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UN TRISTE ADIOS …

Jorge Crosa: Columnista

Se puede perder, esto es fútbol, por supuesto que hay diferentes maneras de caer.

No era creíble que esta mala selección peruana, le ganara a Uruguay.

Pero nos equivocamos.

Perú, nos ganó faltando segundos para finalizar y nos dejó sin mundial.

¿ Culpas propias?

Absolutamente. No hay otra lectura a éste pésimo momento de la sub 17.

Son jóvenes, claro, pero los otros también.

Perú fue la peor de todas, ni un sólo partido ganado y así llegó a enfrentar a Uruguay.

Pensamos y nos duele, profundamente, que nos haya vencido un grupo pobrísimo, de escaso desarrollo y sin haber ganado un sólo juego, sólo éste.

Por lo tanto, aquí no se llora, se lamenta y se tienen que solucionar varios aspectos sobre esta actuación, globalmente, de los celestes.

Nunca dieron la impresión que podían ganar. Y eso es grave.

¿Perder contra el último y faltando segundos?

No se puede concebir.

Estamos decepcionados y lo tenemos que decir porque la amargura supera todo análisis periodístico.

Faltó fuerza, dinámica, potencia, fe, eso, fe, porque nunca creímos en nuestro rendimiento.

Pegar en el piso, como dijimos ayer, no vale. No es de caballeros, ni de periodismo serio.

Pero ésto fue muy malo.

Angustiante, decepcionante, si bien nos cobraron dos penales, eso es el juego.

Uruguay, colectivamente, no representó nada. Se perdieron las marcas, hubo mínimo ataque y no se crearon situaciones de gol, a pesar de tener las oportunidades.

No se llora, no es nuestra característica.

Hay que encontrar la manera que ésto no nos suceda nuevamente.

¿Cómo?

Bueno, ahí están los ejecutivos, los que dirigen el grupo, los propios muchachos que deben estar sufriendo igual que todo el Uruguay deportivo.

Es muy malo quedar afuera de un mundial, teniéndólo a tres minutos al alcance y frente a un pobrísimo equipo peruano.

Imagínese, entonces, el pésimo rendimiento celeste.

“No golpear al golpeado” decíamos ayer y lo repetimos con dolor, pero con bronca al igual que deben tener los jugadores y demás.

Así es muy feo perder.

La valentía que siempre presenta Uruguay apareció poquito y nada. La fuerza anímica desapareció en todo el torneo. No fuimos agresivos, todo nos costó.

Entonces, el famoso “borrón y cuenta nueva” es imperioso.

Hay que planificar, en lugar de insultar, lo que estamos haciendo es escribiendo con angustia, con una amargura impensada, pero respetando a los jóvenes, porque ellos seguirán su camino y ojalá que, cada uno, represente un valor importante en ésta profesión que eligieron.

Pero, así no.

Sin plan de recuperación, con una desorientación infrecuente, no se puede ganar.

Por lo menos salir con la convicción que se puede, siempre ha sido así.

Esta vez, no.

No da para más.

Ha concluído un triste episodio deportivo.

No vamos al mundial.

El negativismo venció y el optimismo quedó por el piso de un vestuario que sufrió muchísimo ésta eliminación.

Sin nombres, no vale la pena marcar apellidos en ésta eliminación.

Es todo el grupo que no pudo con el último, el Perú que no había ganado ningún partido.

Ese equipo nos venció.

No podía ser y fue.

Las malas hay que contarlas como fueron, sin ofender, sin críticas violentas, sin “ensuciar la cancha”.

Ellos saben, más que nadie, que lo que aquí decimos es con respeto y esperando una recuperación que tendrá que venir con el tiempo, con otra preparación, con otro criterio, con diferente planificación.

Lo visto fue muy malo y el ánimo no es el mejor para seguir insistiendo sobre la produción uruguaya.

Un muy triste adiós a un mundial, que estaba a nuestra disposición.

No pudo ser.

El tema es no quedarse en el lamento, sino preguntarse qué pasó y recuperarse, primero futbolísticamente, después anímicamente, que eso es cuestión de tiempo.

No pegar en el piso, dijimos, pero tampoco, dejarla pasar como si fuese normal lo que sucedió en Perú.

Ellos y toda una organización tienen la responsabilidad de mostrar la imagen que Uruguay siempre tuvo, incluso perdiendo.

Esta que vimos, no fue, ni tiene nada que ver con la fuerza, la lucha, la esperanza y lo que nos enorgullecemos de decir a través del tiempo, que tenemos los uruguayos …

Garra, que es fuerza anímica y deportiva.

No existió en ningún momento.

Hay amargura y decepción, no irrespetuosidad.

Los adjetivos de pesadumbre y tristeza, se meten en el vestuario y hay llanto, claro está.

No podía pasar y pasó.

Hay que aprender del fracaso.

Es fácil decirlo.

Es difícil asumirlo.

Jorge Crosa: