HABLEMOS

12 de julio de 2018
Autor: Jorge Crosa
Categoría: Columnistas

Jorge Crosa: Columnista

Mi profesor de joven, de mi adolescencia, el enorme José Ricardo De León, siempre me dijo, cuando me dejaba la clase a mi cargo en la Sociedad de Gimnasia L’Avenir que los jóvenes, los deportistas debían sentirse cómodos, pero deberían sentir el rigor del entrenamiento.

También se refirió, tantas veces, a la parte económica de los muchachos. Nadie puede rendir si no está tranquilo en su casa, si no entra la plata, para ser claro.

Fue gran defensor del jugador y con justificada razón.

Hoy que los tiempos y las cifras cambiaron, siguen vigentes esas razones. El jugador de fútbol tiene que tener seguridades, conocer que dinero entra para su familia, sea aquí, en Europa o en cualquier lugar del mundo.

Soy partidario del diálogo, de acercar las partes, para que no existan los conflictos entre los protagonistas. No debe ser.

Es sencillo, hablar, cambiar opiniones, proponer, ¿cómo puede ser tan difícil?

La intransigencia, intolerancia, terquedad, no conducen a ninguna solución positiva.

Hemos visto los movimientos hasta políticos de los protagonistas y su reclamo.

El diálogo por encima de todo. El emisor y el receptor.

Ya pasó el mundial. Esto sigue.

Como periodista tengo la responsabilidad de defender al uruguayo, como lo hicieron estos muchachos en el mundial.

Pues bien, aquí empiezan los Suárez, los Godín, los Muslera, los cracks del mundo y son uruguayos.

Ganan bien y lo merecen. Que vayan más, que se agreguen, es mi deseo.

Una mesa de conversación es lo mínimo que tenemos por delante, así lo veo yo, es mi opinión personal, para llegar a un acuerdo final.

No solamente con los jugadores, que son los protagonistas y nos aportan las alegrías para que gritemos y saquemos banderas, llevemos a los hijos a la calle a gritar por la celeste, sino con los dirigentes que también tienen el derecho implícito de la conducción del deporte.

Estoy en una una empresa que transformó el fútbol uruguayo.

Y para bien. Todo es corregible. Todo se debe conversar, no es cerrando la puerta que nos pondremos de acuerdo.

Juntos, sin celos, sin envidias, sin mirarnos de reojo, sin salpicaduras de antaño, tenemos que llegar a un acuerdo general para que todos unidos, jugadores, dirigentes, la empresa en la que desempeño mi labor, más lo que se quiera lograr con  la conversación se llegue a un acuerdo central.

No podemos seguir caminando unos hacia el Sur y otros al Norte.

Aquí no existe la apropiación indebida, son negocios revisables todos y ordenables con acuerdo de partes.

Así se avanza.

El mundo del fútbol y lo conozco, con más de once mundiales arriba, no juega separado futbolistas, técnicos, dirigentes y empresas que invierten en el deporte.

Es necesaria una revisión seria y profunda.

Lo que está mal, se elimina, se transforma, se le da otra forma.

Es absolutamente posible, para mí, como periodista y es una opinión estrictamente personal, que no compromete ni a la empresa, ni a los dirigentes, ni a los jugadores.

Lo veo desde una perspectiva saludable para que los fines de semana sean divertidas y tanto jugadores, como dirigentes, las empresas a cargo, puede ser la que en este momento estamos, o no,  la que corresponda, por fin se pueda estar tranquilo en un aspecto fundamental: la convivencia.

Agrego: la economía, el avance deportivo, el respeto a las autoridades, la libertad de acción de los protagonistas, los jugadores, que son los actores principales de esta obra.

Además, para que quede bien claro, a mí no llamó nunca,  Casal o Gutiérrez para que escribiera ésto, aquello o lo otro. Jamás lo hicieron.

No hay nada detrás de mi periodismo. Soy así, lo he sido toda mi vida desde los tiempos de Jefe de Página de El País.

Honesto porque lo siento, mi vida no pasa por la opulencia sino por el trabajo como cualquier uruguayo, que tiene la posibilidad de decir estas cosas donde corresponde.

Eso es el periodismo, la búsqueda de la verdad, desde el lugar que estemos. Análisis, profundización de los temas, llegar a la verdad y la solución.

“Ser un empleado de un medio para contar la verdad del dueño en lugar de la tuya, es algo terrible”, expresó Luis Del Olmo, el periodista español

Así pienso.

Ojalá este análisis sea útil verdaderamente.

Lo he escrito con el alma y con la ilusión de poder seguir gritando, como lo hice y pienso seguir en esa acción de ir con la familia a aplaudir a los jugadores, a los celestes, por ejemplo, de este campeonato mundial, que fueron extraordinarios en su entrega y que dejaron bien en alto el pabellón nacional.

Además no se puede escribir como periodista lo que no se puede sostener como hombre.

Mario Benedetti, mi querido amigo tertuliano, dijo alguna vez:

” Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio …”

Hablemos.


SEMIFINAL - FINAL

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