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Crecimiento y ambición

Luego de un año exitoso y repleto de títulos en el exterior, Jorge Bava repasó su 2025 y contó se prepara para cada desafío, así como para el futuro, en diálogo con Tenfield.com




El entrenador, Jorge Bava, cierra un 2025 repleto de éxitos y se prepara para el 2026 con Cerro Porteño.


30 diciembre, 2025
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Campeón en Colombia y campeón en Paraguay, todo en 10 meses. Pocos lograron lo que consiguió Jorge Bava en 2025, luego de comenzar el año desempleado tras su pasaje por el León de México. Hacer historia es algo que al entrenador de 44 años le atrae y de lo cual demostró ser capaz en su proceso con Liverpool. En menos de tres años se convirtió en el técnico más ganador de la institución negriazul, cosechando cinco títulos y poniendo en la vitrina, por primera vez, en 2023, el Campeonato Uruguayo.

 

El fútbol, a veces de forma injusta, se guía por los resultados y demanda una adaptación instantánea, donde el conocimiento del medio, el manejo de un equipo ya conformado, la aplicación de una identidad futbolística y la obtención de resultados inmediatos se vuelven un desafío. Pero así como lo hizo en su etapa como arquero, Bava se preparó para conseguir grandes cosas y la ambición es su motor. 

 

De todo eso, de su preparación para una nueva temporada en Cerro Porteño, la cual comenzará el 2 de enero con la pretemporada, de sus anhelos para el futuro y de más, Bava habló en una conversación exclusiva con Tenfield.com que comienza así:

 

¿Cómo termina usted el año? ¿Cómo lo evalúa y en qué lugar lo ubica dentro de su experiencia como técnico?

 

“Mi año comenzó en marzo con la posibilidad de Independiente de Santa Fe, una experiencia linda, una liga nueva, muy competitiva y que pudo terminar de la mejor manera con el título del Apertura. Después tuve la posibilidad que se me abrió de Cerro Porteño, una liga que conocía como jugador, tanto el país como la liga, y un club muy grande, así que tomé la decisión de ir para ahí a agarrar nuevas experiencias y también, por suerte, terminó con la obtención de dos títulos (Torneo Clausura y Supercopa de Paraguay). Así que podemos decir que no comenzó del todo bien el año, los primeros dos meses, pero después se fue acomodando y por suerte conseguí tres títulos en dos ligas diferentes, que es muy importante. No sé en qué lugar lo pondría, yo creo que todos los títulos son importantes. Acá también, con Liverpool, ni que hablar, pero son todas experiencias nuevas y que a uno lo hace crecer, la verdad que estoy muy conforme”.

 

Si usted tuviera que comparar el proceso largo que fue Liverpool con los dos procesos cortos que vivió, en 2025, en Colombia y en Paraguay, ¿cómo los sintió?

 

“Bien, porque tuve que aprender a adaptarme a diferentes situaciones. En Liverpool, como vos decís, fue un proceso de dos años y medio en el cual comenzamos con un plantel con base de juveniles, que los fuimos formando y ascendiendo; fuimos mejorando juntos. La fortaleza del equipo era el conocimiento, que el equipo estaba aceitado con la idea y creo que fueron dos años y medio muy productivos, porque más allá de que se ganó mucho en cuanto a títulos, también se vendieron muchos jugadores. Hay muchos jugadores que están en la selección o en equipos importantes del mundo. Creo que fue productivo en todo sentido. El proceso de Liverpool, comparado con los otros dos, creo que fueron totalmente diferentes, y está bueno porque yo también me medí en otra perspectiva, con otros contextos diferentes, así que para mí fue un año de mucho crecimiento. Ya en Colombia, llegar a mitad del torneo regular desafía a uno adaptarse rápido a la liga, al equipo, a que los jugadores conozcan rápido la idea para poder competir y llegar a buen puerto, que lo pudimos hacer. Con Cerro Porteño fue algo similar. Llegamos a mitad del Clausura y lo mismo: tratar de conocer lo máximo posible al plantel, que ellos conozcan la idea y hacerlos competir, hacerlos confiar en la idea. El desafío era, en poco tiempo, tratar de competir y llegar a los objetivos que se había plasmado el club”.

 

¿Descifró usted alguna receta o estrategia para poder adaptarse rápido al medio?

 

“No, los contextos son siempre diferentes y uno tiene que ver eso antes que todo. Ver la fortaleza que tiene el equipo, la debilidad que tenga, tratar de atacar rápido esas debilidades que puedan tener, que obviamente las de Independiente Santa Fe no eran la mismas que la de Cerro Porteño. También hacer un diagnóstico rápido y certero de las cosas que se hacen bien, de la fortaleza que tiene el equipo como para seguir confiando en ella e incrementándola, y de a poco ir dándole nuestra idea. Fue un aprendizaje mutuo. Me sirvió mucho la experiencia de México también, donde llegué y también, a los pocos días, tenía que competir con un plantel ya conformado. Aprender de los errores o de las experiencias anteriores creo que me sirvió muchísimo para estas dos nuevas experiencias”.

