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La vida de Tito Gonçalvez (Nota 15)




La fotografía registra el momento de la contratación del director técnico Enrique Fernández Viola por parte de Nacional. Fue en enero de 1970. A la izquierda aparece el presidente del club, Miguel Restuccia y a la derecha el dirigente Nassim Ache Etchart. En junio de ese año, el mismo Ache logró en México, durante la disputa de la Copa del Mundo, interceder en la negociación que llevaba adelante Peñarol para contratar al Pulpa Etchamendi. En contacto con el presidente Restuccia, sus gestiones culminaron con la cesantía de Fernández Viola y la contratación de Etchamendi.


13 enero, 2017
Sin Categoría

La fotografía registra el momento de la contratación del director técnico Enrique Fernández Viola por parte de Nacional. Fue en enero de 1970. A la izquierda aparece el presidente del club, Miguel Restuccia y a la derecha el dirigente Nassim Ache Etchart. En junio de ese año, el mismo Ache logró en México, durante la disputa de la Copa del Mundo, interceder en la negociación que llevaba adelante Peñarol para contratar  al Pulpa Etchamendi. En contacto con el presidente Restuccia, sus gestiones culminaron con la cesantía de Fernández Viola y la contratación de Etchamendi.

La fotografía registra el momento de la contratación del director técnico Enrique Fernández Viola por parte de Nacional. Fue en enero de 1970. A la izquierda aparece el presidente del club, Miguel Restuccia y a la derecha el dirigente Nassim Ache Etchart. En junio de ese año, el mismo Ache logró en México, durante la disputa de la Copa del Mundo, interceder en la negociación que llevaba adelante Peñarol para contratar al Pulpa Etchamendi. En contacto con el presidente Restuccia, sus gestiones culminaron con la cesantía de Fernández Viola y la contratación del entrenador que llevará al club a la conquista de los títulos que tanto anhelaba.

Por Atilio Garrido

No exagero si señalo que el futuro glorioso de Nacional que nació en el segundo semestre de 1970, se inició en México D.F. durante la Copa del Mundo de ese año. Para la construcción de etapa histórica que le permitió al club de los Céspedes llegar al anhelado y tan perseguido título de campeón de la Copa Libertadores de América, coincidieron –como siempre ocurre en la vida- diversos episodios que se conectaron entre sí. Acertados unos y equivocados otros, si se juzgan leyendo el diario del lunes para acertar el resultado de las carreras de caballos disputadas el… domingo anterior.

EN 1970 ETCHAMENDI IBA A SER EL DT DE PEÑAROL…

Enrique Fernández, gran jugador de Nacional e Independiente de Buenos Aires en la década del treinta y luego exitoso director técnico del Barcelona de España –bajo su conducción por primera vez en la historia los catalanes ganaron dos títulos consecutivos de campeón de España-, dirigía a los tricolores desde la partida del brasileño Zezé Moreira. Tenía contrato por todo el año 1970. La otra cara de la moneda la ofrecía Peñarol. El club aurinegro se quedó sin entrenador después de perder la final de la Copa Libertadores en mayo de ese año, a manos de Estudiantes de La Plata. El brasileño Brandao renunció y se fue.

El campeonato del mundo disputado en México arrancó el 31 de mayo de 1970 y finalizó el 21 de junio, período en el cual Peñarol procuraba la contratación de un entrenador para su equipo. Revelaré algo que quedó sepultado por el paso de los años y olvidado –o no investigado- por quienes han escrito la historia de Nacional.

Mientras se disputaba el torneo, toda la prensa de nuestro país informaba del avance de la negociación entre Peñarol y Washington Etchamendi. La insistencia por contratarlo la apuntalaba Carlos Zeni. El Tano –como lo apodaban- mandaba y tenía sobre sus espaldas todo el fútbol glorioso de los aurinegros, responsable a su modo y por su forma de ser, de muchos de los títulos logrados por Peñarol en la década del sesenta. Etchamendi dirigió a Bella Vista en 1969 realizando una gran actuación peleando la punta. Tratándose de un equipo que después de casi dos décadas, había retornado a la Primera División, su labor resultó muy destacada.

El Pulpa, como lo conocía todo el ambiente deportivo del fútbol de nuestro país, junto con dos amigos viajó a presenciar los partidos de la Copa del Mundo de 1970 en tierra de los aztecas. Se encontraba alojado en el Hotel Lincoln de México D.F. con Dalton Rosas Riolfo, su compañero del fútbol y el carnaval, y Roberto Porta, el antiguo crack de Nacional y también entrenador que llevó a Cerro a la final de la Copa Uruguaya de 1960. Frecuentaban la amistad con Carlos Soto, enviado de El País al torneo, Franklin Morales que cubría la información para  La Mañana y El Diario; y el Turco Nassim Ache Etchard, dirigente histórico de Nacional, quién también se trasladó para observar la actuación de Uruguay.

