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Conclusiones finales: Tabárez acertó con Stuani




Luis Suárez se llena la boca de gol, Christian Stuani se acerca para felicitar al goleador.


7 septiembre, 2013
Fútbol Uruguayo Selección

Uruguay conquistó en Lima tres puntos de vital importancia que no sólo sirven para asegurarse la quinta posición y el derecho a pelear la plaza para Brasil 2014 en el “repechaje”. La victoria permite soñar con la clasificación directa si alcanza el ahora posible cuarto puesto. Para que este “milagro” se materialice resulta vital ganarle a Colombia el martes -día en que Ecuador juega de visita en La Paz- y luego vencer a Ecuador en Quito. ¡Cómo se lamentan los dos puntos perdidos en casa ante Paraguay por errores propios de nuestra defensa. Más allá del lamento, vamos a las conclusiones que dejó la gran victoria ante Perú.

Luis Suárez se llena la boca de gol, Christian Stuani se acerca para felicitar al goleador.

Luis Suárez se llena la boca de gol, Christian Stuani se acerca para felicitar al goleador.

EL VALOR DE LAS INDIVIDUALIDADES.  Con buen criterio Oscar Tabárez planteó el partido priorizando la tarea defensiva cerrando a cal y canto el área de Muslera. Convencido -más allá de sus declaraciones- de que el empate servía y mucho para seguir peleando el quinto lugar, buscó asegurar el cero en su arco. Mantuvo ordenada la línea de cuatro final y procuró que los volantes no dejaran espacios en la mitad de la cancha, donde los peruanos manejan muy bien la pelota. El juez Loustau le dio a Perú la gran mano que precisaba el dueño de casa para sacar provecho de su dominio territorial y el control que tenía del trámite del partido desde el comienzo. No cobró el claro offside de Pizarro que quedó sólo ante Muslera en el primer cuarto de hora. Si el atacante hubiera convertido el gol, todo resultaba diferente a partir de entonces. El valor individual del golero, permitió que el planteo en pro del empate se mantuviera firme.

EL PLANTEO DEFENSIVO: Desde el martes pasado, momento en que “colgué” en el sitio una columna de opinión, argumenté a favor de buscar el empate ante Colombia como primer objetivo a conseguir. Lo reiteré hoy, al comienzo del primer tiempo, después de conocer los resultados de los demás partidos disputados por esta fecha de las eliminatorias. Las derrotas de Venezuela y Ecuador, aumentaban las seguridades en que lo primordial era conseguir la igualdad.

Así ocurrió. Uruguay salió claramente con un 4-3-3 aunque la línea de tres atacantes en varios momentos se transformaba en 1-2 al bajar Cavani para ayudar a los volantes. Cuando salió Forlán el ingreso de Stuani determinó que, claramente, Uruguay pasara a exponer un esquema rotundo de 4-4-2. Es más, el propio técnico Tabárez ostensiblemente lo marcaba desde el banco de suplentes a los titulares en la cancha. La consigna de Tabárez de buscar primero el cero en el arco propio, quedó ratificada con la presencia permanente de la última línea en su zona. Escasamente subió al ataque Cáceres. Lo mismo ocurrió con Maximiliano Pereira. Walter Gargano y Arévalo Ríos se plantaron en la mitad de la cancha delante de los zagueros, cerrando esa zona defensiva que, en el primer tiempo, aguantó a pie firme cuando Perú fue –sin duda alguna- más equipo en la cancha.

LA IMPORTANCIA DE DISPONER DE UNO DE LOS MEJORES ATACANTES DEL MUNDO. El gol es el gran táctico del fútbol. Convertirlo o marrarlo, genera cambios que son impredecibles e imposible de administrar o preveer. El que convirtió Luis Suárez ejecutando un penal bien sancionado por el juez Loustau, cambió el partido en el segundo tiempo. En primer lugar, que le hayan cometido el penal y que Suárez lo rematara magistralmente, potenció al jugador del Liverpool quién -en su interior- seguramente luchaba para saber cómo le afectaría la carencia de partidos oficiales que no puede disputar por la suspensión que pesa sobre él en el fútbol inglés. Desde ese momento la actuación de Suárez resultó magnifica y potenció a todo el equipo. Se confirmó así que el fútbol -entre otras cosas- es contagio.

EL GRAN ARRANQUE DEL SEGUNDO TIEMPO: Quedó en claro, cuando se reinició el partido, que Uruguay exhibía otra actitud. Con un hombre más en la cancha, seguramente por disposición de Tabárez, abandonó los cuidados defensivos para salir a pelearle a Perú la pelota en la mitad de la cancha y desde allí, lanzarse al ataque buscando liquidar el partido. Se generó así la mejor exposición de Uruguay. Cristian Rodríguez malogró el segundo tanto. Cavani dispuso de los suyos y Uruguay convirtió  el segundo gol por intermedio de otra genialidad de Suárez -le pegó a la pelota de primera y como venía-, luego de una acertada internación de Stuani como puntero derecho donde tuvo la fortuna que al perder la pelota, la misma derivada hacia la posición de Suárez. A partir de entonces bien pudo seguir de largo y llegar a golear. Con un poco más de fortuna y de no mediar los errores de Loustau que no cobró dos claros penales en perjuicio de Cavani, el cotejo debió quedar liquidado sin problemas.