 

El año pasado lo entrevistamos en estas mismas fechas, cuando usted había tenido su primera experiencia en el exterior, en México. Ahora sumó Colombia y Paraguay, ambos con títulos. ¿Se siente usted más preparado que antes? ¿En qué aspectos del trabajo siente que mejoró o se desarrolló?

 

“La esencia mía es la misma, pero creo que, obviamente, a medida que pasa el tiempo, voy agarrando más experiencia y vivencias que me hacen crecer, sin duda. Creo que fue un tramo lindo lo de México, porque si bien no se pudieron conseguir los títulos que sí conseguimos en Colombia y en Paraguay, me sirvió de mucha experiencia. Una de ellas fue llegar a un lugar y querer implementar la idea al cien por ciento cuando, a veces, no hay tiempo o los jugadores no son de las características que uno necesita. Es un aprendizaje. Después de las experiencias que he tenido, ninguna fue como la de Liverpool, que empezamos un proceso largo desde el inicio. Eso me sirvió mucho para aprender y para, en corto tiempo, poder sacar provecho al plantel que me tocó, a las características de los jugadores que hemos tenido, al contexto de la liga; creo que todo fue un aprendizaje rápido. Sin duda que esa mala experiencia en cuanto a resultados, que tampoco fue tan mala, porque fue un equipo que mediaba mitad de tabla y donde hicimos la misma cantidad de puntos que se venían haciendo, pero no nos dio para dar ese salto que sí nos dio tanto en Colombia como en Paraguay”.

 

Con el recorrido que usted hizo estos años, ¿siente que hoy hay un “Bava técnico” reconocible, una idea clara que lo represente en los equipos que dirige, más allá del contexto?

 

“Sí, lo que más me dejó conforme, más allá de los resultados, que es a lo que todos apuntamos y es muy difícil lograr, es la forma. Más allá de eso, más allá de los matices que podemos tener por características de plantel o contexto y demás, pude darle al equipo lo que a mí me gusta, y eso creo que reconforta a cualquier técnico, con sus matices, te repito, porque los planteles no son iguales, los contextos de la liga no son iguales y los rivales no son los mismos. No por comparar, pero quizás lo de Cerro Porteño se asemeja un poco más a lo de Liverpool: un equipo que es mucho más protagonista en campo, con pelota. En Colombia aprendí que podemos ganar y ser protagonistas desde otra fase del juego, porque había siete equipos que son muy buenos, de los cuales a veces es difícil poder plasmar esa manera de jugar porque te quitan la pelota, te agreden y se posicionan bien en el campo. Entonces, eso me sirvió mucho para adaptarme, y esa adaptación hizo que el equipo siguiera compitiendo y lograra el título. Estoy muy conforme por cómo se comportó el equipo y con cómo llevó a cabo la idea a pesar del poco tiempo que tuvimos”.

 

¿Encontró aspectos en común entre el fútbol uruguayo y el mexicano, el colombiano y el paraguayo, o son mundos diferentes?

 

“Yo creo que cada país mantiene sus raíces bien marcadas. Obviamente con crecimiento y evolución de muchos equipos, pero creo que las raíces son las raíces. El fútbol paraguayo se sigue caracterizando por ese equipo aguerrido, que presiona, que maneja muy bien las tácticas paradas, las pelotas quietas, que son agresivos, que son difíciles de penetrar. Para un equipo como nosotros, Cerro Porteño, que por historia tiene que ser protagonista, que es un equipo grande, que va al frente, muchas veces te encontrás con equipos que se cierran bien, muy similar a lo que nos pasaba acá, en Liverpool. Quizás en Colombia el fútbol se asemeja un poco más al de México: partidos mucho más abiertos, donde uno propone y el otro también, con transiciones, con más espacio para jugar en la mitad de la cancha, y creo que mantienen esa idiosincrasia futbolística. A todos supimos sacarle jugo, todo es parte del fútbol y para mí fue una experiencia buenísima porque me hizo nutrir de muchos conceptos en muy poco tiempo”.

 

Dentro de esos contextos, ¿qué pesa más: la idea futbolística o la gestión del grupo?

 

“Todo es importante, ni que hablar que plasmar una idea es importante, porque el fútbol es un deporte donde todos queremos ganar y yo cuando elijo una idea, la elijo consciente y convencido de que esa idea es la que más me acerca a ganar. Entonces, es importante que los jugadores la entiendan y la lleven a cabo.Pero también es un deporte donde vos gestionás personas antes que nada. Cualquier persona si se siente a gusto, si se siente cómoda, va a desempeñar mejor su labor. Así que yo le pongo mucha importancia y mucho énfasis a ambas cosas: es importante que todos hablemos el mismo idioma dentro del campo, que todos sepamos lo que vamos a hacer, cómo vamos a defender, cómo vamos a contragolpear, cómo vamos a atacar, saber la estrategia, saber el plan de juego, pero creo que también es un deporte donde la convivencia es fundamental. Uno tiene que estar preparado para todas esas cosas y muchas más, y yo le presto la misma atención a ambas por igual y a muchas otras que van en la gestión del día a día”.

