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El primer clásico fue en cricket

Curiosidad histórica, y mucho más: el primer partido de la historia entre Uruguay y Argentina fue en cricket.




Aunque en blanco y negro, la imagen captada el 16 de noviembre de 2023 permite apreciar la preciosa sede actual del Montevideo Cricket Club, la institución deportiva decana de Uruguay, cuya fundación se recuerda en esta crónica. Con actividad ininterrumpida, se encuentra en el barrio privado La Asunción, sobre la ruta del aeropuerto, donde se tiende en busca de la Interbalnearia.


16 noviembre, 2023
Columnistas Habla la historia

Escribe: Atilio Garrido

 

            La historia del fútbol, al igual que todas las demás, puede llevarnos a transitar distintos caminos. Por ejemplo, parados delante del próximo partido entre Uruguay y Argentina por las eliminatorias para la Copa del Mundo de 2026, se puede elegir escribir del primer enfrentamiento que cruzó a equipos seleccionados de ambas orillas platenses en esta clase de competencias. También se podría escribir sobre la primera vez que jugaron a partir de la existencia de las asociaciones oficiales de fútbol de cada país. Aquí nos cruzaríamos con la primera polémica entre dos corrientes. Una sostiene que ocurrió en 1901, criterio que comparto, y otros se inclinan por 1902. En fin: son varias las posibilidades de inclinarse sobre las amarillentas hojas del pasado referidas al “clásico del fútbol rioplatense”.

 

            Encararé la presente columna colocando la lupa en el siglo XIX, desde el momento en que los deportes desembarcaron en las dos orillas platenses, introducidos por los ingleses que colonizaban el mundo llevando los adelantos de la “revolución industrial”.[1] Se instalaban en las tierras a las que llegaban, donde generaban un círculo estrecho entre ellos manteniendo sus costumbres, tales como la formación del club concebido como centro de reunión y de práctica de los deportes que también inventaron. El cricket fue el primero. Aunque en la actualidad puede resultar difícil de creer, ese juego tenía la categoría de ser el más popular del Reino Unido. En 1550 se jugaba en escuelas, clubes y espacios públicos. En el siglo XVIII, pasó a ser considerado el deporte nacional de los británicos. Después llegaron el football rugby y, en tercer lugar, el football association.

 

Victoria Cricket Club en Uruguay

             

            Fácil les resultó a los británicos trasladar a todo el continente sudamericano sus vivencias, encontrando, además, el campo fértil que ofrecía en sus países una nueva burguesía que aspiraba a lograr el nivel de vida europeo, estando dispuesta a colaborar, y también a participar, en los nuevos negocios que se presentaban: el comercio, a través de la importación y exportación; la fundación de empresas de ferrocarril y tranvías eléctricos, compañía de gas, aguas corrientes, energía eléctrica, frigoríficos, la actividad bancaria, los seguros, etcétera.

 

Samuel Lafone[2] arribó a Buenos Aires en 1825. Próspero y emprendedor comerciante de cueros, amplió sus rubros a los de acopiador de productos ganaderos, combinándolos con el de importador de artículos desde Gran Bretaña, Francia y las Indias Orientales. En 1833 se radicó en la capital oriental con su familia. En 1841 compró las tierras ubicadas entre los arroyos Pantanoso y Miguelete, delimitando 122 manzanas a las que identificó con el nombre de “Pueblo Victoria”, en homenaje a la reina. Allí puso en funcionamiento un saladero modelo, construyendo galpones y viviendas para sus obreros. Entre los muchos emprendimientos que llevó adelante Lafone –incluida la compra al Estado de la península de Punta del Este en 1843-, uno de ellos se mantiene en pie. Se trata del templo inglés, obra de 1845 en el Cubo del Sur, dedicado a la Santísima Trinidad y destinado a propagar el culto protestante.

