El primer Uruguay-Argentina fue el jueves 16 de mayo de 1901

11 de octubre de 2012

Para estar a tono con estos tiempos actuales que corren, de conflictos y enfrentamientos entre argentinos y uruguayos ocasionados por las decisiones de nuestros vecinos que lesionan a los orientales, en el fútbol también han surgido diferencias a raíz de las controversias relacionadas con la determinación del primer partido de la historia que enfrentó a los seleccionados platenses.

Fotografía del hermoso Palco de madera de la cancha del Albion en el Paso Molino.

Como en otros varios temas que dividen a los hermanos del Río de la Plata, también en este caso las divergencias se originan por decisiones adoptadas por extranjeros que pretenden normatizar y ponen dentro de sus dictados europeizantes, realidades sudamericanas del presente y del pasado. De un pasado donde el mejor fútbol del mundo no solo se jugaba en estas tierras, sino también porque fueron los dirigentes rioplatenses quienes lanzaron las ideas y desarrollaron las acciones que transformaron al fútbol en el gigantesco negocio popular de la actualidad.

La FIFA el 6 de setiembre de 1990 resolvió que los partidos internacionales son aquellos donde se enfrentan los equipos A de países diferentes, integrados por jugadores nativos. Equivocadamente y en contra de toda jurisprudencia, aplicó este criterio con carácter retroactivo, perjudicando la historia del fútbol del Río de la Plata, rico en antecedentes donde los combinados enfrentaban a los principales clubes. La gran mayoría de los historiadores uruguayos, con el maestro Eduardo Gutiérrez Cortinas a la cabeza, mantuvieron como fecha del primer Uruguay vs. Argentina de la historia, la del 16 de mayo de 1901. Los argentinos –que estaban de acuerdo con ese criterio–, paulatinamente se sumaron a la tesis de eliminar ese encuentro y tomar como fecha inicial de los enfrentamientos el cotejo disputado el 20 de julio de 1902.

La polémica instalada se internacionalizó en la edición de la revista de la Confederación Sudamericana de julio/agosto pasado, al difundirse un artículo de los prestigiosos amigos Jorge Barraza y Roberto Mamrud –ambos argentinos–,  que da por válida la tesis de que en julio de este año 2012 se cumplieron 110 años del primer “clásico” del Río de la Plata. Se apoyaron para descartar el encuentro del 16 de mayo de 1901 en los estudios de otro gran amigo argentino, Carlos Yametti, quién anteriormente sostenía como válida la posición uruguaya, habiéndola modificado últimamente por algunos argumentos que menciona en la nota. Es conveniente aclarar que no está en juego en el choque de opiniones el resultado de los partidos. En los dos, disputados en Montevideo, los ganó Argentina. El primero 3:2 y el segundo 6:0.

Por nuestra parte mantenemos, defendemos, apoyamos y complementamos las investigaciones realizadas por Gutiérrez Cortinas que fueron validadas, primero por los propios argentinos, al incluir el partido de 1901 como el primero de la historia rioplatense en “El Libro del Fútbol”, volumen IV, pág. 183, editado en Buenos Aires en 1975. Luego, la propia IFFHS incluyó este “clásico” rioplatense como el primero en su edición oficial No. 20 de “Libero International”, de 1995, pág. 71, ratificando los estudios del mejor historiador deportivo que tuvo nuestro país.

Al margen de algunos aspectos que el prestigioso Yametti alega para variar su opinión, existen otros que resultan indestructiblesy que no fueron tomados en cuenta por él, para mantenerla. El más importante y efectivo –en lo que a mí respecta–, surge de las clases magistrales que el Prof. Oscar Secco Ellauri brindaba a los alumnos del IAVA, entre los que me contaba, en sus cursos sobre historia nacional y universal. Aquel genial docente, autor de los libros en los que estudiaron todos los jóvenes de mi época, sostenía algo que repito hasta el cansancio cada vez que tengo la oportunidad de hablar o escribir sobre el pasado.

-“Cuando Vds., queridos jóvenes alumnos, estudien historia –ilustraba el Prof. Secco Ellauri–, mentalmente tienen que trasladarse a la realidad del tiempo en que se desarrollaron los episodios que van a investigar. Esta es una regla de oro. Analizar el pasado con los ojos y las reglas de la actualidad no solo es imposible, sino que es una gran equivocación”.