 

¿Ya están trabajando para la temporada 2026 con Cerro Porteño?

 

“Sí, estamos en plena conformación del plantel, tratando primero de mantener la base importante de un gran equipo que tenemos, sabiendo que tenemos doble competencia y que tenemos la obligación de defender el título de liga, pero también tenemos un aliciente en común con todo Cerro Porteño que es la Copa Libertadores, entonces nos tenemos que preparar bien y ya estamos trabajando en la conformación del plantel, que es el primer paso. El 2 de enero empezamos la pretemporada en Asunción, luego en Ciudad del Este, para finalizarla acá en Montevideo con una serie de amistosos. Para la primera parte del año son los dos objetivos que tenemos: mantener el título de liga y la Copa Libertadores. Ya para la segunda etapa seguramente tengamos lo que es el Clausura, seguir con la Copa Libertadores y se suma la Copa Paraguay, que es un título que el club no tiene aún, que se me hizo esquivo en este año, pero son objetivos que nos planteamos”.

 

¿Hay alguna zona del equipo o algún puesto que esté buscando reforzar con más prioridad que otros?

 

“Sí porque tuvimos unas cuantas bajas, dos por operación, que son nuestros centrodelanteros, uno operado de la rodilla y el otro del tobillo, así que les va a llevar un tiempo recuperarse. Mi idea es conformar un plantel de dos jugadores por puesto, competitivos entre sí, para tener una competencia sana interna, que nos permite elevar el nivel a la hora de llegar a los partidos, tanto de Copa Libertadores como de la liga. Estamos en eso, el primer paso es conformar un gran plantel y no es fácil, estamos trabajando arduamente en eso para ganar el título nuevamente y ganar la Copa Libertadores”.

 

¿Le gustaría dirigir a la selección uruguaya?

 

“Sin duda. A ver, uno se prepara siempre para lo mejor, para el mejor contexto. Creo que no hay nada mejor que la selección, es algo que me encantaría, que anhelo, porque me preparé y me sigo preparando para lo mejor, pero eso ya pasa un poco a futuro. Hoy día creo que la selección tiene un gran entrenador y todos lo que estamos alrededor del fútbol estamos esperanzados de que le vaya bien, que a la selección le vaya bien, que seamos campeones del mundo, pero sin duda que para futuro sí, me preparé y me sigo preparando para ese momento, porque creo que no hay nada mejor que la selección de tu país”.

 

¿Y a nivel de clubes hay algún desafío que le gustaría vivir? ¿Nacional se encuentra en su lista de pendientes?

 

“No, el plan que tengo hoy es de salir campeón con Cerro Porteño nuevamente, ganar la Libertadores, hacer historia, y uno no sabe lo que se le avecina. Siempre estar en los planes de clubes importantes a uno lo llena de orgullo, porque, como dije, uno se prepara para eso, pero siempre con equipos que quieran ganar, que quieran ser protagonistas, que quieran salir campeones, que quieran entrar en la historia. Eso es lo que siempre espero. El tema de Nacional obviamente no es esquivo, porque soy una persona que está muy identificada con el club, de eso no hay duda. Llegado el momento, se verá. Obviamente que a uno le gustaría, pero yo sigo haciendo mi camino, paso a paso, mejorando, y si un día se da la oportunidad nuevamente, que me agarre mejor preparado. Mientras tanto, sigo transcurriendo el camino largo, siendo cada día mejor, esa es la expectativa que tengo hoy”.

 

Si usted tuviera que darle un consejo al Jorge Bava que debutó como entrenador en 2021 en Liverpool, ¿qué le diría?

 

“Que se tome las cosas con un poco más de calma (risas). Fue un cambio brusco para mí o para él en ese momento. Más que un consejo, lo que le diría es que siga con la misma pasión que transcurrió siempre, con sus defectos, con sus errores, pero que siga siempre con la misma pasión con la que jugó y con la que empezó a dirigir, que creo que es la manera de llegar”.

 

¿Su versión como arquero convive con su versión como técnico?

 

“No, supe desprenderme rápido, de un día para el otro, fue brusco. Obviamente lo recuerdo con mucho cariño, porque sin duda la posición en la que me tocó jugar me hizo apasionarme de esto. Yo siempre desde niño anhelaba jugar, tuve la suerte de conseguirlo, de jugar en Primera, de estar en la selección, de atajar muchos años en un equipo tan grande como Nacional, de ir al exterior, y creo que todo ese proceso, en la posición que yo jugaba, me hizo apasionarme de la otra faceta del fútbol que es ser entrenador, así que creo que tiene mucho en común. No la extraño, para nada, pero sí reconozco que gracias a haber sido arquero me empezó a gustar todo lo que es lo táctico, lo estratégico, de ordenar el equipo y creo que por ahí me fue entrando el bichito de ser entrenador”.