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100 años de Colombes (5)

El Southampton FC inglés y el Uruguay de Bielsa. QUINTA NOTA




Martes 10 de junio de 1924. Portada del diario El Día. La publicación de José Batlle y Ordóñez, fue el único periódico que cubrió el campeonato mundial de fútbol, en la VIII Olimpiada, con un enviado especial. Lorenzo Batlle Berres, sobrino de Don Pepe, viajó como un integrante más de la delegación. Así comenzó la cobertura después de la sensacional victoria.


7 julio, 2024
Columnistas Habla la historia

Escribe: Atilio Garrido

 

Transcurridos exactamente 120 años de la visita del primer club de fútbol que llegó desde Europa a todo el continente americano, la presencia del Southampton FC inglés, no sólo adquirió enorme repercusión por el significado y la apertura de las puertas del futuro para el fútbol rioplatense. También, ese recuerdo hoy mueve a la reflexión inevitable sobre los tiempos que corren. ¡Es imposible desde hace varias décadas y lo seguirá siendo por los siglos de los siglos amén, que un equipo de primer nivel de Europa se presente en Montevideo a disputar un encuentro de carácter amistoso! Este dato de la realidad agiganta aún más la figura de Frank Chevallier Boutell, ideólogo y gestor de la afiliación del fútbol argentino y sus “escuelas”, Rosario y Buenos Aires, a la Football Association inglesa surgida en octubre de 1863. El día 26 de ese mes y año, con la finalidad de disminuir las graves lesiones que provocaba el football rugby, decidieron escribir nuevas reglas dando vida a otro juego. El football association nombre que desde entonces identifica a la asociación encargada de regir el fútbol en Inglaterra, considerándose la dueña del mismo. De los 211 países afiliados a FIFA, la única asociación que no lleva el nombre de su nación es la inglesa citada.

 

La visita del Southampton FC de Inglaterra en 1904 en el Río de la Plata resultó un impacto. Ningún club de fútbol de Europa llegó hasta nuestras costas. Esta presencia de un club inglés y las que continuarán llegando, convertirán al fútbol rioplatenses en el lugar del planeta tierra donde mejor se practicaba ese deporte. La transformación se produjo al adaptar los clubes de Buenos Aires las aristas destacadas del juego inglés, agregándole elementos propios de la idiosincrasia de la vida en las dos orillas.

 

Resultó muy importante en Montevideo el tratamiento que destinaron los diarios a la visita del Southampton FC, considerando la presencia de los ingleses como verdadera aula de enseñanza, con repercusión inmediata en el futuro del football association en la capital de Uruguay, en mayor medida que lo ocurrido en Buenos Aires.

 

Una lección para los jugadores rioplatenses

 

Recorriendo la buena e interesante cantidad de artículos comentando la presencia del Southampton F.C. en Montevideo, surge claramente la comprobación de que los dirigentes argentinos y los uruguayos que fueron a Buenos Aires a observar el cotejo de los ingleses, comprobaron cantidad de diferencias con el juego practicado en el Río de la Plata. Se produjo entonces en la capital argentina una corriente de pensamiento relacionada a los grandes cambios a introducir en la práctica del fútbol, los que se irán ratificando con las nuevas llegadas de clubes británicos contratados. Comprobando tantas diferencias con relación al fútbol que se desarrollaba en ambas orillas platenses, difundieron en Buenos Aires a través de los diarios la necesidad de que jugadores y aficionados consideraran los enfrentamientos como un aula de aprendizaje. Inclusive, se publicaron análisis completos de la forma de jugar, especie de manual destinado a su aplicación en los clubes de ambas ligas.

 

El diario La Razón de Montevideo, el día previo al match, dejó en claro este aspecto.

