De interino a campeón
Cristian Chambian, el artífice de la gloria cervecera, se metió en las páginas doradas de Racing y del fútbol uruguayo, cosechando los frutos de un proceso que comenzó en 2025.
Cristian Chambian, director técnico y artífice de la conquista de Racing.
Racing vive y disfruta por primera vez el sueño que anheló desde 1919. El domingo, en Melo, hizo su trabajo al vencer a Cerro Largo y, en la noche, ni el mal clima pudo frenar los festejos en su casa de Sayago tras enterarse que son los campeones del Torneo Apertura. Una campaña histórica, un momento inolvidable y un título -el primero del club en primera- tan merecido como trabajado, cuyo mérito se reparte en varias direcciones, pero con un nombre que surge como su principal artífice: Cristian Chambian.
La Escuelita no solo es justo campeón, sino que marcó un hito que agranda lo conseguido, ya que conquistó el título con dos fechas de antelación y con un invicto que se extiende desde la segunda etapa, luego de haber comenzado el año con el pie izquierdo. Fue -y es- el equipo más regular en nuestro medio, con una idea de juego clara, llevada a cabo con convicción y que fue instalada por un técnico de 35 años que comenzó como interino, que se ganó su lugar con base en su trabajo y que está cosechando los frutos de un proceso que lleva más de un año.
CHAMBIAN: DE INTERINO A CAMPEÓN
A comienzos de 2025, con tan solo tres fechas del Torneo Apertura disputadas y con un solo punto sumado, Darío Rodríguez fue cesado como entrenador de Racing. En su lugar, como solución temporal, tomó las riendas un joven entrenador sin experiencia en primera y que tampoco fue jugador profesional, aunque sí jugó durante mucho tiempo en la Liga Universitaria, con los colores del Circulo de Tenis de Montevideo (CTM). Sin embargo, su profundo conocimiento del club, tanto de su estructura como de su idiosincrasia, así como de su materia prima, le valieron para ganarse la oportunidad; un hombre de la casa. Así fue como Cristian Chambian llegó al cargo, en un contexto de presión por lo malos resultados, pero con la confianza por su labor de más de cinco años en las divisiones formativas de la institución, donde pasó prácticamente por todas las categorías.
El impacto de su llegada, en febrero de 2025, fue inmediato: debutó con victoria ante Montevideo City Torque y consiguió la clasificación a la fase de grupos de la Copa Sudamericana tras vencer a Wanderers por penales. Si bien luego su campaña internacional fue mala, con apenas un punto de los 18 disputados, Chambian logró el objetivo de la clasificación inicial, sumó su primera experiencia internacional y generó recaudación para el club. En lo local, después de ganarle a los ciudadanos, derrotó a Peñarol 2:0 en el Campeón del Siglo, luego sufrió su primera caída ante Nacional en el Parque Viera, pero volvió a levantar la cabeza con una racha invicta de cinco partidos, acumulando cuatro victorias consecutivas y empatando el partido restante.
Un comienzo auspicioso, que logró cambiar la pisada del equipo luego del breve pasaje que tuvo Darío Rodríguez y que le aportó, además, funcionamiento y resultados. El Torneo Clausura de Racing, sin embargo, no fue bueno, pero le bastó a Chambian para asegurar la séptima posición en la Tabla Anual, con la que Racing se volvió a meter en la Copa Sudamericana para 2026.
De esta manera, Fernando Cavenaghi como director deportivo, decidió apostar por el entrenador de 35 años y, así, cambió su posición de interino a protagonista. Los resultados están a la vista.
REGULARIDAD Y EFECTIVIDAD
Comenzó el 2026 y Racing no lo hizo de la mejor manera, pero el equipo de Chambian no bajó los brazos ante la adversidad, sino que se hizo aún más fuerte en ella, y eso es lo que, en muchos casos, diferencia a un competidor de un campeón. Comenzó el Torneo Apertura con una derrota 4:2 como local ante Deportivo Maldonado y sumando un solo punto de los primeros seis disputados. Un panorama complicado para cualquier entrenador en un inicio de campeonato, donde en los últimos años se viene dando la tendencia de cambiar de técnicos si no dan resultados inmediatos. Racing, además, sufrió en paralelo la eliminación de la Copa Sudamericana ante Boston River. Pero Chambian trabajó en silencio y dejó que los resultados hicieran el ruido.
El joven entrenador construyó el equipo con ojo de cirujano, mezclando talento con experiencia y aplicando una idea de juego basada en intensidad, carácter y efectividad. A pesar de no contar con grandes nombres, Racing brilló por sus individualidades, desde la gravitación de Tomás Habib y la magia de Álex Vázquez hasta la personalidad de Felipe Cairus y la voz de mando de Guillermo Cotugno. Pero principalmente por el colectivo, donde se terminó de engranar a un equipo con identidad que, ante todo pronóstico, resultó ser temible. La pelota quieta es el buque insignia en la escuela de Chambian, quien supo sacarle máximo rédito a partir de jugadas preparadas y del convencimiento de que, en los partidos más trabados, eran la clave que podían definirlos.
De esta manera, Racing mantuvo una regularidad avasallante, algo que nadie más pudo conseguir. Soportó la presión del liderazgo y superó a rivales directos con personalidad, lo que acompañó, además, con números incuestionables: es invicto desde la segunda fecha, con nueve victorias y tres empates; fue el equipo más goleador y el segundo menos goleado y registró saldo positivo con los grandes -empató con Nacional en el Gran Parque Central y le ganó con gran autoridad a Peñarol 2:1 en el Campeón del Siglo-.
En su registro personal, los números de Chambian también son muy buenos: en un año y medio que lleva en el cargo, el entrenador cervecero dirigió 59 partidos donde acumuló 27 triunfos, 14 empates y 18 derrotas; sumó 95 puntos de 177 posibles, una tasa de efectividad de más del 50%. En el Apertura 2026, las estadísticas son aún mejores: nueve victorias, tres empates y una derrota en 13 partidos, sumando 30 puntos de 39 posibles; una efectividad de casi 76%.
Con dos partidos aún por jugarse y ante la caída de sus escoltas, Racing fue el único que cumplió con su tarea en una parada exigente como siempre lo es el Estadio Ubilla de Melo. Al final del primer tiempo, el golazo de su capitán, Guillermo Cotugno, en un partido tan pesado como parejo, valió los tres puntos y, tras la caída de Peñarol ante Wanderers, se desató una fiesta interminable en Sayago y en el medio de la ruta, donde los jugadores se enteraron de la noticia. Racing no solo escribió una página dorada en su historia, sino también en la del fútbol uruguayo, al meterse en la lista de campeones, y el nombre de Cristian Chambian -el mismo que comenzó como interino- resonará eternamente en la gloria de la Escuelita de Sayago.
