Doble nueve, ¿sí o no?
En los últimos dos partidos que jugó Peñarol por el Clausura, Diego Aguirre se vio ante un panorama excepcional y arriesgó con una nueva estrategia que no funcionó. Pero, ¿cuáles fueron los motivos?
Matías Arezo y Maximiliano Silvera, los delanteros de Peñarol, que conforman el doble "9".
Diego Aguirre es un entrenador que se identifica por utilizar un esquema con volantes externos y un delantero neto como referente de área en la parte ofensiva. Sin embargo, en los últimos dos partidos que jugó Peñarol por el Torneo Clausura, ante Juventud de Las Piedras y Cerro Largo, el técnico aurinegro se vio ante un panorama excepcional y arriesgó con una nueva estrategia.
¿Cuál fue su nueva estrategia? Probó con un esquema sin extremos y con dos delanteros de área, conformando el clásico rombo como figura táctica (4-3-1-2). Es decir, utilizó tres volantes centrales (Ignacio Sosa, Jesús Trindade y Eric Remedi), un enganche (Leonardo Fernández) y dos puntas (Matías Arezo y Maximiliano Silvera). Esta decisión de Aguirre, le amplió el margen al propio Arezo, quien tuvo su gran oportunidad en la delantera junto a Maxi Silvera.
Pero, ¿Cómo respondió el equipo con el doble nueve? Peñarol ganó ambos partidos (1:0 ante Juventud y 3:1 frente a Cerro Largo), pero la realidad es que el equipo no convenció en líneas generales mostrando un rendimiento bastante discreto y sin mayor destaque colectivo en ambos encuentros. Al aurinegro le faltó esa cuota de vértigo y velocidad por afuera, que suelen mostrar los equipos de Aguirre, y se mostró con un juego más centralizado y a ritmo lento.
Los dos delanteros, puntualmente, se sobrepusieron entre sí y ello les dificultó para destacar en su rendimiento individual. Tanto así, que en el último encuentro ante Cerro Largo, Aguirre decidió sacar a Arezo en el entretiempo para retomar su estrategia habitual con dos extremos y un solo punta (mantuvo a Maxi Silvera). Lo cierto, es que al fin de la primera mitad ante el conjunto arachán, Peñarol empataba parcialmente 1:1 -con un golazo de Eric Remedi en la última jugada-, el equipo jugaba mal y no mostraba claridad a nivel ofensivo ni colectivo. Había que cambiar como sea y el técnico mirasol no dudó.
Aguirre movió piezas de cara al complemento. Colocó a Diego García y Leandro Umpiérrez en los extremos y sacrificó a Jesús Trindade y al propio Arezo. Cubrió las bandas y, en cierto modo, despobló la zona central. Con los cambios, Peñarol mejoró en líneas generales y se pareció más al equipo que le conocemos. Los ingresos, le dieron amplitud al juego, porque éstos abrieron la cancha y se desdoblaron por afuera. El equipo tuvo mayor sorpresa, vértigo y cambio de ritmo. Además, Peñarol anotó dos goles más que sirvieron para sentenciar el partido por 3:1 a su favor. Y por si fuera poco, uno de ellos lo marcó el propio Silvera, quien jugó el complemento como único delantero.
Este contraste futbolístico en su última presentación, que reflejó a un Peñarol en el primer tiempo y a otro diferente en el complemento, dejó una clara evidencia. ¿Qué evidencia? Que con la presencia de los extremos, el equipo de Aguirre recuperó su esencia, su idiosincrasia de juego.
Pero, a su vez, despejó una interesante interrogante: ¿El doble nueve no funcionó porque Silvera y Arezo no supieron complementarse o porque el equipo no contó con extremos para generales el juego? ¿Podría Aguirre probar un equipo con dos extremos y mantener el doble nueve?
LOS MOTIVOS QUE LLEVARON A AGUIRRE A CAMBIAR SU ESENCIA
Recordemos que Aguirre acudió a esta nueva forma de juego, sin extremos y más centralizada, por una multitud de factores y argumentos válidos, coherentes y entendibles que sucedieron con sus futbolistas que juegan por afuera. La repentina salida de Jaime Báez a Italia a inicio de temporada, la grave lesión de Javier Cabrera, la polémica llegada de Alejo Cruz, que se lesionó en su primer entrenamiento, extremos de jerarquía –a pedido de Aguirre- que no pudieron incorporarse por diferentes motivos y otros extremos integrantes del plantel que no mostraron regularidad, como Diego García y Leandro Umpiérrez.
Además, con el agregado de otros factores. Como por ejemplo, el gran nivel que venían mostrando los tres volantes centrales y un Arezo pidiendo titularidad a gritos. Todas estas, fueron razones lógicas y comprensibles como para que Aguirre arriesgue por una idea diferente. El técnico aurinegro se la jugó, cambió, pero la decisión no resultó.