 

“Aparte de presentarse a nuestro público y sobre todo a los muchos aficionados al noble sports, por primera vez, una ocasión como esta de admirar tales campeones en su juego estupendo de una combinación para decir matemática, –debe servir esta ocasión, en primer lugar, como buena lección a los footballers de hoy y los que se están por formar, para que ahí aprendan que el football también puede ser un arte y que no se debe convertir solo en derroche de patadas y pechadas, como por desgracia aquí ahora mucho se puede ver”.

 

El fútbol que se practicaba en las ciudades platenses y en Rosario de Argentina, mantenía varios puntos de contacto con el football rugby. Sin la violencia que éste deporte también inglés mantenía, prevalecía la violencia, el choque entre los jugadores, la fuerza…

 

Perfecto análisis del fútbol del Southampton

 

Por la verdadera importancia que tuvo en su momento, al extremo que podemos considerar al artículo como la punta de la madeja de los cambios que en materia del juego se pusieron en práctica en Montevideo después de la partida de los ingleses, rescatamos la crónica de La Tribuna Popular publicada el martes 16 de junio de 1904. Seis días después del contundente triunfo por 8:1 de los visitantes.[1]

 

“Hoy en que aún se escuchan en Montevideo elogios para el brillante juego desplegado por el team del Southampton, consideramos que serán leídos con interés los siguientes datos á su respecto. En 1885 el canónigo Wilberforce, rector de la iglesia de Santa María en Southampton, fundó un club amateur ligado á la iglesia. Se llamó St. Mary F.C. Afiliado en 1894 a la poderosa liga del sur de Inglaterra. Apodados los santos por su origen eclesiástico, en 1897 ganó el campeonato. Se hizo profesional convirtiéndose en la Southampton Football and Atletic Company Limited, con un capital de 2.000 libras. En los siete años siguientes logró mantener el título de campeón.

 

Su primer viaje sportivo lo hizo en el 1900 presentándose en La Haya, Viena, Praga y Budapest. El score en ese viaje fue de 50 goles a favor y 3 en contra. Dos años después el team emprendió otra gira por La Haya, Praga y Budapest, y en el actual ha jugado en París, Cophenague y Harlem, para dirigirse luego a Buenos Aires. En todas partes sus víctimas han sido fáciles.

 

La concurrencia que asistió el jueves a presenciar el partido único que jugó en Montevideo el team del Southampton fue verdaderamente excepcional para un día de trabajo, por esta misma circunstancia de ser día hábil aquel en que se realizó el interesante encuentro, fue un obstáculo que impidió asistiese á presenciar su desarrollo la multitud que hubiera asistido en un día festivo. Son muchos, pues, los aficionados al viril deporte que día a día adquiere mayor desarrollo entre nosotros que no ha podido conocer el juego de los footbalers del Southampton, por cuya circunstancia consideramos que serán leídas con gusto las siguientes apreciaciones que ha hecho un distinguido é inteligente sportman argentino tomando por base los partidos que jugó el team del Southampton en Buenos Aires.

 

Comencemos por los forwards

 

Los ingleses han probado, que la combinación es la base del éxito en una línea de ataque. Los rushes cortos, cuando la pelota ha llegado á las proximidades del goal, son empleados por ellos con frecuencia. En cambio, los rushes largos, de resultado dudoso siempre, siempre, son desechados por los santos,[2] á quienes no se les ha visto hacer uno sólo de esos rushes en ninguno de los cinco matchs. Su com­binación es de pases cortos, de suerte que la pelota, partiendo de un wing, es tocada por todos los hombres antes de llegar al otro. Los pases de lado a lado son hechos cuando el winger se halla a pocas varas de la línea del goal, de suerte que, si ni el centreforward ni los dos forwards que le acompañan toman la pelota al pasar frente al arco, el otro winger repite el pase al centro, evitando que el avance se alargue. Los centros á la boca del goal son poco o nada empleados, y debe creerse, por ello, que no son los más eficaces.

