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Objetivo cumplido

Nacional, se sacó la espina en 2025 y se consagró campeón uruguayo después de dos temporadas sin ganar este título. El tricolor, después de muchos vaivenes futbolísticos, cumplió su meta.




Plantel, cuerpo técnico y allegados íntimos de Nacional festejando el título de campeón uruguayo 2025. El tricolor, retomó el galardón tras dos ediciones sin poder ganar.


31 diciembre, 2025
Nacional

El Campeonato Uruguayo 2025 será recordado en Nacional como “el título del gol de Christian Ébere”. Sin embargo, este nuevo galardón que sumó el tricolor a sus vitrinas significó mucho más que un nuevo trofeo para el club. Bastante más.

 

Tras un 2024 colmado de frustraciones, entre la decepcionante actuación propia, sumado a los múltiples logros de su tradicional rival, Nacional estaba sometido a dar una muestra de rebeldía en este 2025.

 

Su último Campeonato Uruguayo lo había ganado en 2022 y ello, naturalmente, lo colocaba en una posición de exigencia. En una situación límite, casi que obligada a la reivindicación con el hincha. Es que, habían pasado dos ediciones sin que el tricolor conquiste el torneo local y la impaciencia de la afición ya se empezaba a notar, incluso, desde antes que comience el Campeonato 2025.

 

El claro ejemplo de la disconformidad de la afición de Nacional se reflejó en diciembre de 2024, después de haber perdido el campeonato a manos de Peñarol, cuando Ricardo Vairo junto a Flavio Perchman ganaron las elecciones políticas con amplia diferencia sobre el oficialismo. Claramente, los hinchas querían un cambio como sea. En definitiva, el club necesitaba un giro drástico.

 

NUEVA DIRECTIVA, FUERTE APUESTA Y TRANSFORMACIÓN DE PLANTEL

 

Vairo, bajo una postura más elocuente y política, junto a Perchman, con una visión más deportiva apostando exclusivamente a lo futbolístico, pusieron manos a la obra. La nueva dirigencia de Nacional asumió el compromiso a principio de año, de poder encontrar la forma para revertir la pobre imagen deportiva que el equipo había mostrado en 2024.

 

Entre las prioridades para determinar el camino a seguir, se decidió, después de la negativa de Jadson Viera, por la continuidad de Martin Lasarte como entrenador. Al mismo tiempo, se decretó, casi que de forma lógica y natural, la transformación y renovación de plantel con un solo objetivo: cambiar la pisada.

 

Nacional, apostó a jugadores de jerarquía. Como hacía mucho tiempo no lo hacía. Las contrataciones del venezolano Rómulo Otero, el chileno Eduardo Vargas, o mismo, el regreso de Nicolás Lodeiro, sumadas a nombres de categoría que ya contaba el club como Luis Mejía, Sebastián Coates, Mauricio Pereyra, Christian Oliva o Nicolás López, despertaban cierta ilusión en una afición que, en lo previo, se frotaba las manos.

 

Sin embargo, en el primer semestre, las nuevas contrataciones solo generaron expectativa previa, porque nunca pudieron demostrar su verdadero potencial y la desazón colectiva se consumó a través de sus bajos rendimientos. La apuesta de la dirigencia tricolor con futbolistas de interesante currículum, no prosperó y todo se fue acumulando en su contra.

 

Fue tan notoria la irregularidad colectiva y el desconcierto futbolístico a lo largo del año, que, salvo Maxi Gómez, de envidiable trayectoria, las mejores apuestas terminaron siendo otros jugadores, que llegaron en silencio y sin tanto cartel. Como por ejemplo: Julián Millán, Luciano Boggio y Lucas Villalba.

 

Fueron dieciocho las incorporaciones que sellaron su firma con el tricolor durante el año, en dos períodos diferentes, dentro de una lista con varios nombres de trayectoria, otros destacados y algunos muy interesantes. Sin embargo, no todos tuvieron la misma performance.

 

TRES TÉCNICOS, VAIVENES FUTBOLÍSTICOS Y CUESTIONAMIENTOS

 

El camino al título no fue todo color de rosas ni mucho menos, sino todo lo contrario. Durante la temporada, Nacional vivió una multitud de vaivenes y desbarajustes deportivos y futbolísticos que lo llevaron a recibir duros reproches y cuestionamientos por parte de sus propios hinchas.

