SABREMOS CUMPLIR

4 de junio de 2018
Autor: Ariel Longo
Categoría: Columnistas

Ariel Longo. Columnista.

La delegación de Uruguay partirá al mundial de fútbol, Rusia 2018.

Hay un pasado, que avala este título de la nota.

Como si fuera una “marca en el orillo”.

Ha habido triunfos y hubo derrotas en toda nuestra historia.

Pero hubo siempre algo; que solo a mi entender;  de quienes no son uruguayos,    hacen a Uruguay ser respetado en el mundo por encima  de su exposición  futbolística, y es esa magia que aparece cuando el jugador uruguayo se pone la celeste y deja imágenes, algunas de recuerdo y otras plasmadas en instantáneas o filmaciones; que son inolvidables.

Por supuesto que Uruguay tiene ejemplos innumerables que no daría el espacio para escribirlos.

Ya en las Olimpiadas de 1924 y antes del debut celeste, cuando los yugoeslavos fueron a “espiar” en una práctica a los charrúas que serian sus primeros rivales; los nuestros cambiaron de posiciones y le agregaron un juego fingido donde se mostraban torpes con la pelota y los movimientos no eran nada coordinados. Entonces esbozaron una frase que haría historia con referencia a los uruguayos; los yugos dijeron…..”Pobres, vinieron de tan lejos…”. El partido termino 7 a 0 a favor de Uruguay.

En la final del primer mundial en 1930, se iba perdiendo 2 a 1 al término del primer tiempo y en una “atropellada” espectacular Uruguay lo da vuelta y lo gana 4 a 2 transformándose en campeón del mundo F.I.F.A.

Desde  el lejano 1935, en el sudamericano de Santa Beatriz-Perú, con Lorenzo Fernández, levantándose ya agotado y sin fuerzas, para continuar jugando; pidiendo para salir y  cuando el gran Mariscal Nasazzi lo provoca con una simple frase: “Que dirán allá en Montevideo cuando se enteren que “el Gallego” pidió para salir”, el gran Lorenzo como si tuviera un resorte y apelando a su gran coraje deja de lado su brutal cansancio y sigue. Esa astucia del Mariscal provocó el sacar fuerzas de flaqueza al notable futbolista uruguayo, motor del medio campo y continuar para una de las mejores conquistas de Uruguay en su historia y cuando se usó por primera vez la camiseta roja, coronándose campeón sudamericano.

Pasando por la “trancada” con la cabeza de Matías Gonzalez en la final de Maracaná en 1950 evitando el gol de los brasileños; la pelota debajo del brazo de Obdulio, y el “déjala ahí que está bien de Ghiggia a Miguez”; el “los de afuera son de palo”, todas ellas  marcaron una firmeza y un convencimiento que va mas allá de la lógica.

El episodio de Juan Eduardo Hohberg en 1954 con los húngaros y el prácticamente volver de la muerte, por la emoción y la reanimación lograda por el gran masajista Abate (que tuve la suerte de tenerlo en Sud América 1973); para seguir jugando luego del gol del empate, logrado por el mismo, acontecimiento este que aun hoy no tiene explicación, transformándose casi en leyenda del que “volvió de la muerte”.

La hombría y el coraje de soportar una lesión grave (fractura) de Eliseo Álvarez en el mundial de Chile en 1962, y el seguir jugando.

El “atrevimiento” de Luis Cubilla en 1970 para buscar una pelota imposible que terminó en el gol de Esparrago contra la Unión Soviética.

La “avivada” de Venancio Ramos con el limón contra el tiro libre que ejecutaba  Aravena  contra  Chile en el Centenario.

Más atrás en el tiempo y luego de ese hecho serian innumerables los episodios de diferentes matices, de coraje, inteligencia, audacia, astucia, sorpresa y estrategia; donde demostraría que los uruguayos dejan todo al estar defendiendo nuestra camiseta, en las más variadas gamas expuestas en hechos que no solo pasa por los resultados sino; por el dejar todo en la cancha para defender nuestra camiseta.

Diego Pérez en el Mundial de Sudáfrica 2010.

La sangre brotando de la cabeza del “Ruso” Pérez  con su especie de turbante protector pero sin abandonar a la celeste, es una imagen que inmortaliza todo el coraje que infunde defender al país.

“Palito” Pereyra prácticamente inconsciente, discutiendo con el Dr. Pan para seguir, cuando era algo imposible su vuelta.

La paralización de corazones que provocó Sebastián Abreu y su picada en el penal contra Ghana.

El sacrificio personal en pos del bien general, en la mano de Suarez en ese partido.

No daría el espacio; pero todos serian ejemplo de reflejar lo que reza nuestro himno cuando todos cantamos y con más fuerza la frase, “Sabremos cumplir”; simbolizando esa intención y acción.

La confianza en una tradición que hizo, hace y hará que Uruguay sea respetado en el mundo.

Allá va la delegación 4 veces campeona del mundo y 15 sudamericanos; al mundial.

Sabrán  cumplir, porque ese aspecto, y lo que se deja por encima de funcionamiento, juego o vistosidad; es “marca en el orillo”.


SEMIFINAL - FINAL

1 - 2
Estadio Centenario
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