadora me surge la pregunta ¿no termina siendo más violento el uso desmedido que pueden hacer los jueces o como se dice habitualmente los encargados de impartir “justicia” de estas nuevas normativas?

Cuanto poder le seguimos dando a estos seres terrenales que por 40 minutos se ponen un escalón por encima del mundo y con el poder que les otorga un silbato deciden sobre el desenlace de un partido y ahora incluso sobre que puede decir o gesticular un jugador mientras esta en cancha.

Claramente no se quieren más protestas…

Ahora también me surge otra pregunta: ¿tan perfectos o inequívocos son los arbitrajes de nuestro país como para además negarle a los verdaderos protagonistas del espectáculo el derecho a demostrar (siempre que sea con respeto) que puede haber existido un error?

Para esa pregunta si tengo una clara respuesta: NO, NO LO SON!

Por  esto es que parece más injusto aún que el jugador sea sancionado por protestar (insisto hablamos de protestas no desmedidas, sin insultos ni violencia) un fallo erróneo o un grosero error arbitral.

Jugadores que se encuentran en el fragor de un partido, con más de 180 pulsaciones y con la adrenalina del juego hoy están impedidos siquiera de gesticular, porque en caso de hacerlo serán sancionados con una falta técnica que puede sacarlos inmediatamente del partido o condicionarlos por el resto del mismo.

Lamentablemente cada día más quienes  deberían ser los protagonistas menos mencionados o mas ocultos de este deporte toman una trascendencia y muestran una autoridad que en lugar de aplacar la violencia podría llegar a generarla.