 

También correspondió a Lafone el desarrollo del cricket en el Uruguay, puesto que creó el Victoria Cricket Club y construyó la cancha en la zona donde actualmente funciona la refinería de ANCAP. La documentación probatoria de su existencia surge de las páginas del semanario The Britannia and Montevideo Reporter, publicación de los residentes en Montevideo. En la portada de la edición del 29 de octubre de 1842 donde aparecían las noticias una debajo de la otra con pequeños títulos, se insertó el siguiente texto:

 

“Se da aviso que la Asamblea General de los socios del club de criquet tendrá lugar en el Hotel Claypoles, el lunes de tarde próximo 31 del corriente a las 8 p.m. exactamente, con el objeto de elegir la comisión de la lista de socios, como también para otros asuntos. A todas las personas que deseen hacerse socios se les requiere dar sus nombres antes de la Asamblea”.[3]

 

En el citado semanario se publicó una nota firmada por el secretario del club, John Pickering, el último día del año 1842, convocando a un nuevo “día de deportes” para el viernes 6 de enero de 1843. Pocos días después, el 16 de febrero, la primera cancha de cricket del Uruguay cesó su actividad. En el curso de la Guerra Grande (1843–1951), el Gral. Manuel Oribe -al mando de sus tropas- estableció el largo sitio de ocho años y medio a Montevideo. Sus habitantes no pudieron salir de la ciudad.

 

Montevideo Cricket Club

 

Un país con dos gobiernos (de la Defensa y del Cerrito de la Victoria), dos ciudades capitales (Montevideo y la Villa de la Unión) y dos puertos (Montevideo y el Buceo) debía restañar heridas entre los ganadores y los perdedores, pese a que el documento que puso fin al conflicto selló la paz con un empate, una fórmula que la historia uruguaya, tan poco propensa al jacobinismo, repetiría: “Ni vencidos, ni vencedores”. Además de iniciar la tarea de reconstrucción del país, el presidente Bernardo P. Berro resolvió en 1860 levantar el censo destinado a conocer la cantidad aproximada de habitantes en el Uruguay.

 

“La estadística calculó la en 327.480 habitantes”.[Los datos por departamento indicaban lo siguiente] con relación a Montevideo: “varones nacionales 13.867, extranjeros 18.158, mujeres nacionales 16.320, extranjeras 9.516”.[4]

 

Tres británicos con experiencia por haber participado en el alumbramiento del Victoria Cricket Club –el secretario John Pickering, Hamilton Hughes y Robert Mac Lean-, en la fecha patria del 18 de julio de 1861 fundaron el Montevideo Cricket Club. Escogieron los colores oro y azul para su camiseta. Correspondió a Pickering la distinción de ser designado primer presidente. La institución tomó la posta del desarrollo deportivo en la carrera de la historia, siendo el primer club del Uruguay que logró mantener ininterrumpidamente su existencia hasta el presente. Su funcionamiento continúa en la sede de típico estilo británico con reminiscencias nostálgicas del pasado en la Ruta Interbalnearia -a la altura del quilómetro 23 ½, en Solymar, donde también funciona el campo deportivo-. En 2006, el famoso museo del rugby instalado en el estadio de Twickenham, al suroeste de Londres, también sede de la Rugby Football Union, lo reconoció como el octavo club más antiguo del mundo con actividad continua. En nuestro país, es el decano de las instituciones deportivas.

 

La terna de residentes mencionados se reunió en la confitería del Gran Hotel Oriental, en la esquina de las calles Solís y Piedras -elegante lugar hoy desaparecido-, donde se llevaban a cabo los encuentros sociales de la colectividad y de la clase aristocrática local, en conjunción con los hombres de negocios de la época. Inspiraron una institución de estrecho círculo cerrado para británicos residentes y sus hijos, profesores del colegio inglés y autorización para el ingreso solamente de los oficiales de los buques de guerra de la Royal Navy surtos en el puerto. Entre los artículos noveno y undécimo del estatuto redactado en inglés –al igual que las actas de las reuniones- se definieron dos categorías de socios: accionistas (“Shareholders”) y suscriptores (“Subscribers”). Para los primeros, que realizaban un aporte mayor para la compra de acciones, quedaron reservados los cargos de la Comisión Directiva con exclusivo derecho a voz y voto en las asambleas generales o extraordinarias (“right of voting all General or Extraordinary Meeting”), en las cuales algunos de ellos tenían el beneficio de doble sufragio.

