Tabárez y los jovenes de la sub-20

31 de octubre de 2012

 

Edinson Cavani.

La Señal VTV llevó en vivo a todo nuestro país y el resto del mundo, la conferencia de prensa que Oscar Tabárez brindó el lunes pasado. La acertada decisión empresarial de Tenfield estuvo a tono con la importancia de la convocatoria. Nadie –ni aún aquellos que son sus más acérrimos críticos, al extremo que no tienen diálogo con el entrenador–, puede desconocer la trascendencia que ha adquirido la figura del conductor de la ilusión celeste. Como nunca antes ocurrió en nuestra selección, el entrenador está por encima de los jugadores.

Sí, Tabárez se ha convertido en una especie de aquel penacho de Carlos V, a quienes sus soldados buscaban permanentemente en el campo de batalla. Al visualizarlo sabían que allí estaba él, en el frente, dando pelea. El pueblo confía en Tabárez. Confianza que el entrenador se ha ganado, legítimamente, no sólo por la conquista de logros que parecían impensados, sino también por su manera de expresarse ante los aficionados utilizando con total acierto los medios de comunicación. ¡Nunca una voz fuera de tono! ¡Jamás una agresión! El técnico ha sido el abanderado del “cambio de imágen” de la selección, hoy querido por todos los orientales.

El lunes Tabárez volió a dictar cátedra a través de los 65 minutos de la conferencia. Brindó sus impresiones sobre la realidad actual de la selección, su futuro, las posibilidades de llegar a Brasil 2014 y luego, en las respuestas a los periodistas que formularon preguntas.

De todas sus afirmaciones quiero detenerme en una de ellas en donde, a mi juicio, golpeó en la herradura. “Ya demostramos nuestra creencia en los jóvenes sin dar manotazos de ahogado –dijo–. Quedaría fenómeno si citara a Gonzalo Bueno o Rodrigo Aguirre, pero están trabajando en la Sub 20, cumpliendo un proceso, y tienen muchas cosas por jugar. El Campeonato Sudamericano y posiblemente el Campeonato Mundial”.

Decodificando las afirmaciones transcriptas surge que, hasta el mes de agosto de 2013 –si los resultados son favorables–, no piensa contar con ningún integrante del plantel Sub-20 de Uruguay que viene trabajando semanalmente bajo las órdenes del Prof. Verseri.

El Campeonato Sudamericano en Argentina se jugará del 9 de enero al 3 de febrero de 2013 en Mendoza y San Juan. Los cuatro primeros clasificarán para la Copa del Mundo de la categoría, cuyo desarrollo está previsto en Turquía del 21 de junio al 13 de julio. Lo normal ha sido que el mismo grupo que disputa el torneo continental, si logra la clasificación al torneo ecuménico de la categoría, sea mantenido. De pronto pueden realizarse mínimos retoques, como ocurrió en el 2007 para el certamen en Canadá donde se incluyó a Luis Suárez.

He afirmado que la misión del periodista deportivo no es la de indicar, reclamar o pedir que tal o cual jugador tiene que ser citado para la Selección. Por eso mismo, fiel a mi pensamiento, voy a referirme a un hecho concreto que puede volver a repetirse y que, de replantearse, puede determinar que Tabárez quede prisionero de sus palabras.

Velázquez, el back derecho de Danubio con la celeste actual sub-20

Para ejemplificarlo no recurriré ni a Bueno, ni a Aguirre, futbolistas del núcleo juvenil Sub-20 por quienes varios periodistas han señalado que ya, inmediatamente, tienen que tener su oportunidad en el plantel de mayores. Voy a extraer del núcleo sub-20 –insisto, exclusivamente para poner un ejemplo–, a un muchacho que nadie mencionó. Me refiero Emiliano Velázquez, back derecho de Danubio. Supongamos que con la celeste juvenil en el pecho realiza un torneo Sudamericano espectacular. Algo parecido o mejor aún, a lo que en su momento rindió Sebastián Coates a ese nivel, con la celeste. Sigamos suponiendo. Supongamos que en el Sudamericano el fernandino surge como un “jugadorazo”, con madurez a pesar de su juventud, es destacado por propios y extraños. En una palabra: “la rompe”… De acuerdo a las expresiones de Tabárez ese muchacho de Danubio, por mejor desempeño que tenga en el Sudamericano, no va a tener su oportunidad en la selección si Uruguay clasifica para el mundial de Turquía.

