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Siegler: “Los árbitros son los más perjudicados”

El ex árbitro Gustavo Siegler analizó el regreso del fútbol y el domingo clásico sin público. “A nadie le gusta entrar a un estadio vacío. El ojo clínico te lo da el entrenamiento", declaró.




El ex árbitro Gustavo Siegler, una palabra relevante en las horas previas a un clásico sobre el que pesa una expectativa generalizada.


7 agosto, 2020
Clásico

“En éste tuve que trabajar como siempre. En ese sentido no me cambió mucho. La vida familiar sí: hubo que adaptarse a la nueva  realidad”, explicó Gustavo Siegler, el ex árbitro internacional que integró el Colegio de Árbitros como miembro técnico, en medio del anhelo generalizado por el regreso del fútbol después de casi cinco meses. Su análisis preciso del arbitraje en el programa “Pasión”, de Tenfield, y su experiencia en una función que conoce a la perfección, lo transforman en palabra autorizada para evaluar el retorno desde un lugar clave en la cancha: el juez, siempre en la mira, y los  asistentes.

 

-¿Cómo interpretás que viven los árbitros este clásico en particular, luego de tanto tiempo sin estar en la función habitual?

-Es el partido más importante y, en este caso, lo que pueda existir en la cabeza es todo un misterio. Tengo entendido que no han hecho trabajos en grupos ni ejercicios arbitrales en prácticas. Recibieron cursillos teóricos, pero el lugar es el campo de juego, donde está la toma de decisiones, la jugada fina y el discernimiento. Ojalá estén de la mejor manera.

 

-¿En qué los puede afectar más?

-Son casi cinco meses: es muchísimo. Esto es como cuando un jugador sufre una lesión de tibia y peroné. Se reintegra a los seis meses. Se acentúa su preparación física. En esta oportunidad, son muchos meses sin pitar. Podés entrenar, salir a correr, tener un montón de alternativas, pero resolver en la cancha es distinto. Es complicado. En lo físico son absolutamente profesionales para estar al mismo nivel de cuando comenzó la emergencia sanitaria, pero esto no es PlayStation, porque hay jugadores y canchas reales. Es difícil.

 

-¿Cómo puede incidir esto en los asistentes?

-Tiene más riesgo, porque no hubo práctica, y se adoptan un montón de decisiones. La específica –posición adelantada- es brutal. Es todo entrenamiento, fineza, agudeza. Es muy difícil no entrenarlo. Recuerdo que el “Chino” Da Rosa nos hacía correr por las calles para que hiciéramos cruzamientos entre los semáforos, e inventar situaciones de juego. Era muy pintoresco. Hay jugadas que son finitas. Las cámaras están muy bien situadas, no podés errarle. Podrás correr, ser muy hábil e inteligente, pero el ojo clínico te lo da el entrenamiento. Hay que apostar a la buena gente y a la buena cabeza. Todos tenemos hambre de fútbol.

 

-Que se juegue a puertas cerradas, ¿lo hace distinto desde la presión?

-Eso es muy personal. Debería ser lo mismo, porque la importancia del partido es similar. A nadie le gusta entrar a un estadio vacío. Nosotros preferíamos los estadios llenos, que desbordaran de gente detrás de los alambrados. La gente juega mucho, a favor y en contra. El árbitro  tiene que estar concentrado, pensando en la mejor actuación de su vida. Está preparado para la presión. Tiene que haber hinchas. Es más emotivo. Quizás algunos se sientan más cómodos. Es clave estar concentrado. Se van a escuchar las voces de los jugadores.

 

-Concretamente, ¿están en desventaja?

-Esto excedió al fútbol, pero los árbitros son los más perjudicados por la inactividad. El futbolista, pese a la limitación de no jugar, podía entrenar con una pelota en su casa o, luego, en la preparación del equipo. El árbitro no tuvo alternativa. No podía tomar una decisión de juego. Depende de su entorno de trabajo. Lo hicieron en grupos pequeños, sobrellevando muchos problemas económicos. Hoy no estoy adentro, pero la familia arbitral sobrelleva necesidades. También es real que el uruguayo se fortalece en la adversidad.

 

-¿Cuánto influye lo mental?

-Es fundamental. El árbitro uruguayo, mentalmente, está preparado por encima del 95% de los árbitros de América del Sur. Christian Ferreyra –designado- tiene mucha  experiencia, así como Fedorczuk. En ese sentido, los candidatos que se manejaron estaban en condiciones. Andrés Matonte, por ejemplo, tiene una fuerza bárbara. Es muy inteligente. Lo trabajé desde sus comienzos y, sin tener un físico muy grande, se caracteriza por su personalidad y su hambre de gloria.

 

Gustavo Siegler, el ex árbitro, y el fútbol a la cancha. Se viene el pitazo inicial de la gran pasión.

 

Gustavo Siegler y l regreso a la gran pasión: “Todos tenemos hambre de fútbol”.


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