Historia de ganar

1 de julio de 2018
Autor: Ariel Longo
Categoría: Columnistas

Ariel Longo. Colummista.

En lo que va de este mundial Rusia 2018, nos hemos enfrentados a cuatro selecciones. Tres de nuestra serie y una en el mata-mata.

Se han ganado todos los partidos.

En la serie debutamos con Egipto (93 millones de habitantes y fútbol federado desde 1922); seguimos en nuestro segundo partido con Arabia Saudita (32 millones de habitantes y fútbol federado desde 1959) y cerramos con el  anfitrión, Rusia (146 millones de habitantes y fútbol federado desde 1901).

Y comenzaron los mata-mata; tocándonos a nosotros, Portugal (10 millones de habitantes y fútbol federado desde 1906).

La noticias venían como que nuestra selección jugaría por seguir adelante en el mundial de fútbol, un partido de tenis, o pelearía en boxeo, o jugaría al ajedrez; ya que solo se nombraba a nuestra selección y solo un jugador rival, Cristiano Ronaldo.

Esa selección que enfrentamos es la campeona vigente de Europa.

Y para ser campeón de Europa un solo futbolista no hace la tarea.

Que es desequilibrante, si, que es un jugador extraordinario también, pero Portugal es un gran equipo. Que tuvo enfrente una selección que le anulo por completo a su figura estelar.

Las camisetas nuestras a medida que pasaba el tiempo de juego se fueron poniendo con un color celeste cada vez más intenso, lo mismo que lo que ponían los jugadores charrúas en el campo.

Nuevamente apareció “la gran Matías Gonzalez” (en la nota anterior hacíamos referencia a ella), y esta vez con otro protagonista (Lucas Torreira), disputando una pelota con la cabeza a ras de piso y poniendo en riesgo su físico, pero no importando ya que la causa así lo amerita, es decir que los futbolistas uruguayos al decir popular, “están preparados para la guerra”.

Edinson Cavani en el festejo uruguayo del primer gol de Uruguay en Sochi para la ventaja frente a Portugal.

Pero hay aspectos que quizás pasan desapercibidos, por la pasión que ponemos en los goles.

El primer gol es una demostración fantástica de practicidad y movilidad extraordinaria de parte de Suárez y sobre todo de Cavani. Este es el que inicia el camino con un cambio de frente notable a Suárez, de lado a lado, y estando, Cavani a unos 40 metros del arco. El 9 recibe y ya prepara, al ver la carrera espectacular del brillante futbolista de Uruguay, para llegar justo al centro impecable de un goleador que asiste como el delantero del Barcelona, y convertir una jugada simple pero que solo los fenómenos pueden realizarla por su practicidad y justeza.

Agregando un detalle no menor; se llega con 4 futbolistas a definir, Suárez, el del centro medido, Vecino volante de medio campo, Cáceres que es el lateral por derecha en este partido y el del gol; Cavani.

Hay detalles y detalles.

Mientras que el segundo gol parte de un saque desde nuestra área de parte de Muslera, con una particularidad, que pasa la mitad de cancha y en una rápida acción se llega al arco rival, pero con un detalle; a la altura del partido y donde Francia nos tenía en nuestro campo por un largo rato, se sale de nuestra área y en segundos llegan 4 futbolistas uruguayos a definir un fulminante ataque que culmina con una estocada brillante de Cavani, ante pase de Bentancur, el otro del medio campo llegando al área rival, que cuando perfila “el Matador” ya ves adonde la va a colocar.

Es decir que cuando atacaba más Francia, gol de Uruguay, rememorando la tradición de “ataca Argentina gol de Uruguay”, que nos acompaña a lo largo de la historia.

Pero los dos goles tienen la particularidad de que el primero simboliza lo práctico del modernismo, y el segundo, la jugada, es una tradición puramente nuestra. Los dos con actores crack.

Y eso no es milagro, es historia de ganar.

El himno uruguayo entonado en el Estadio Olímpico Fisht de Sochi.


SEMIFINAL - FINAL

1 - 2
Estadio Centenario
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