Home   »   Sin Categoría

Asegurar el cero en nuestro arco




El entrenador de Venezuela, Dudamel, se cubre la boca para que no se puedan leer sus instrucciones que impartió esta tarde-noche en San Cristóbal, en el estadio Pueblo Nuevo a sus dirigidos, durante el entrenamiento al que asistió tenfield.com


3 octubre, 2017
Sin Categoría

El entrenador de Venezuela, Dudamel, se cubre la boca para que no se puedan leer sus instrucciones que impartió esta tarde-noche en San Cristóbal, en el estadio Pueblo Nuevo a sus dirigidos, durante el entrenamiento al que asistió tenfield.com

Escribe Atilio Garrido / Fotografías Fernando González (enviados especiales a San Cristóbal, Venezuela).

El fútbol venezolano debe principalmente al Uruguay, su progresivo avance y evolución. Aunque continúa ocupando lugares secundarios en la preferencia detrás del béisbol y el básquetbol, desde los años finales de la década del cuarenta del siglo XX, varios jugadores de nuestro país viajaron para actuar en los clubes de Caracas que se encontraban en estado embrionario. José Ricardo de León, centro delantero del Club Atlético Defensor y en el futuro el director técnico que cambió la historia el fútbol profesional de Uruguay, resultó el más notorio. Su arribo al país rico en petróleo coincidió con el primer empuje de popularización del fútbol para nutrir los deseos insatisfechos de las muy fuertes colonias de emigrantes españoles y portugueses que se radicaron en aquel entonces en Caracas.

Esa expansión se inició por el emprendimiento que empresarios privados de esas colectividades, apoyados por el ministerio de Obras Públicas, pusieron en marcha en 1950. Contrataron al Remo Clube de la ciudad de Belén, Brasil, que enfrentó en un torneo internacional a los equipos locales Deportivo Italia, La Salle Fútbol Club, Unión Sport Club y el Loyola Sport Club. La rentabilidad que arrojó la competencia originó que a partir de 1952 y hasta 1957 el mismo grupo organizara la Pequeña Copa del Mundo contratando a los clubes de prestigio y fama mundial. Nada menos que Real Madrid, Barcelona, Botafogo, Corinthians, San Pablo, nuestro Nacional, River Plate de Argentina, Valencia, Vasco Da Gama –por citar algunos- prestigiaron esa competencia anual. Un episodio insólito para el fútbol del mundo como lo fue el secuestro del argentino Alfredo Di Stéfano cuando ya defendía los colores del Real después de haber sido la gran figura del “Ballet Azul” del Millonarios de Colombia, puso fin a la actividad de prestigio mundial.

El aporte de nuestros jugadores se multiplicó a partir del comienzo de la década del sesenta del milenio anterior. Citaré tres nombres como ejemplos: Walter Gómez, Julio César Britos y Walter Roque. Los dos últimos extendieron sus enseñanzas a través de la dirección técnica con gran eficacia. Principalmente el aporte del Cata Roque resultó decisivo porque se convirtió en el protagonista del comienzo de la etapa de crecimiento brusco y definitivo del fútbol venezolano que se ubica en la década final del siglo XX. Lo afirmado corre por cuenta de quién escribe, aunque conozco que algunas colegas locales atribuyen a la presencia del Pato Pastoriza el comienzo de esa renovación. De todas maneras Walter Roque continuó en funciones y en esa etapa se sumó un técnico español, Alonso, que inició en las divisiones juveniles de la federación una tarea de enseñanza prolija y mesurada para aprovechar la natural habilidad y velocidad que –principalmente- poseen los negros venezolanos descendiente de las colonias que emigraron de Jamaica.

Fue una tarea paciente, de varios años, cuyos resultados concretaron la creación de un típico fútbol de los países del océano Pacífico de nuestro continente. Mucho toque de pelota. Constante en un tuya y mía cada vez más prolijo, al que la aparición de buenos jugadores de ataque le agregaron una cuota de positivismo ofensivo que sorprendió en las dos últimos eliminatorias. Principalmente en la anterior.

Ese padrón de juego desplegado en su mayoría por los morenos de buen toque, careció de la continuidad en el mantenimiento del rendimiento para pelear posiciones de clasificación a los mundiales.

De todas maneras, la estadística de Venezuela frente a los uruguayos en la actual centuria arrancó de manera espectacular. Entre el 2000 y setiembre de 2006 –cuando arrancó el proceso de Oscar Tabárez- sumaban tres victorias. A saber 2:0 en Maracaibo, 3:0 en Montevideo el 31 de marzo de 2004 con Juan Ramón Carrasco como entrenador y 1:0 nuevamente en Maracaibo, con Tabárez como conductor de la celeste. Uruguay había conseguido un triunfo por 3:1 en Montevideo el 18 de julio de 2000 y un empate –también en Maracaibo- en un gol en cotejo amistoso.

Desde ese momento con Tabárez continuando al frente de la selección, los números muestran un equilibrio con apenas un triunfo más de Uruguay en el global de los 14 partidos disputados entre 2000 y el 6 de octubre de 2016. En total son cinco victorias celestes, cinco empates y cuatro triunfos del equipo de camiseta color vinotinto.

Si a estos números se agregan los partidos entre clubes de ambos países en el marco de los torneos de la Conmebol, la mínima diferencia a favor se neutraliza.

Valen estas reflexiones a las que apelamos para recordar que Venezuela ya no es la “cenicienta” del fútbol de América del Sur; que especialmente para Uruguay ha sido un hueso duro de roer y que, inclusive, está fresca en la memoria de todos el contundente 3:0 a favor de Uruguay en el Estadio Centenario en el último partido por las eliminatorias, después de haber pasado el arco oriental sofocones muy grandes que a raíz de fallas muy graves en la definición de las incidencias, no se convirtieron en goles en contra de nuestra representación.

A cuenta de futuros comentarios quiero concluir señalando en forma clara y rotunda –fiel a mi apego a los defensores del “resultadismo”- que el jueves próximo Uruguay debe desplegar una estrategia que priorice, por encima de todo, inclusive del ataque, el cero en el arco propio para asegurar el empate que otorgará a los celestes el punto que falta para ponerse a cubierto de cualquier resultado en el último encuentro en casa ante Bolivia y festejar, anticipadamente, por primera vez en la historia desde que se juegan las eliminatorias con el actual sistema de todos contra todos, el pasaje a la Copa del Mundo de Rusia 2018 en forma directa.

 


Etiquetas: selección