 

La cancha de los ingleses en La Blanqueada

 

La sede del Montevideo Cricket funcionó en la calle Buenos Aires n.° 118 esquina Alzaibar, y su campo deportivo, denominado Cricket Ground, se demarcó en un enorme descampado con frente al entonces camino de la Unión –actual Avda. 8 de Octubre-, el camino de Cibils, al sur por la avenida 20 de marzo -hoy Avda. Centenario-, y al este por el camino de Larrañaga. El predio rodeado por un cerco de pitas se mejoró con un pequeño palco y un rancho. Y en los días de actividad se armaba una carpa blanca donde jugadores, dirigentes y allegados disfrutaban bebiendo té luego de los partidos. Inicialmente demarcado con las amplias medidas exigidas por el reglamento del cricket, cuya práctica en Montevideo, y en consecuencia también los primeros partidos, se inició a fines de 1862 al arribar desde Londres los elementos necesarios para practicar el deporte, importados directamente por el club: bates antiguos construidos con mimbre, guantes, caretas protectoras y zapatos.

 

Paulatinamente, fueron realizándose mejoras en el predio. Se construyó un vestuario con duchas y armarios que los socios que concurrían con asiduidad a practicar deportes adoptaron como propios a través de la colocación de candados. Los vecinos de las chacras lugareñas lo llamaban “la cancha de los ingleses”. Para los socios del club, en cambio, siempre fue “el terreno de cricket La Blanqueada”.

 

En cricket, el primer Uruguay–Argentina de la historia

 

“En 1864 funcionaba una cancha de cricket en el camino de la Unión, y su comisión directiva organizó un torneo internacional en el que intervendrían los jugadores de un club análogo que existía en Buenos Aires y los oficiales de la marina inglesa de estación en el Río de la Plata. Pero la guerra civil que se intensificaba en esos mismos momentos impidió la realización de los torneos”.[5]         

     

La información suministrada por Eduardo Acevedo no es menor. Sin mencionarlo, se refería a la fallida primera competencia deportiva internacional de la historia de Uruguay, pactada, como es natural, entre ingleses. Los del Buenos Aires Cricket Club enfrentarían a un equipo formado por integrantes de la tripulación de los barcos de HMS de la armada británica.        

                     

El conflicto bélico no impidió la continua expansión de los británicos, que se afincaron en nuestro país manteniendo el sentido de pertenencia arraigada en su personalidad no exenta de endogamia. Desarrollaron su propio centro médico, cementerio y religión, construyendo la iglesia anglicana aún vigente con el simbólico Templo Inglés en la calle Reconquista. Años después, tendrían el diario en su propio idioma, además de crear el Club Inglés, dos colegios exclusivos con profesores venidos de Londres y, además, elegirían el Gran Hotel Piramides en la emblemática esquina de las calles Sarandí e Ituzaingó, con ingreso por el n.º 1339 de ésta última, padrón de catastro n.º 42.67, para sus reuniones y celebraciones. Asentada la base, llegaron paulatinamente los negocios desarrollados en las áreas de los servicios, con el ferrocarril como estandarte generador de mano de obra y, luego, la electrificación de los tranvías del transporte urbano, extendiendo la energía eléctrica al uso doméstico. Además, quedaron en sus manos la incipiente telefonía, el telégrafo -a través del River Plate Telegraph-, el servicio de agua corriente, con la empresa Montevideo Water Works, los seguros, el transporte de mercancías, los muelles y diques secos, la actividad bancaria y el ingreso en la agropecuaria, a través de la compra de extensos predios de campo.              

 

La escena beligerante de la Triple Alianza que se mantenía en los dos países platenses y en Paraguay, y el ingreso a ella del Brasil, no impidió que dos años antes de su finalización, los días 9 y 10 de abril de 1868, se llevara a cabo el primer partido internacional de cricket disputado entre uruguayos y argentinos. La noticia se divulgó a través de The Argentina Magazine. El enfrentamiento se llevó a cabo en la cancha de La Blanqueada. The Buenos Aires Herald, recordando el encuentro, expresó:“El team B.A.C.C. viajó a Montevideo capitaneado por Frank Parish a jugar su primer match internacional, ganando por 33 corridas. Al año siguiente, los jugadores de Montevideo devolvieron la visita, siendo éste el primer match internacional que se realizó en la Argentina. Cada año se disputó un trofeo que en su iniciación se llamó Copa Buenos Aires. Se estableció así un efectivo intercambio deportivo y social que luego alcanzó a todas las manifestaciones deportivas. En Argentina se dan comúnmente cifras cercanas a treinta para los partidos de criquet entre Buenos Aires y Montevideo en el primer decenio de enfrentamientos”.[6] 