EL ACIERTO DE TABAREZ PARA MANEJAR EL PLANTEL: El partido deja en el balance positivo el acierto de Oscar Tabárez al incluir a Cristian Stuani por Diego Forlán que salió lesionado. Así como en otras ocasiones ha dado en la herradura, en este caso el entrenador pegó en el clavo con un cambio que sacó de la galera y que nadie tenía en cuenta. A tal punto resultó beneficiosa la modificación, que Stuani con su rendimiento eficaz no sólo en ataque, sino principalmente en la colaboración con la defensa, hizo olvidar totalmente a Forlán. Hasta puede decirse que la lesión y la salida de Diego, benefició el planteo de Uruguay.

LAS TARJETAS AMARILLAS QUE COMPLICAN EL FUTURO: En los aspectos negativos quedan las tarjetas amarillas a Diego Lugano y Diego Godín. Las dos, a mi juicio, injustas. El capitán va a la pelota con todo frente a Farfán con quien choca en el aire. Chocan los dos. Claro que la potencia y las ganas de Diego le pasaron por arriba al moreno peruano. Casi no hubo contacto físico.Es más, Lugano va con su cabeza a buscar la pelota y su cuerpo no toma contacto con el de Farfán. La injusticia de la amarilla a Godín fue más claro. Llegó tardíamente a la zona donde se produjo la agresión a Suárez. Y lo hizo para apartar a sus compañeros que se le fueron encima al agresor. ¿Sacará Tabárez otro conejo de la galera jugándosela por el botija Giménez para que debute con la celeste nada menos que ante Colombia por el suspendido Lugano? La ausencia por lesión de Sebastían Coates se hará sentir. Martín Cáceres quedó lesionado. Pero en esa plaza parece recuperado Fucile como solución momentánea.

LA ACTUACIÓN DEL JUEZ: Con relación al juez argentino Patricio Loustau debo señalar que el partido le quedó grande. Cobró acertadamente el penal que le cometieron a Suárez. El primero. Sin embargo se comió los dos siguientes en perjuicio de Cavani. Especialmente el segundo que fue más claro del primero. En esa incidencia Cavani ingresó sólo al área en carrera cruzada de izquierda a derecha con la pelota dominada y listo para definir. El moreno Advíncula llegó desde atrás y le metió el manotazo claro en la parte superior de su espalda, sobre la derecha del atacante. Lo “planchó” literalmente contra el suelo. Fue penal clarísimo. El anterior, aunque más “fino” como se dice ahora, se advirtió claramente la zancadilla que le mete el golero peruano para que Cavani caiga al suelo, en momentos en que iba a definir. Pero, claro, hay que admitirlo: ¿qué juez en América del Sur y en este tipo de partido cobra dos penales a favor de la visita? Pienso que ninguno. Por ese motivo, conociendo esto, los defensores peruanos actuaron con licencia para pegar en el área… A pesar de mi opinión sobre la actuación del árbitro que favoreció al dueño de casa, Sergio Markarian, como es su costumbre, se quejó del arbitraje. A mi juicio, la terna argentina le dio una gran mano a los peruanos cuando al cuarto de hora del primer tiempo, no sancionaron –ni el juez, ni el línea que quedó con la mano baja- la clara posición adelantada de Pizarro que quedó solo, cara a cara ante Muslera. Estaba el gol servido por el error del juez. Si ese tanto se hubiera concretado injustamente, sin duda el trámite y el resultado del partido hubiera sido otro muy distinto.

EL FUTURO: El equipo uruguayo parece haber recuperado la mística tradicional de nuestros combinados, que resulta el combustible imprescindible para lograr lo que perfectamente definió el Prof. José Ricardo de León: “con menos, ser más”. Esa mística olvidada, archivada -vaya uno a saber por qué motivos-, durante un año negro, que puso en alto riesgo la clasificación de Uruguay para la Copa del Mundo de 2014. De no haber ocurrido ese pronunciado bajón no dudo en afirmar que hoy el equipo celeste estaría peleando la primera posición con el pasaje en el bolsillo. Esta levantada que se operó a partir del encuentro con Paraguay en Montevideo -¡cómo duelen los dos puntos perdidos en injusto empate!- ha permitido esta recuperación total que lleva al equipo a esta instancia donde luchar por el cuarto puesto no parece una quimera. Ecuador baja, siente la ausencia del moreno puntero derecho fallecido en Asia. La suerte parece que se le dio vuelta. Dispuso de un penal, jugando con 10 hombres ante Colombia y lo marró. Ahora visita a Bolivia en la altura. Bolivia eliminada. Pero… todo puede ocurrir. En Quito los celestes pueden llegar a luchar por esa cuarta posición. Inclusive Chile, que quedará libre en la próxima jornada, no tienen nada seguro y siente la pisada de los viejos orientales que vienen de atrás con todo.


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