¿Nacional no festejará el centenario?

1 de noviembre de 2017

Fragmento de la página 2 de La Tribuna Popular del martes 13 de noviembre de 1917. En la sección FOOTBALL se publica como primera noticia la designación del Comité de Homenajes a quién se encargó una gran celebración de la obtención por parte de Nacional de la Copa Uruguaya en propiedad al triunfar en el torneo de 1917 y completar el trienio de títulos iniciado en 1915.

El domingo 11 de noviembre de 1917 se convirtió en una jornada de gloria para el Club Nacional de Football.[1] Un mojón triunfal e inevitable en la historia de la institución. Los “nacionalófilos” –como se les llamaba entonces- conquistaron la Copa Uruguaya en propiedad transformándose, en nuestro país, en la primera institución en ceñir tal distinción como, resultado de la consagración obtenida en el trienio 1915, 1916 y 1917 en la máxima competencia organizada por la Asociación Uruguaya de Fútbol. El día mencionado, al empatar sin goles ante Peñarol en el partido disputado esa tarde en el “field oficial” del Parque Pereira, los albos –como también se los conocía en ese tiempo cuando no existía el “tricolores”- presididos por el Dr. José María Delgado cerraban un ciclo magnífico de resurrección.

Dos días después La Tribuna Popular anunció: “Los nacionalófilos se preparan para festejar dignamente el magno acontecimiento que significa la conquista de propiedad de la Copa Uruguaya. El valiente y entusiasta equipo que á elevado á la cumbre más gloriosa la enseña del Club Nacional de Football, será objeto de múltiples agasajos, que se preparan a tributarle comisión y admiradores. El ‘Comité de Homenaje’ presidido por el señor Rodolfo Bermúdez[2], que organizó los actos del domingo, programará de inmediato varias fiestas en honor de los campeones”[3]Acompañaron al delegado en ese Comité en la vicepresidencia Enrique Barreiro; Carlos Reyes Lerena y C. Etchebarne en las tareas de secretario y como vocales C. González, Guillermo Roig, Antonio Perrone, el famoso hincha n.º 1 de Nacional, Julio Aguirre, Juan Restano e Ignacio Oromí.

En las jornadas siguientes el clima futbolístico de aquel Montevideo donde los aficionados de Nacional continuaban los festejos, resultó impactado por una noticia que La Tribuna Popular informó de esta manera: “La Comisión Directiva del Club Peñarol, acaba de adoptar resoluciones de extrema gravedad, que han de producir sensación entre los millares de parciales aurinegros.

Cómo habíamos adelantado ayer tratáronse en la sesión una serie de acusaciones contra dos jugadores: Perez y Varela.

El debate fue extenso y acalorado, resolviéndose suspender por tiempo indeterminado al jugador Pérez, que como Varla, eran acusado de no haber procedido lealmente en el match del domingo.

En cuanto a Varela no pudo llegarse á adoptarse ninguna resolución por haber quedado sin quorum la Comisión.

Parece que las resoluciones tienen origen en acusaciones de varios jugadores peñarolenses, que el domingo observaron en el field irregularidades graves de sus dos compañeros.

Como consecuencia de los hechos que quedan relatados, han renunciado sus cargos de la directiva del Club A. Peñarol, el presidente doctor F. Simón, el doctor Melchor Pacheco y el señor H. Dall’Orto”.[4]

El delegado Bermúdez defendió la honorabilidad del club y redobló los esfuerzos para dotar a los festejos a los que legítimamente Nacional tenía derecho por su histórica conquista. Se llevaron a cabo el viernes 30 de noviembre en las magníficas instalaciones del Casino del Parque Hotel de inauguración bastante reciente.  Previamente, en toda la prensa montevideana apareció la convocatoria redactadas en los términos siguientes: “A los nacionalófilos. Exhortamos á todos los que aman la bandera nacional,  á concurrir esta noche al Casino. Allí estarán nuestros campeones, allí rodearemos con nuestra persona y con nuestro cariño, á los valientes que han sabido llegar á la más alta cubre del deporte, comprándola al precio de su empuje no igualado y de su destreza incomparable. Rodiemos todos á esa falange de vencedores, que allí, entre los acordes triunfales de nuestro himno, entre el calor de nuestras aclamaciones entusiastas y el relucir de nuestras banderas ventitas, han de recibir la consagración de su título de honor, y aprenderán con nosotros á despreciar á los que pretenden empañar su triunfo con el envenenado aliento de la calumnia y la mentira. Ese Nacional, grande é invencible en la lucha, debe tener una guardia de honor en consonancia con sus hazañas. Montevideo 30 de noviembre de 1917. Rodolfo E. Bermúdez, Enrique Barreiro, Alberto González, Julio Aguirre, Juan Restano, Ignacio Oromí, Guillermo Roig, Agustín Prato, Antonio Perrone, Manuel Starost, Carlos A. Etchebarne”.