 

Como dato complementario, resulta interesante señalar que en 1891 el Montevideo Cricket Club agregó un segundo campo deportivo, al que llamaron “the new ground”. Estaba ubicado en el extenso terreno que actualmente enmarca las calles Cardal, Ignacio Núñez, Agustín Abreu y Mateo Vidal. La magnitud del mismo aún hoy puede observarse ingresando en Google Maps.[7] Adquirido muchos años después por la firma Manzanares S.A., allí se construyeron los depósitos enormes -aún en pie- de esta cadena de almacenes famosa en el pasado, aunque hoy desaparecida.

 

En la realidad, toda la zona donde existieron las dos canchas del club creado para jugar al cricket, que luego agregó football rugby y más tarde la football association, se localizaban dentro del barrio de La Blanqueada. Precisamente con ese nombre se denominó a ambos escenarios entre los asociados.

 

El Dr. Augusto Soiza Larrosa, en un documentado de trabajo sobre la historia del Hospital Militar, reveló que La Comisión Directiva del proyectado nosocomio adquirió el predio de 12.068 metros cuadrados pagando la suma de $ 19.627, utilizando las dos canchas hasta el 23 de julio de 1892. Así consta en la intimación que recibió el club de las autoridades estatales que iniciaban las obras del Hospital Militar, lo que motivó que el viernes 1.º de julio, con la firma del secretario honorario del club, Mr. Angus W. Gair, se publicara en la edición del diario inglés The Montevideo Times el siguiente aviso pago:

 

“Como consecuencia de que el Comité recibió la notificación de abandonar el terreno de Cricket La Blanqueada antes del 23 de julio, se solicita especialmente a todos los Miembros que retiren todo lo que puedan tener en sus armarios, ya que el Comité no será responsable de ninguna pérdida durante el traslado al nuevo terreno de propiedad del club”.

                             

[1] (1760-1840) Se produjo en Gran Bretaña y marcó un punto de inflexión en la historia. Inicialmente, cambió el trabajo manual y el uso de la tracción animal por máquinas de vapor para la fabricación industrial, el transporte de mercancías y pasajeros, evolucionando en el siglo XIX con el uso de motores de combustión y la energía eléctrica.

 

[2] Samuel Fisher Lafone (Liverpool, Inglaterra 1805 – Buenos Aires, 1871). Floreciente y próspero comerciante, en 1832 se casó dentro de la fe protestante, en ceremonia secreta con María Figlia de Quevedo Alsina. Obligado por este motivo a abandonar Buenos Aires, se radicó en Montevideo.

 

[3] José L. Buzzetti y Eduardo Gutiérrez Cortinas. Historia del deporte en el Uruguay. Montevideo. Editado por la Comisión Nacional de Educación Física. Talleres Gráficos Castro y Cía. 1965: 17.

 

[4] Eduardo Acevedo. Anales Históricos del Uruguay. Tomo III. Casa A. Barreiro y Ramos S.A. Montevideo. 1933:118-119.

 

[5] Eduardo Acevedo. Anales Históricos del Uruguay. Tomo III. Casa A. Barreiro y Ramos S.A. Montevideo. 1933:342. Abogado, notable historiador, político, Director de El Siglo, primo hermano de Eduardo Vásquez Acevedo y cuñado de José Pedro Varela.

 

[6] José L. Buzzetti y Eduardo Gutiérrez Cortinas. Ob. cit: 26.

 

[7]https://www.google.com/maps/search/Cardal,+Ignacio+N%C3%BA%C3%B1ez,+Agust%C3%ADn+Abreu+y+Mateo+Vidal./@-34.8831274,-56.1491294,608m/data=!3m1!1e3

Cuadro de la época donde se observa la cancha de cricket en el predio en el que hoy se encuentra el Hospital Militar. A la izquierda, abajo, la carpa que se armaba en cada partido, donde, a su vez, posteriormente al juego se servía el infaltable té.