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El arquero polaco




El "Chiquito" más grande.


29 diciembre, 2012
Sin Categoría

El «Chiquito» más grande

«Hace 24 horas chiquito (Mazurkiewicz) está en coma. Sus riñones, sus órganos vitales dejaron de funcionar, salvo su corazón, que es de león, como era su personalidad», publicó Fernando Álvez en su cuenta de Twitter. «Es emocionante estar al lado de mi ídolo, compañero, entrenador y amigo, en estos momentos», agregó Alvez, ex arquero de Peñarol y de la selección uruguaya, quien fue entrenado por Ladislao Mazurkiewiczs. En homenaje al mítico Ladislao, publicamos la columna subida en ocasión del reciente partido Polonia-Uruguay:

La abuela polaca de Ladislao Mazurkiewicz seguía muy atentamente la situación política europea. Cuando vio que la Segunda Guerra Mundial era inevitable, embarcó a sus hijos hacia donde pudieran ponerse a salvo. Los dos hermanos estuvieron en Brasil y en Argentina sin fijar residencia y en su peregrinar llegaron un día a Rivera. Allí se separaron. El padre de Ladislao emprendió camino hacia el Sur bordeando la vía del ferrocarril a pie. Tras andar muchos días y noches llegó a Cardal. Era un intelectual que en Polonia estudiaba religión, pero en Uruguay consiguió para trabajar la tierra y se adaptó a lo que la vida le impuso. En Cardal conoció a la madre de Ladislao. Se casaron y tras algunas escalas vinieron a Montevideo, al Reducto. En una de esas escalas, en 1945, nació en Maldonado Ladislao Mazurkiewicz, cuando en Europa terminaba la guerra donde habían muerto ocho millones de polacos.

–Éramos cinco hermanos, cuatro varones y una mujer –cuenta Mazurkiewicz–. Ella fue la única que siguió estudiando; los otros salimos a hacer de todo, trabajamos de feriantes, panaderos, repartidores. Yo estaba en un taller cuando los dirigentes de Racing fueron a casa a hablar con mi padre para convencerlo de que me permitiera dejar el trabajo y firmar contrato con ellos por quinientos pesos mensuales.

–¿Qué edad tenías?

–Dieciséis. Había jugado unos partidos en la Cuarta de Racing y jugaba al básquetbol en Mundial, que después de la fusión es Olivol Mundial, en Búrguez y Enrique Martínez.

–¿Es cierto que te ponías delante de una vidriera y les apostabas a tus amigos que no rompían el vidrio de un pelotazo porque vos se las atajabas?

–Pero eso lo hacíamos cuando éramos pibes, en el Reducto, con los muchachos del barrio. Empezaban «a qué no la atajás» y yo «dale, que te la atajo» y se las atajaba. Era un garaje y las puertas vidriera daban el tamaño de un arco chico.

–¿Nunca tuviste que pagar el vidrio?

–Nunca –responde con orgullo en la sonrisa.

Debutó en el Primero de Racing cuando se lesionó Roger Bernardico en 1964. En ese campeonato se atajó todo, pero lo hizo mejor que nunca en los dos partidos contra Peñarol y al año siguiente, el carbonero le compra el pase a Racing, en quinientos cincuenta mil pesos. Era plata.

–En Peñarol debuté entrando en un segundo tiempo contra La Luz, pero como titular lo hice contra el Santos en Buenos Aires, en aquel recordado desempate que ganamos dos a uno.

–¿Qué recuerdos tenés de ese debut contra Pelé en un partido tan importante en el Monumental de Núñez?

–Yo estaba muy confiado, porque en aquel equipo había nueve hombres de mucha experiencia. No me aconsejaron nada. Ni me dieron aliento, ni me pidieron que no me pusiera nervioso. Nada. Lo único que me dijeron fue: «atajá como atajaste en Racing contra nosotros». Claro, si les atajabas a ellos le podías atajar a cualquiera.

–Recuerdo que después de un partido que Peñarol empató con Cerro en el Tróccoli, la Sport Ilustrado publicó una foto tuya haciéndote visera con la mano y en la leyenda decía: «Oiga, Polaquito, ¿por qué no usa gorra para jugar frente al sol?» … ¿Por qué no usabas?

–Porque no estaba acostumbrado a la gorra y además no es útil. Si tenés que mirar una pelota que viene alta, tenés que levantar la cabeza y la visera no te cubre el sol y si la visera te tapa el sol no ves la pelota. Lo que sí usaba, y también me criticaban por eso, era rodilleras por las caídas, porque las canchas eran muy malas.

Ladislao tenía veintiún años recién cumplidos cuando Uruguay–Inglaterra inauguraron el mundial del 66 y él debutó en el arco celeste a ese nivel de competencia. Antes del partido, Isabel de Inglaterra saludó a los futbolistas alineados en el centro del campo y Ladislao Mazurkiewickz al darle la mano tomó la de ella, la acercó a sus labios y la besó, en un gesto que los ingleses consideraron ofensivo porque lo que se acostumbra en el protocolo, en señal de vasallaje, es besarle el anillo, no la mano. Pero luego de besarla, el “Polaco” (también  “Ruso” o “Chiquito”) le dijo alguna cosa un poco fuerte que nunca ha revelado en detalle a la prensa.

–Y después le aguaste la fiesta.

–Les empatamos cero a cero. Y ellos habían preparado todo para inaugurar con victoria.

El video de la historia de los mundiales, en el capítulo de ese partido, contiene algunas atajadas de Mazurkiewicz que están entre las más espectaculares de que se tenga registro. Entre ellas, una tapada ante un tiro a boca de jarro e, inmediatamente, cuando un delantero inglés llega a aprovechar el rebote, Mazurca desde el suelo contiene el balón pasando una mano por detrás de su cuerpo. Fue luego de esas acciones que La Araña Negra, el legendario arquero ruso Lev Yachin, predijo que el uruguayo sería su sucesor como mejor del Mundo. En el Mundial del 70, el Chiquito le dio definitivamente la razón.

En el Mundial siguiente, Alemania 74, Uruguay debutó ante Holanda. Aquel partido Mazurka atajó más que el resto de los goleros en todos los mundiales juntos. Perdimos dos a cero pero si nos hubiesen encajado veinte, también hubiesen errado algunos.

Cuando en la televisión del bar el juez dio por terminada la masacre, todos quedamos convencidos de que Uruguay iba a ganar los puntos en la Liga, porque Holanda había jugado con dieciséis. Había dos Cruyff, dos Resembrick, cuatro Neeskens: un disparate.

Si habrá atajado el Chiquito en ese mundial, que quedamos afuera en la serie con un solo punto, perdiendo tres a cero con Suecia y él fue considerado el tercer golero del campeonato, detrás del alemán campeón local, Zepp Maier y del polaco Jan Tomasewski. Pero para el más destacado futbolista uruguayo en los tres mundiales que disputó, esa fue su colocación menos trascendente, ya que había sido elegido como el mejor arquero de México 70 y la revelación de Inglaterra 66, sólo detrás del inglés campeón Gordon Banks, porque a Uruguay lo robaron en cuartos de final, que si no…

Mazurka, el tal arquero de nuestra historia, fue, luego, entrenador de arqueros, formó, uno tras otro, grandes arqueros de Peñarol y de la selección. Desde hoy, ya no volverá a entrenar a Los Aromos, pero, a puro corazón, lo veremos en la lluvia y en el sol, porque ahora también el arco iris tiene golero.


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