He ejemplificado con un, todavía, ignoto jugador. En el pasado ocurrió exactamente algo similar a la hipótesis planteada por Velázquez, con otro danubiano. Cuando Edinson Cavani concurrió al Sudamericano sub-20 de Paraguay, en nuestro país no había descollado. Pero… ¡explotó en tierra guaraní! Fue tanto y tan grande su rendimiento que allí mismo los clubes europeos y los empresarios, comenzaron a pelearse por su contratación. A tanto llegó su producción –porque todos vislumbraron el crack en ciernes–, que Cavani desapareció mientras Arturo del Campo no sabía qué oferta aceptar porque, en la realidad, no conocía quién era el legítimo representante del jugador avalado por la documentación y a quién el futbolista acreditaba como tal.

Años atrás la historia nos pone sobre la mesa el ejemplo de Rubén Paz. Los celestes realizaron una muy buena actuación en la Copa del Mundo sub-20 de Japón en 1979, continuidad del título de Campeones Sudamericanos obtenido en el torneo celebrado en Montevideo. Al otro día de llegar de Japón, el artiguense se incorporó a la selección mayor que dirigía Máspoli. Estaba disputando la Copa América que por entonces se desarrollaba en grupos. Había perdido en Quito el primer partido de la historia del fútbol uruguayo ante Ecuador. Se venía la revancha en Montevideo y los dos partidos ante Paraguay. Fue un manotón de ahogado, desesperado, para intentar clasificar a las semifinales. Es cierto que Paz, a raíz de su actuación en el Sudamericano y sus apariciones en el primer equipo de Peñarol, ya era una figura de primer orden. Pasó, sin escala previa, de la titularidad en la juvenil a la mayor.

Otros casos, en tiempos en que los torneos sub-20 no se habían creado, también hay ejemplos en el fútbol uruguayo y mundial, que son representativos de una realidad del fútbol que no tiene época, porque… ¡es de todas las épocas! La aparición de jugadores muy jóvenes que rayan a gran altura con sus apariciones e inmediatamente se abren espacios en los niveles más altos.

Agosto de 1945. Debut de Walter Gómez con la celeste. Tenía 17 años. Así opinó “El Diario” de su estreno en Buenos Aires.

Héctor Scarone con 18 años asumió la titularidad en 1917 en Uruguay, consagrándose Campeón Sudamericano. Con 17 años debutó con la celeste ante Argentina en un amistoso en Buenos Aires, nada menos que Walter Gómez. Juan Alberto Schiaffino se puso la celeste elegido por los periodistas deportivos cuando el Círculo organizaba el partido anual enfrentando a la Selección Argentina. Lo interesante es que el “Pepe” era jugador de la 3era. de Peñarol, no había debutado en el primer equipo y estrenó en la Selección.

En la larga lista de ejemplos a nivel internacional con seleccionar a tan solo dos jugadores, creo que alcanza. Maradona y Pelé. Este último uno de los más precoces en debutar con la selección de un país. Tenía 16 años…

Esto que reseñamos no es lo habitual. Al revés, es lo inusual, la excepción que confirma la regla. Pero… ¿qué ocurre si en Uruguay está surgiendo uno de estos fenómenos elegidos por la naturaleza? La capacidad está en detectarlo, en saber a ciencia cierta que ese joven a catapultar a lo más alto es un proyecto que no fracasará. Y en este sentido, la gran capacidad de Oscar Tabárez, su conocimiento del ser humano y del futbolista, ¡vaya si lo habilita para saber si a corto plazo podemos estar en presencia de este tipo de jugadores! Por este motivo, de pronto, el entrenador de nuestra selección, con sus afirmaciones, puede quedar esclavo de sus palabras referidas a los jóvenes. Hubiera preferido, en este caso puntual, que Tabárez continuara siendo dueño de sus silencios…

 


Etapa 2

SERIE A
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