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El jugador de la etapa; Felipe Avenatti: “Con River estamos para pelear el campeonato, me veo goleador”




Felipe Avenatti, goleador en el Prado y con el Estadio Centenario atrás de casa.


25 febrero, 2013
Fútbol Uruguayo Primera

Rodeado de basquetbolistas, con una madre que lo motiva a estudiar, sueña con jugar en la selección y en Peñarol, siempre con una sonrisa en el rostro, optimista y sacrificado. Así es Felipe Avenatti, el goleador darsenero del Prado.

Felipe Avenatti, goleador en el Prado y con el Estadio Centenario atrás de casa.

Grandote, goleador, y uno de los jugadores más destacados del River Plate de Guillermo Almada. Con apenas diecinueve años, Felipe Avenatti empezó  a transitar el camino triunfal del fútbol. Pero en su familia todavía sigue siendo un niño mimado. “Vivo sólo con mi madre, mi padre vive en Rivera. Él allá antes tenía un restaurante y ahora tiene una confitería del lado brasileño.”

Su madre, la Dr. Alejandra Dovillabichus, es con quien Felipe comparte sus días y se los ve muy unidos y felices. “Desde chiquito hizo fútbol, lo acompañamos desde que tenía cuatro años. Hizo todas las inferiores en Unión Vecinal, después fue a River desde los doce años y siguió hasta ahora. Es un proceso, no te das cuenta cómo va avanzando. Somos hinchas de Felipe, mi padre es el fanático número uno. Como vivimos juntos y es hijo único, nieto único, todo, es el mal criado de la familia. Yo quiero lo mejor para él”, dijo Alejandra entre sonrisas.

El estudio es la base de su familia, sobre todo por el lado de su madre que es Ginecóloga y Endocrinóloga con Posgrados, aunque disfruta de verlo hacer lo que más le gusta. Por eso siempre lo apoyaron en seguir su carrera futbolística. “Terminé el liceo y empecé la ORT para ser Contador pero era demasiado exigente y no me dio para seguir. Ahora voy a ver si hago algún curso. Mi idea es seguir estudiando. Capaz que sigo inglés, terminé la primera parte, di el examen de First y capaz que ahora hago inglés comercial. Me metí en Economía porque era lo que mi primo estaba haciendo. Fui a test vocacional, pero no sé qué hacer. Todos me dicen que tengo que hacer algo relacionado con el deporte. Pero algo así sería Preparador Físico. El tema es que también me lleva tiempo y es exigente.  Me tiré para Contador porque era bastante bueno con los números, pero cuando entré a estudiar me di cuenta que no era tanto número. No me gustó y dejé la Universidad cuando me subieron a primera y me di cuenta que estaba para esto. Al fútbol le tenes que dedicar cien por ciento, sino no funciona. Es riesgoso, pero haces lo que te gusta”, contó Felipe seguro y con alegría.

Parece que el deporte llegó por el lado de los varones de la familia. Varios practicaron basquetbol, sobre todo el fanático número uno de Felipe, su abuelo, que llegó a jugar en la primera de Nacional. “Mi padre, mi abuelo y mi tío jugaron al basquetbol. Tengo la altura por ese lado y también por la familia de mi madre. Mi abuelo jugó en la primera de Nacional. Cuando estaba en baby fútbol fui un año a hacer basquetbol a Miramar, acá cerca de mi casa, pero ya estaba metido en el fútbol y no seguí.”

Felipe Avenatti junto a su madre, la Dr. Alejandra Dovillabichus.

Como buen profesional que busca superarse cada día, Avenatti no se queda sólo con los entrenamientos en River. Sabe que ser futbolista es sacrificado y que si no deja todo es difícil llegar a lo más alto. “Entreno dos o tres veces por semana con José López, un preparador físico que tuve en cuarta que ahora tiene una empresa que se dedica a entrenar jugadores, y entreno ahí con él.”

A pesar de ser muy joven, se lo ve muy maduro, reflexivo y autocrítico. Por eso que es no se siente mal por no haber quedado en el Sudamericano Sub20 y trabaja para llegar al Mundial de Turquía. “No haber quedado en el Sudamericano es complicado porque tenía la ilusión de poder ir. Pero a la vez, el no quedar lo tenía bastante asumido porque no estaba al nivel de mis compañeros para ir al Torneo. Para el Mundial me da la edad y voy a tratar de mejorar para estar ahí.”

Como todo gran delantero, Felipe tiene sus referentes, tanto en el medio local como en el exterior. “Mi referente de afuera es Ibraimovich, y en lo local, por el lugar donde juego y por los movimientos que tengo que hacer, es Juan Manuel Olivera. Ahora cuando juegue con Peñarol capaz que le pido la camiseta, pero no le voy a preguntar nada, adentro de la cancha somos rivales.”

Una carrera que comienza de tan joven y encaminada como para triunfar, se presta para soñar a lo grande y tener metas bien claras. Por eso Avenatti es optimista y lleno de esperanza dice a todo lo que espira en el fútbol. “El pase al exterior depende de cómo juegue. No hay nada cerrado, había una posibilidad de Francia pero quedó en la nada. A mí lo que me gustaría sería jugar en Europa y después mi logro máximo sería jugar en la selección. Es sacrificio y tratar de mejorar todos los días. Ojalá pueda jugar en Peñarol, otro de mis sueños es jugar en Peñarol. Si viene Nacional, hay que ver, pero si viene Nacional también puede venir Peñarol. De todas maneras no tendría problemas de ponerme la camiseta de Nacional, soy profesional.”

También es consciente de que hay que ir despacio, que todo es un proceso y que hay que hacer las cosas bien día a día para que esos sueños se hagan realidad. Por eso ahora tiene bien en claro que su presente es River Plate. “Mi gran meta a corto plazo es llegar lo más lejos posible en la tabla con River. Estamos para pelear este campeonato, tenemos equipo y buen juego. Me veo goleador de este torneo, hay que ir viendo partido a partido, pero se hace todo lo posible para lograrlo. Ahora nos toca jugar con Peñarol, es un partido distinto a todos los demás porque es un grande y es en el Estadio. Ellos vienen de empatar 1:1 pero en realidad eso no importa mucho porque es un grande y siempre va a salir a ganar. Por eso nosotros vamos a salir con todo para contrarrestar.”

Felipe comenzó el Torneo Clausura a todo gol. Ya es figura en River, su nombre suena en el mercado internacional y es consciente de que sin sacrificio las cosas no se logran. Hijo mimado de una familia de bien, vive feliz con su madre y tiene el apoyo de todos los que lo rodean. Sin lugar a dudas, Avenatti tiene todos los ingredientes para ser uno de los grandes delanteros del fútbol uruguayo.