La jornada de fiesta resultó espléndida. Desbordante de emoción y entusiasmo, vale la pena reproducir para conocimiento de las generaciones que no vivieron aquel tiempo, el detalle de los actos que se llevaron a cabo y que de la manera siguiente anticipóp en sus páginas La Tribuna Popular en el último día de noviembre de 1917.

“Brillante bajo todos sus aspectos promete resultar la función de honor organizada por el Comité de Homenajes á los campeones nacionales de football.

Desde temprano se trabaja en el adorno del teatro, artístico y sencillo donde con exquisito buen gusta se armonizan guirnaldas y banderas, con escudos y palmas.

Los campeones llegarán al teatro en corporación á las 9 p.m. en punto, acompañados por los organizadores del homenaje y serán recibidos por los acordes del Himno á Nacional, letra y música de los profesores Usera y Bonomi, escrito expresamente para ser Himno Oficial del Club, y ejecutado por la orquesta del Casino y por la celebrada orquesta ‘La Rondalla’, que inteligentemente dirige el maestro Garmendia.

El espectáculo no puede ser más variado é interesante, habiéndose agregado al nutrido programa que se ofrece habitualmente la exhibición del Campeón Sudamericano don Ángel D. Rodríguez en las clavas y el puchin ball, los boxeadores Rafael Elizalde y Ernesto Meliante, el imitador de jugadores, Martínez, que personificará a todos los campeones, y varias sorpresas reproducidas en el biógrafo que tienen tema de actualidad y son soberbias de colorido y nítidas, y además la tómbola colosal con los premios de valor y de ocasión que ya hemos dado á conocer.

Ayer quedaban pocas plateas y los palcos no hay ninguno para la venta. En la tertulia estarán todos los representantes de las divisiones inferiores de 2.a y 3.a.

Se repartirán banderas de papel con la letra del himno. En el intervalo se tocará y cantará el himno del campeón de las ‘Tres Copas’ también á gran orquesta y ´La Rondalla’.

Agregado á todo ello el entusiasmo reinante, nos es aventurado asegurar que el Casino estará hoy en uno de sus grandes llenos y que el Comité de Homenajes alcanzará  un nuevo y merecido éxito”.

El 24 de octubre pasado publiqué una columna referida a la gran conquista de Nacional. Pregunté si la gloriosa institución “nacionalófila” organizaría una celebración al cumplirse el centenario del histórico logro que convirtió al club en el primer en la historia de nuestro fútbol en obtener la Copa Uruguaya en propiedad. Mi amigo Sergio Gorzy me comentó que la muy eficaz Comisión de Historia y Estadísticas de Nacional, llevó el referido trofeo a la cancha del Parque Central en uno de los últimos encuentros que el club disputó en su campo. ¿Alcanza con eso para recordar 100 años de tan impresionante logro? Creo que no. El sábado 11 de noviembre próximo no tendría que pasar como un día más en el calendario del fútbol uruguayo y el Club Nacional.

[1] Ver nota del autor dl 24/10/2017. < http://www.tenfield.com.uy/hace-100-anos-nacional-se-convertia-en-el-primer-club-en-ganar-la-copa-uruguaya-en-propiedad-no-se-realizara-ningun-festejo/>

[2] Fue llamado en su época por los parcialidad de Nacional “el mejor delegado del mundo”. Secundó en ese cargo la digna labor del presidente del club, Dr. José María Delgado, a quién sucedió en el cargo cuando el destacado médico y poeta salteño no aceptó continuar al frente de la institución a raíz, principalmente, de la etapa de confrontación que nacía en la AUF y que desembocó en el cisma. Bermúdez presidió al club en 1922-1923 y retornó luego en 1933.

[3] “Preparando agasajos”. La Tribuna Popular, 13/11/1917:2.

[4] “EN EL CLUB PEÑAROL. Radicales soluciones. Una cuestión grave”. La Tribuna Popular, 14/11/1917:2.


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