Veamos, entonces, los episodios de aquel tiempo. En julio de 1901 en ambas orillas del plata el fútbol no tenía ni por asomo, siquiera el 1% del impacto popular que hoy tiene. La AUF, aunque fundada en 1900, se encontraba en estado embrionario. Era una idea quimérica impulsada por Enrique Lichtenberger y su Albion. Funcionaba minimamente, sin papeles y sin empleados, contando con el respaldo de las empresas inglesas y privadas de tranvías tirados por caballos, en manos de La Transatlántica y La Comercial. Algo parecido –aunque con un poquito más de desarrollo porque su nacimiento tenía más antigüedad–, ocurría en la AFA. Por esta realidad de aquel momento el encuentro lo pactaron los dirigentes de ambas asociaciones, siendo el Presidente de la Asociación Argentina, Chevallier Boutell… ¡el juez de línea de aquel partido de 1901! ¿Puede considerarse no oficial un partido entre uruguayos y argentinos, si hoy en día –suponiendo que nada cambió y viviéramos aquellos años de la primera década del siglo XX–, un partido entre los seleccionados platenses, tiene a Don Julio Grondona como juez de línea?

Un dato más sobre el anecdótico precedente mencionado, suma para sacar conclusiones. El juez del encuentro de 1901 fue Horace Botting. ¿Quién era? Nada menos que el Secretario Honorario de la AFA, quién pactó la disputa del cotejo, comprometiéndose a presentar el mejor equipo argentino del momento.

Ambos partidos –el de 1901 y el de 1902–, se jugaron en la cancha del Albion, ubicada en el Paso Molino, construida e inaugurada en 1899 por la empresa de tranvías que se lo obsequió al club de Lichtenberger, que era funcionario de la misma. ¡Se trataba del mejor escenario que tenía Montevideo en aquel tiempo! Nada menos que ocho mil personas –una multitud para aquella época donde el fútbol aún no era popular–, asistieron aquel jueves laborable al escenario del Prado. Por ese motivo, por ser el mejor lugar para jugar al fútbol, se eligió el mismo escenario del Albion para el segundo cotejo de 1902.

En cuanto a los jugadores –en aquel tiempo los que vestían de corto también eran dirigentes y a su vez entrenadores–, en 1901 el equipo uruguayo estuvo representado por el Albion con el refuerzo de Mario Ortíz Garzón y Bolívar Céspedes que eran de Nacional. No hubo jugadores del CURCC de la Villa Peñarol porque el partido se disputó un jueves, día laborable, no autorizándose por parte de los ingleses dueños del ferrocarril y del club de fútbol, que sus jugadores –obreros en los talleres de la Villa Peñarol–, faltaran a sus tareas para integrar el equipo oriental. Los hermanos porteños llegaron al Paso del Molino cumpliendo la promesa de Botting. Trajeron lo mejor. Cinco jugadores de Belgrano –entre ellos los populares hermanos Dickinson–, tres de Lomas, dos de Alumni y uno de Quilmes.

Para el final, unos aportes destinados a los destacados amigos argentinos Yametti, Barraza y Mamrud, con la esperanza que al menos, los analicen. Aquella tarde de 1901 el equipo oriental jugó con la camiseta del Albion. La AUF tardaría una década en oficializar su indumentaria con el color celeste. Hasta el 15 de agosto de 1910, en cada ocasión en que se armó el combinado, lució indumentaria diferente. Que en el equipo argentino actuaran algunos ingleses no será novedad en los partidos siguientes. Si por ese motivo tachamos partidos del “clásico” rioplatense, habría que bajar de la nómina a todos los que se llevaron a cabo en el futuro por la Copa Newton donde se autorizaba expresamente que en los combinados podían actuar jugadores no nativos. En varios de ellos, en Uruguay actuó el escocés Jhon Harley. El gran historiador del país vecino que fue Escobar Bavio, en el libro “El Football en el Río de la Plata”, alude y reconoce la existencia del partido de 1901. En el comienzo del Capítulo XIII afirma que el del 20 de julio de 1902 fue el primer match internacional rioplatense “neto” y agrega que “lo cierto es que el de 1902 fue el primer match rigurosamente internacional del Río de la Plata”. Es decir que está reconociendo que existió el anterior de 1901. Así como Yametti sostiene que se basó para modificar su opinión en informaciones que encontró en el semanario “River Plate Sport & Pastime”, aquí en Montevideo, en la Biblioteca Nacional, se puede acceder a la colección de la “Tribuna Popular” donde existen amplias referencias al partido del jueves 16 de mayo de 1901, considerado por los uruguayos como el primero de la historia que enfrentó a los “clásicos” rivales del Río de la Plata.

Finalmente, el hecho de que el cotejo lo pactaron directamente los dirigentes, lo que equivaldría a decir que no hubo intervención de las Asociaciones –cosa que no es real–, no tiene valor. Si damos esto por válido para eliminar partido entre uruguayos y argentinos, también tendríamos que bajar de la lista más de una decena de encuentros que…¡armaban los Círculos de Periodistas de ambos países y eran ellos, los cronistas, los que integraban los equipos!

 

 


Etapa 10

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