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La necesidad de fabricar ídolos




Fenando Morena. Campeón de América y del Mundo en 1982.


26 febrero, 2014
Columnistas

El ídolo se pone en escena solo sin necesidad de fabricarlo. Al ídolo se le adhieren los títulos y las medallas.  Si  no hay estas cosas no debería ser impulsado a la categoría de ídolo. Ningún  plantel fabrica un ídolo como  tampoco ningún cuerpo técnico.

Hay excepciones;  cuando el club o la selección no ganan. Y es que por una adhesión del jugador a ese club o selección hay hechos de trascendencia a lo largo del vinculo del deportista con ellos  que demuestran que “se la jugó” por ambos  aunque el triunfo no llegó. Esto llega por la necesidad de la gente que sigue al club o selección de “formar” uno para imagen propia y otro para afuera a pesar de no tener triunfos y tener una referencia en su historia futbolística.

Fenando Morena. Campeón de América y del Mundo en 1982.

Fenando Morena. Campeón de América y del Mundo en 1982.

Cuando a lo largo de los años de los clubes vemos, y por tomar ejemplo de los grandes nuestros,  que hay muchos ídolos es porque hay grandes títulos; esto es indudable.

Siempre dar nombres lleva a olvidarse de alguno. No seré irrespetuoso con ninguno. Pero con toda tranquilidad puedo decir que hay gran cantidad en los dos, que con el pasar de los tiempos son de los clubes y después, algunos son ya propiedad del país, porque  ganaron.

Cuando apareció la ausencia de títulos internacionales se complicó para encontrar ídolos. Ya que detrás del ídolo hay una carrera que respalda dentro y fuera del país, ganando.

“Fabricar” ídolos sin tener “diplomas” lleva a la confusión.

Para ser ídolo hay que ganar y esto está adornado por el “aurea” internacional. Un ídolo “rompe records”. No es igual que otro. Es diferente. Se va moldeando durante su carrera y al final es la confirmación que estuvimos frente a un ídolo.

Hoy “fabricamos” ídolos antes de tiempo y sin haber culminado sus carreras; que es cuando se hace un balance de si esa “medalla” le cabrá a su nombre y apellido. En la “recta opuesta” no se ganan las carreras; se ganan en “el disco”.

Por hacerlo antes  no nos damos cuenta que descargamos toda nuestra ira en él cuando viene la derrota; sin fijarnos que lo “pusimos” en el lugar donde todavía no llegó. Y lo hicimos por necesidad nuestra. Es como cuando nos “encaprichamos” en que nuestro hijo sea Dr. y él tiene la capacidad para otra cosa.

Juan Carlos Blanco viaja a Buenos Aires para definir todo lo referente a la pretemporada en San Luis.

Juan Carlos Blanco. Campeón de América y del Mundo con Nacional en 1981

Cuando en el transcurrir de una carrera futbolística se suman lauros trascendentes ese jugador ya se está transformando en ídolo y al final de la misma podemos decir que llegó  a las metas locales e internacionales.

Y hay dos clases;  los nacionales y los que reúnen las dos (nacionales e internacionales) pero en la historia no podemos mezclar las dos categorías. Uno es lo local y otro el internacional.

Cuando alguno se “transforma” en ídolo local; inevitablemente el examen final para el “MASTER” de ídolo es en lo internacional. Unos son “aprobados y otros no”.

Entonces también  tendría que ser parejo en cuanto a  hacerles libros, películas, anuncios comerciales o monumentos. Porque ser campeón de América (con un club o con la selección) y/ò  del mundo con sus  clubes también vale y mucho. Y hay para elegir en nuestro país, pero no los vemos.

Obdulio, el gran Capitan; "la buena suerte" era de Juan López.

Obdulio, el gran Capitan.