 

Salvo el título de la Supercopa Uruguaya que ganó a principio de año, después, fue de fracaso en fracaso. Fue eliminado rápidamente en la Copa Libertadores finalizando en la cuarta posición entre los cuatro equipos de su grupo y quedó lejos de colmar las expectativas, sin siquiera tener la posibilidad de jugar Copa Sudamericana. Aquella frustración caló hondo en la institución, en todo aspecto y sentido. Pero ello, era apenas un indicio de los interminables motivos cuestionables que ha tenido el equipo a lo largo de la temporada.

 

Porque además, Nacional perdió la final del Torneo Intermedio ante Peñarol. También, fue vapuleado en el clásico por 3:0 en el torneo Clausura. Quedó eliminado de Copa Uruguay contra Plaza Colonia. Para colmo, todos estos torneos mencionados fueron ganados por su tradicional rival en la primera parte del año. Pero no solo eso.

 

Nacional, incluso, aun siendo líder en la tabla Anual en gran parte del año y ganando una seguidilla de partidos, nunca pudo consolidar un equipo base ni tampoco afianzar un sistema de juego que se recite de memoria bajo sus entrenadores de turno.

 

El ejemplo más notorio de irregularidad futbolística del equipo se evidenció en los tres directores técnicos que pasaron por Nacional en el mismo año (sin sumar a Martin Ligüera que dirigió un partido). Tanto Martin Lasarte, Pablo Peirano como Jadson Viera, consiguieron diferentes resultados deportivos, pero ninguno sin poder colmar las expectativas.

 

Pese a los reiterados cambios de entrenadores, el equipo siempre tuvo vaivenes y momentos de toda índole, y ello se reflejó en una irregularidad futbolística que la terminó evidenciando en un juego bastante confuso. A tal punto, de empatar cuatro de los últimos cinco partidos en el torneo Clausura y poner en riesgo la tabla acumulada cuando tenía todo a su favor. Incluso, ya con Jadson Viera en la función.

 

El agónico gol del empate de Nicolás López ante Defensor Sporting en la última fecha terminó salvando una eventual debacle. La tabla Anual, que fue su único apoyo moral durante todo el año, estuvo a nada de transformarse en una película de terror en los últimos minutos contra el conjunto violeta.

 

PRUEBA DE FUEGO Y FINAL DE PELÍCULA

 

Jadson Viera, a quien le costó afianzar el equipo en sus primeros partidos, se sacó cartel en las finales sorprendiendo a todos con su once inicial apostando a una ofensiva renovada con Christian Ébere y Gonzalo Carneiro en el ataque. Ello, significó un riesgo. Porque la decisión, era lo más parecido a una prueba de fuego.

 

El desafío no era para nada sencillo, ya que para poder ejecutar su determinación tuvo que excluir de la oncena nada menos que a Maximiliano Gómez y Nicolás López, las dos principales figuras del equipo. Sin embargo, el propio Jadson Viera terminó evidenciando no temblarle el pulso a la hora de tomar decisiones drásticas y tener que ponderar el funcionamiento colectivo por sobre el individual. Ambos, terminaron siendo los mejores futbolistas de la serie. Incluso, Ébere, se consolidó para la eternidad marcando el único gol que tuvo la final definitoria en el Gran Parque Central.

 

Viera, les terminó dando la razón a los dirigentes, quienes fueron por él, justamente, con el objetivo de superar estos desafíos (partidos determinantes) que tanto le habían costado al entrenador anterior, Pablo Peirano. Fue en las finales donde se vio su mejor versión como técnico y donde sacó su mayor crédito como estratega, motivador y ganador.

 

Jadson Viera logró llevar a cabo una conexión positiva entre sus futbolistas y el hincha, que se terminó reflejando en los resultados deportivos. Además de su impronta futbolística y su estrategia específica de cara a las finales, en muy poco tiempo de trabajo, logró alcanzar una identificación especial con su plantel, que le respondió con éxito en ambos partidos clásicos.

 

Para el vicepresidente del club, Flavio Perchman, el final tuvo un doble valor porque el tricolor terminó logrando el título justamente de la mano de Jadson Viera, el entrenador preferido del dirigente albo. Su equipo se consagró campeón bajo la conducción del director técnico que tanto deseó para Nacional y por el que tanto insistió durante todo el año.

 

La película de Nacional de la temporada 2025 tuvo el desenlace anhelado por todos sus hinchas porque finalizó como campeón uruguayo y ganando la final nada menos que a Peñarol, su clásico rival.

 

Nacional, campeón uruguayo y objetivo cumplido.


Finales Campeonato Uruguayo 2025

 

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