El balde con soga o sin soga
Mauricio Larriera el jóven entrenador de Racing,
Corría el año 1992 y me toca ingresar como entrenador de Tercera división en Liverpool F.C. Dentro de ese plantel se encontraba Mauricio Larriera. Jugador muy fino técnicamente, de gran estilo, poli funcional, dotado físicamente de un cuerpo sumamente atlético, además muy callado, respetuoso y profesional.
Todos sabemos que para estar dentro del profesionalismo hay que ser un poco “fiera” porque el “santo” quizás no triunfe mientras el “atrevido”, puede tiene mejor horizonte.
Mauricio Larriera el jóven entrenador de Racing,
Cuando al paso de los años uno empieza a ver jugadores que tuvo en sus planteles ya transformados en entrenadores es muy grande la satisfacción, porque durante unos 4 años el Profe de León me decía: “no solo hay que enseñarle al jugador, sino formar entrenadores en un plantel”. Y Mauricio Larriera no es el primero y espero no sea el ultimo. El pasar de los años no deben ser en vano, yo era muy joven en ese tiempo, y veía como preguntaba por cosas del “pizarrón verde”. “Este llega (a entrenador), ojalá se mantenga”. Hizo su carrera de futbolista atildado y tuvo luego un “Post Grado” con un gran entrenador, campeón dentro y fuera de fronteras como Gerardo Pelusso. Posteriormente, tuvo su “revolcón” que se debe tener en este oficio en Paraguay y volvió a Uruguay.
Racing lo cobijó, y ahí está; primero transcurrida casi la mitad del torneo, a falta de 8 fechas para terminar (que son muchas), los que “cuentan los huevos dentro de la gallina” que no se apuren y lo dejen trabajar. Pero el también debe ser firme. Muchos entrenadores jóvenes con condiciones cuando “escucharon el canto de las sirenas” tambalearon y otros cayeron. También han desaparecido otros que “las luces del centro los marearon” o por no ser mediáticos desaparecieron, aun con condiciones de campeones y en plena madurez. Es una profesión que al igual que la del jugador se debe tener una balanza (propia; no prestada) que no quite ni reste.
El futbol beneficia en todos los aspectos al protagonista, si se sabe utilizar; al decir de Claudio García (ex futbolista argentino); “si no fuera por el futbol; yo todavía seria virgen”.
Tuve de compañero en el Curso de entrenadores entre otros a Juan Auntchain, y también había sido compañero de zaga en el Miramar Misiones de 1982. Casi idénticas características que Mauricio. Pero el carácter de Juan no crean que es poco, es muy firme en sus convicciones; lo mantuvo como entrenador y fue un triunfador, porque campeón como jugador y como entrenador con un equipo que no sea un grande, es un merito para la historia. También alcanzo lo que cualquier entrenador quiere alcanzar, la selección Mayor del país.
Todo eso no se logra con poco carácter, pero también con sabiduría, experiencia y MANEJO DE GRUPO.
Una vez un dirigente en el momento de arreglar mi contrato, me dijo sin más ni más; “usted es un obsesivo” a lo que le respondí si me estaba, criticando mal o alabando.
“Gerardo Pelusso, hizo el trabajo más significativo para terminar de moldearme”
En el reportaje posterior a la sufrida victoria contra Rampla Juniors en el Olímpico dentro de sus declaraciones rescato algo que para mí “es marca en el orillo”, diciendo: “si perdemos el estilo perdemos todo”. Todos tenemos un estilo y varía en cada uno, pero es digno del entrenador respetar el que hayamos elegido, y es merito del mismo que los futbolistas lo apliquen: En la “cocina” hay otra frase del Profe de León que la llevo conmigo a donde vaya: “Cuando los futbolistas hablen con los dichos que Ud. habla; habrá logrado el éxito”.
Todos los entrenadores jóvenes que van apareciendo ojala superen el encantamiento mediático, porque hoy es Mauricio y mañana si Mauricio no gana será “Pepito”, y el joven nacido en Florida y en Montevideo de la calle Guadalupe puede quedar en el olvido por 15´de fama. Es una materia difícil de superar en los entrenadores.
Ojalá a Mauricio no lo invada nada, ni externo ni interno, para que su camino marque a los jóvenes entrenadores cual es la ruta a recorrer en cuanto a lo mediático, porque a la hora de la “soga” viene un balde lleno desde arriba; pero sin “soga”.
Esto es lo que pienso con respeto, que a lo largo de mis años de futbolista y como entrenador pude ver “correr mucha agua bajo el puente” y no tiene porque ser tomada como una verdad, pero si es mi opinión.