 

Han probado los forwards del Southampton que aparte de las aptitudes para el juego combinado, deben ser los hombres de la línea de ataque maestros en el dribbling (gambeteo) y saber emplear la cabeza como auxiliar poderoso. Con lo primero elevan que el ataque de un medio back deshaga otra combinación, pues una pequeña gambeta da tiempo á pasar la pelota al compañero más próximo o libre. Con lo segundo se aprovechan á maravilla los pases al centro, hechos con fuerza. Bludf, el que más goals ha hecho en los cinco partidos, es una prueba evidente de esto.

 

Los corners han sido tomados en todo caso por los wingers, que adquieren con ello una práctica provechosa. No es su característica la precisión matemática, que juzgamos poco eficaz. Tomado algo abierto y con fuerza, un golpe de cabeza puede mandar la pelota como un proyectil. Tomando el córner ceñido al goal no es difícil que el goal-keeper, en los casos salve la situación.

 

Los wingers han de ser los dos hombres más veloces del team, ya que son, puede decirse, los más marcados. Tanto Webb como Mouncher no hacen el pase al centro hasta hallarse a pocos pasos de la línea del goal. Entonces dirigen la pelota algo hacia el centro del field, de suerte que si alguno de los otros forwards la toma con la cabeza, le es más fácil despedirla con fuerza.

 

Tal es, en resumen, el juego de quinteto del Southampton. Poseer la habilidad que sus hombres tienen para combinar; ser como ellos, maestros en el dribbling, y saber emplear la cabeza en la forma en que lo hacen, no son ciertamente cosas que se adquieren en cuatro días.

 

Pero en esas tres cosas reside la fuerza de su ataque, y a lograrlas deben tender los esfuerzos de nuestros jugadores, que por lo demás, tienen tan buen shot como los del Southampton.

 

No podrá sacarse tanta enseñanza del juego de los medios backs, dado el carácter del puesto, que requiere como condiciones primordiales bastante experiencia y mucha insensibilidad a la fatiga. Los tres halves del Southampton han demostrado que para luchar con un forwads es preciso ser un buen dribbler, en que, sobre todo, la línea de medios backs no debe concretar su acción a contener el avance del contrario, sino á ayudar á sus delanteros.

 

Los grandes puntapiés que envían la pelota hasta cerca del arco enemigo, de poco valen desde que nada cuesta rechazarla.

 

Por el contrario, los pases deben ser cortos y hechos siempre al forward del mismo bando que esté en mejores condiciones para recibir la pelota. Con este auxilio de los medios backs la línea de ataque adquiere doble vigor, y en cualquier momento puede iniciar la defensiva de una manera segura.

 

Sigamos con los zagueros

 

De los backs poco ha podido apreciarse, ya que en ellos todo reside en el conoci­miento del juego y en la seguridad. Sin embargo, ha podido notarse que mientras uno avanza algo, si es su bando que ataca, el otro, el más seguro, permanece cerca de su arco para proteger al goal-keeper de los rushes de los forwards.

 

Tampoco sugiere muchas enseñanzas la actuación de Clawley, el golero. Ya lo dijo Alcock, el leader de los escritores en materia de football: el gol-keeper, siempre que tenga buena vista y agilidad, será tanto mejor cuanta más práctica tenga.

 

Clawly ha demostrado que sólo hay que hacer uso de los pies cuando no haya ma­terialmente tiempo para agacharse y detener la pelota con las manos. Si éstas pueden emplearse, debe hacérselas trabajar siempre. La forma de dar el goal-kick (drop-kick en lugar de placé-kick) nos parece poco buena. Clawley saca provecho de ella a favor de una práctica larga y de un puntapié poderoso, pero la forma que prefieren nuestros goal-keepers (placé-kick) es más segura y permite dar a la pelota la dirección que se desee.

 

Ha podido observarse que la misión del goal-keeper no es única y exclusivamente la de detener shots. Molyneux en el match contra Alumni y Hoare en el jugado contra los argentinos, salvaron situaciones comprometidas, con los forwards contrarios encima, pa­sando la pelota al goal-keeper quien la rechazó antes que los atacantes se le aproximasen.