Es notorio que el planteo que utilizó Aguirre en estos dos últimos partidos, con tres volantes internos y dos delanteros de área, no colmó las expectativas del entrenador. El propio técnico aurinegro lo hizo evidente realizando cambios de urgencia y, por si fuera poco, el equipo lo sintió en su propio rendimiento ya que para el complemento mejoró en todos sus aspectos.
Entonces, imaginemos una eventual decisión de Aguirre a corto plazo, casi que cantada. Porque es lógico que el técnico no va a mantener esta figura táctica ni esta forma de juego. Es entendible que buscará otra vez un cambio. Sin embargo, las interrogantes siguen siendo muchas. ¿A qué futbolistas sacaría? ¿Quiénes entrarían? ¿Qué sistema le conviene más? ¿Cómo cambia?
LAS ALTERNATIVAS TÁCTICAS DE CARA A FUTURO
OPCIÓN A – Mantener el doble nueve y recuperar a los extremos. ¿Y Leo?
Esta primera opción, a simple vista, parecería la más lógica y la que más se acercaría a una eventual decisión de Aguirre. Si el técnico opta por mantener el doble nueve con Maxi Silvera y Matías Arezo, entonces, supongamos una sola variante basándonos en el último antecedente. El único cambio sería el ingreso de Diego García por Jesús Trindade. En ese caso: el equipo titular sería con Brayan Cortés, Pedro Milans, Javier Méndez o Emanuel Gularte, Nahuel Herrera, Maximiliano Olivera; Ignacio Sosa, Eric Remedi; Diego García, Leonardo Fernández, Matías Arezo y Maximiliano Silvera.
¿La posición de Leo Fernández?
Es cierto que, si Aguirre opta por esta Opción A, la posición de Leo Fernández quedaría algo inconclusa. Porque el talentoso volante aurinegro tiende a jugar detrás del centro-delantero. En tres cuartos de cancha. Por delante de los volantes centrales y en medio de los extremos. Su función es ser encargado de abastecer el juego a sus compañeros por el centro, su tarea no es la de ir por afuera y explotar sobre una banda.
Sin embargo, en más de una ocasión, Leo ha demostrado ser enganche, y media punta a la vez. Pero también volcado a una banda. Fernández nunca tuvo una posición fija en este equipo de Diego Aguirre, sino que adopta un puesto donde más cómodo se siente. Porque juega suelto, libre, y a su antojo. Dicho esto, considero que no habría mayores inconvenientes si Aguirre decide esta variante y mantener al doble nueve.
OPCIÓN B – Recuperar su esencia, con dos volantes centrales, dos extremos y un nueve
Esta segunda opción, significaría el desplazo de Matías Arezo al banco de suplentes con el objetivo de volver a jugar con un solo delantero y la salida de Jesús Trindade en zona media para darle lugar a dos extremos naturales. Si Aguirre opta por esta decisión, recuperaría entonces su esencia de juego con volantes bien abiertos por banda y Leo Fernández manteniendo su posición como media-punta por el centro.
Por antecedentes y aspectos técnicos, los ingresos de Diego García y Leandro Umpiérrez podrían ser opciones reales para jugar por las bandas.
En ese caso: el equipo titular sería con Brayan Cortés, Pedro Milans, Javier Méndez o Emanuel Gularte, Nahuel Herrera, Maximiliano Olivera; Ignacio Sosa, Eric Remedi; Diego García, Leonardo Fernández, Leandro Umpiérrez y Maximiliano Silvera.
¿Y Jaime Báez?
El futbolista ya pegó la vuelta a Peñarol y se puso a las órdenes de Aguirre. Además, ya tuvo minutos e incluso convirtió un gol ante Cerro Largo. Es un futbolista que supo ganarse la titularidad bajo el mando de “La Fiera”, quien lo pidió exclusivamente y le tiene una fe bárbara.
Pero, ¿Está para titular? Quizás, pero todavía le falta afianzarse. Porque se fue del club en mayo repentinamente, casi de un día para otro y por la puerta de atrás. Deberá seguir demostrando con buenas actuaciones y ganando confianza; con el técnico, pero sobre todo, con el hincha, para así volver a tener su oportunidad en el once titular.
UN DOBLE NUEVE QUE EXIGE EXTREMOS
Ya sea manteniendo el doble nueve o volviendo a jugar con un solo delantero, Diego Aguirre está obligado a recurrir a extremos naturales. ¿Por qué? Porque esta condición siempre ha sido una de las facetas indispensables en la metodología de juego en los equipos del técnico aurinegro. En sus diferentes etapas que dirigió a Peñarol, los volantes por afuera han sido una de sus principales armas letales dentro de su esquema. Pero sobre todo, porque en el último partido ante Cerro Largo, el equipo evidenció un llamado de atención: cuando ingresaron los extremos, Peñarol mejoró y cambió la pisada.
Entonces, doble nueve, ¿sí o no? Tendremos más exactitud para responder esta pregunta cuando Maxi Silvera y Matías Arezo dispongan de extremos que le generen el juego desde las bandas. Porque hasta ahora, solo han jugado juntos en un equipo con un esquema centralizado con población de mediocampistas internos.
