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Historia que merece ser contada





7 julio, 2012
Sin Categoría

Reproducción de una de aquellas notas nacidas en 1977.

La nueva y moderna propuesta del sitio web de Tenfield que se hoy se pone en marcha, ha confiado en mi pluma para que vuelque en ella el aporte de opinión sobre temas deportivos. Alto honor y tamaña responsabilidad, constituye un desafío que acepto confiado en el respaldo de 44 años de actividad ininterrumpida en los diferentes medios de comunicación a los cuales he estado vinculado en esta larga trayectoria.

Los jóvenes responsables de este cambio nos impulsan a la nueva empresa con el objetivo de fortalecer, aún más, el ya potente instrumento que hasta ayer llegaba a los cibernautas por intermedio de un formato nacido de aquella apuesta que iniciamos, en el despertar el nuevo milenio, quienes figuramos en la nómina de fundadores de Tenfield. Además de confiar en nuestra experiencia definida como el “golpearse contra la vida y las cosas”, han dado libertad para que cada uno de los destacados y selectos columnistas que aquí volcarán su pensamiento, escojan el nombre preferido para identificar las mismas.

Elegí el de “Pelota al medio”, en una decisión personal que es algo así como volver a vivir. Corresponde explicarlo, especialmente para los jóvenes cibernautas que son mayoría dentro de las legiones que en cada jornada se suman al contacto directo con este medio de comunicación.

En 1977 afianzado mi perfil contestatario en Radio Carve y “Estadio Uno” -al que ingresé merced a una decisión que siempre agradezco de Julio Sánchez Padilla-, Jorge Sonino quien ejercía las funciones de productor del programa, a través de su amigo César Reyes, Director de “La Mañana” y “El Diario”, originaron que ingresara como columnista de aquel vespertino que era líder en temas deportivos. Así, dos veces por semana reflejaba en “Pelota al medio” el juvenil pensamiento levantisco propio de aquellos 27 años. ¡Linda edad cuando todos los que la tuvimos y los futuros que las tendrán, aspiran a llevarse el mundo por delante!

El nombre surgió en una charla con mi venerado troesma, nada menos que Diego Lucero. Desde el momento que el fútbol se popularizó en las orillas platenses, “Pelota al medio” fue la frase, la sentencia que dilucidaba todas las controversias. Ya fuera en las canchas oficiales, como en los interminables “picados” en los baldíos y las calles empedradas. Una discusión porque la pelota había entrado o no al arco culminaba con el punto exacto en que el juez o los botijas concluíamos que había sido gol: “uno a cero y pelota al medio”.

Varios años después que la columna fue conquistando lectores y cierta notoriedad, en 1988 asistí al estreno de la canción que con el mismo nombre firmó e interpretó magistralmente el “Choncho” Lazaroff. Fue en el Teatro Circular donde nace la Avda. Rondeau a metros de la Plaza Cagancha. Enfundado con una camiseta de Danubio -legado imperecedero de su abuela fundadora del club y también de Juan, su padre-, apoyado por la solvencia del querido Raúl Castro, deleitó a todos con aquel final que tenía estridencia de grito de guerra y esperanza: “a romper.. la reeeeeedddddd…” Recuerdo que, después, llevé a Jorge Lazaroff al Estadio Centenario y allí, en la sagrada gramilla, grabó el tema para un “clip” que armamos en “Estadio Uno” con Gabriel Fuentes y Horacio Tersaghi, montándole imágenes de aquel Danubio espectacular que bauticé como “Los pibes de Walt Disney”. ¡Qué tiempo lindo aquel que fuera recordado el sábado pasado en las páginas de “El País”, por la siempre solvente y emotiva escritura de ese gran periodista que es Jorge Savia! Por suerte, antes de su prematura partida que ocurriría pocos meses después, el “Choncho” tuvo la fortuna de poder gritar “¡Danubio Campeón!” y deleitar sus ojos con aquel ballet de los artistas de la pelota: Ruben Sosa, el “Pompa” Borges, “Polillita” da Silva, Adrián Viera y Ruben Pereira…

Pasó el tiempo. Se fueron los años y las décadas, hasta que en el 2010 el Ministro del Interior, Eduardo Bonomi, en ocasión de observar el debut de Uruguay en la Copa del Mundo de Sudáfrica, con el Embajador galo en nuestro país, Jean Christophe Potton, junto a estudiantes de ambos países, comprendieron que algo había que hacer para fomentar los valores de la sana competencia y la amistad por encima de rivalidades o fanatismos. Nació “Pelota al medio de la esperanza”, un programa gubernamental definido como “una respuesta colectiva contra la violencia en el deporte”.

Desde hoy, refrescamos aquel “Pelota al medio” de 1977 con el que iniciamos una extensa ruta de opinión en las viejas y amarillentas páginas de “El Diario”. A través de otro vehículo, con las herramientas tecnológicas de este mundo actual que avanza a ritmo de vértigo, encaramos el nuevo compromiso. Lo hacemos con la misma esperanza y la idéntica fe de aquel tiempo, cuando tenía un lindo jopo, veintitantos abriles y un puñado de años atrás me había embarcado en el esquife frágil de la existencia. Retumbaba en mis oídos una definición de Goethe, que aquel viejo profesor de literatura soltó una mañana lluviosa en el aula del IAVA: “sólo es digno de la libertad y la vida, quien es capaz de conquistarlas día a día para sí”.


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