 

El juego es, sin duda peligroso, pues exige del goal-keeper atención suma, pero so­briamente empleado, es excelente y aún puede hacerse extensivo a los halves con respecto a los backs.

 

Antes que luchar desventajosamente contra uno o dos forwards, es preferible utilizar a un back o al goal-keeper, que no tendrán gran trabajo para enviar la pelota al centro del field.

 

 

Estas son, a grandes rasgos, las características del juego del Southampton y las enseñanzas que nos deja.

 

El football, como todos los sports en que la habilidad entra en proporción grande, requiere un estudio largo. No se puede ser un buen forward, un buen medio back, un buen back o un excelente goal-keeper de buenas a primeras. Hace falta práctica. Pero sabiendo como juegan los grandes teams de Inglaterra, siempre será más fácil llegar a la perfección anhelada”.

 

“Cortita y al pie”

 

El artículo es revelador y deja sin sustento los ríos de tinta que se han escrito y las miles de palabras que se han pronunciado relacionadas con el juego de los británicos que nos visitaron. Informaban que practicaban el “passing shot”, el pelotazo, la rudeza… La lectura del comienzo de la nota transcripta es como si, ciento veinte años después, estuviéramos mirando por la televisión jugar al Uruguay actual de Marcelo Bielsa goleando a Panamá y Bolivia, empatando con Brasil con un hombre menos ganando por penales, o al Manchester City de Guardiola en la liga inglesa…

La soledad de Marcelo Bielsa en una conferencia de prensa brindada en el Estadio Centenario antes de su viaje con Uruguay
a los Estados Unidos para disputar la Copa América. El fútbol que practica el combinado bajo su conducción tiene puntos de contacto con el que los clubes ingleses enseñaron a jugar en el Río de la Plata a partir de 1904 cuando llegó el Southampton con su fútbol de velocidad, permanentes toque de la pelota y ataque constante.

 

El material precedente, rescatado del olvido y a ciento veinte años de distancia, adquiere un valor trascendental relacionado con el tema de la obra. El estilo de juego que practicaban los ingleses y que comenzarán a copiar los rioplatenses adoptándolo con algunos agregados particulares, según el juego se practicara en Buenos Aires o Montevideo. En nuestra orilla será definido muchas décadas después por el “Vasco” Cea, el único jugador que participó en todos los partidos de Uruguay campeón del mundo en 1924, 1928 y 1930.

 

–¿“Vasco”, qué sistema de juego usaban ustedes?, le pregunté en la puerta de Radio Carve en la calle Mercedes n.º 983. Me miró con aquella sonrisa amplia y bonachona con la que siempre pintaba su cara, y la respuesta fue contundente.

 

–“Cortita y al pie… la pelota la jugábamos cortita y al pie”.

Esa fue la definición que utilizaba frecuentemente en el programa radial “Tierra de campeones” en CX 24 La Voz del Aire, que conducía y producía Dalton Rosas Riolfo, contando con la participación del “Vasco” Cea, Guido Baztarrica, Carlos Penino y Héctor Mungay. Más acá en el tiempo se incorporaron Sergio Gorzy en 1982 y Enrique Yanuzzi.

 

“El uruguayo corre sin rumbo y bombardea la pelota”

 

Recorriendo los diarios uruguayos en la Biblioteca Nacional de nuestro país y en la de Buenos Aires en la calle Agüero, denominada Mariano Moreno, son innu­merables los textos que se encuentran “descubriendo” esta realidad. Vamos a otro ejemplo local. Después del Southampton, al año siguiente en 1905 llegó Nottingham Forest. Después, en 1906 los británicos integrando el combinado de South Africa. En 1909, antes del debut del Tottenham Hotspur, que se produjo en Montevideo el 10 de junio previo al viaje hacia Buenos Aires, el diario El Día preparó un análisis de lo que esperaba a los jugadores locales del combinado uruguayo:

 

“El profesional inglés juega más inteligentemente que el jugador uruguayo. Se combinan, usan bien sus cabezas, y saben exactamente por dónde va a pasar la pelota. El uruguayo corre sin rumbo y bombardea la pelota sin ningún plan o pensamiento. Nuestros jugadores abusan del regate y no combinan. Un jugador completará mil piruetas, y luego hará una pausa hasta que decida pasar la pelota una vez perdido el tiempo y la oportunidad. Entre los delanteros ingleses, el dribbling es raro, sus cinco delanteros se apoyan mutuamente para producir una sensación única y triunfante. Combinan siempre, y se mueven con precisión y eficiencia, como los cinco dedos en una mano. Para lograr lo que se proponen, trabajan siempre juntos. Lo que enfatizamos no es que nuestro juego sea inferior al de los profesionales, sino que nuestras tácticas son opuestas. Los equipos uruguayos son capaces de jugar con la misma técnica, pero aplicando normas y recursos similares a los de los equipos ingleses. Hay que aprender a jugar con inteligencia. Sólo así progresaremos en este deporte. La llegada de los británicos nos ofrece la oportunidad de que los jugadores aprendan el arte del juego, y que el público recoja los méritos de un fútbol jugado en la plenitud de su gala. No debemos perder el entusiasmo en el juego y aceptar la derrota con dignidad. Sólo a través de un comportamiento adecuado de futbolistas y espectadores, la nación estará verdaderamente representada”.

 

Al igual de lo que ocurrió en 1903 donde surgieron enfrentamientos entre los dirigentes de los clubes, ocasionados por la integración del combinado, el panorama se repitió al llegar el momento de armar la oncena que enfrentaría al Tottenham Hotspur. Sin jugador del CURCC que negó su concurso al combinado, fue perfilando junto con sus antecedentes, una posición de los británicos del ferrocarril definida como “anti asociacionistas”. Por contrario imperio, la decisión permanente del Club Nacional de Football en apoyo de la legalidad, fue convirtiendo a la institución en defensora de la Asociación”.

 

“Varias disidencias producidas entre los representantes de los clubes con motivo de la formación del cuadro, hicieron que éste se debilitas en gran parte. El día del match llovió mucho, pero al field concurrió numeroso público. El combinado de la Liga Uruguaya se integró con Cayetano Saporiti (Montevideo Wanderers), Juan Carlos Bertone (Montevideo Wanderers) y Carlos Ronzoni (Colón); Félix Lourtet (River Plate), Carlos Zanezzi (Dublin) y Pedro Zuazú (Nacional); Raúl Bastos (Montevideo Wanderers), Pablo Dacal (River Plate), Francisco Branda (River Plate), Alberto Zumarán (Montevideo Wanderers) y José Brachi (Dublin).

 

Después de perder 8:0 en el Parque Central el 10 de junio de 1909, El Día concluyó la nota de la forma siguiente:

 

“Una vez más los ingleses demostraron que son los maestros. Tottenham jugó como una máquina. Desató un esfuerzo colectivo y de precisión que superó por completo al aturdido equipo local. Con la cabeza, con el cuerpo, con los pies, y en todos los sentidos, estos jugadores dominan la pelota y el juego a la perfección. Todo esto faltó en el juego uruguayo: el pase, el ritmo, las combinaciones, y el movimiento inteligente de los jugadores y la pelota. La gran lección que el uruguayo necesita aprender es a no detenerse con el balón, a no quedarse quieto”.

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[1] FOOTBALL / EL SOUTHAMPTON / Su historia – Su juego. La Tribuna Popular. Montevideo. 16/06/1904:2.

[2] Apodo con el que hasta el presente se conoce al Southampton F.C.

 

PRÓXIMA NOTA: Cinco años de Copa Competencia y el CURCC es el primer club uruguayo en llegar a la final.


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