…EL TURCO NASSIM ACHE LO LLEVÓ A NACIONAL

Todos ellos se juntaban por las noches para tomar tequila y discutir de fútbol. En alguna ocasión, desde mis 20 años fui testigo, cuando la rueda se armaba en el apartamento que Radio Sarandí alquiló para el relator Carlos Solé en la popular “zona rosa”. Iniciándome en el periodismo, integraba el equipo de CX 8 con Jorge Bazzani y Norberto Massa, enviados al mundial azteca.

El 2 de junio el Pulpa con Dalton viajaron a Guadalajara para presenciar el triunfo de Inglaterra 1:0 sobre Rumania. El 7 de junio Porta cumplió 57 años. En el Hotel Lincoln se armó la acostumbrada rueda nocturna. Comida y bebida abundante. A la hora de la discusión futbolística, con varias tequilas arriba, el Pulpa soltó una afirmación contundente, con aquella pose soberbia con la que acostumbraba realizar sus anuncios: “en el Uruguay hay un club que puede jugar como Inglaterra. Nacional puede armar un equipo igual a estos ingleses. Apretar agresivamente atrás, partir al medio al cuadro contrario y atropellar el área contraria con dos punteros completos y ese tractor del gol que es Artime”.

Todos sabían que las gestiones con Peñarol avanzaban, aunque las llamadas de los últimos días, en contacto con Zeni, enlentecieron la definición. El hecho de que el Pulpa era hincha de Peñarol, favorecía la contratación. Pero… tenían que convencer al Cr. Gastón Guelfi, el presidente del club, que mostraba cierta reticencia para dar el “sí” definitivo. Una personalidad de rectitud ejemplar como lo era el Cr. Guelfi, no tenía buena sintonía con el planteo de Zeni a raíz de ciertas actitudes y procedimientos que habían llegado a sus oídos, relacionadas con la forma de transitar por la vida que adornaban la curiosa personalidad de El Pulpa. Esas dudas resultarían fundamentales para que la historia futbolística inmediata, en nuestro país se escribiera de otra forma.

Nassim Ache Echart se entusiasmó cuando escuchó la contundente afirmación del Pulpa. Creció su interés por conocer más detalles. Etchamendi abrió el libro y con aquel histrionismo que tenía, poco menos que apostó a que con su dirección, Nacional se consagraría campeón del mundo. En un momento lo miró fijo a Nassim y desafiante, le dijo:

-“Para ganar la Libertadores, Uds. los dirigentes van a tener que tomar una decisión. Tenemos que traer a Masnik que está en Gimnasia y Esgrima y no puede jugar más Cococho Álvarez”.

La charla continuó con los justificativos de la última terrible afirmación. Cococho era el ídolo indiscutido de Nacional. El tequila aumentaba. Cuando la madrugada se vino encima, el “Turco” Nassim con enorme habilidad le dobló la apuesta:

-“Le pido que no cierre con Peñarol. Deme cuatro días para trabajar el tema y le aseguro que le daré la chance de que todo lo que dijo esta noche lo haga realidad. Veremos después si tiene razón o no”.

El silencio de unos segundos se asemejó al lento transcurrir de las horas. Las miradas se cruzaron. Hasta que el Pulpa le tendió la mano y le dijo:

-“Acepto. Tiene ese plazo…”.

Al otro día la crónica de El País reflejaba en cuatro líneas lo acontecido. Sin títulos rimbombantes y sin fotografías. Sin duda alguna, Carlitos Soto advirtió que allí estaba la gran noticia y la envió desde México. El País primero siempre…

NACIONAL RESCINDE EL CONTRATO CON ENRIQUE FERNÁNDEZ

A partir de ese momento –seguramente después que pasó el efecto de los tequilas- Nassim se puso en marcha. ¡Su tarea era ideal para un cíclope! Logró la llamada de larga distancia y se puso en contacto con el Presidente Restuccia. Le planteó el tema. Con aquella pasión que tenía por Nacional y a su vez una ansiedad tremenda por ver a “su” Nacional Campeón de América y del Mundo, la idea y la fuerza con que Nassim le transmitió lo ocurrido, entusiasmó a don Miguel. Pero… Enrique Fernández, otra gloria del fútbol del mundo y particularmente de Nacional, tenía contrato. Nadie pensaba cambiarlo a pesar que la actuación en la Libertadores no fue buena. Quedó la excusa de la presencia obligada de todos los suplentes en el equipo por la ausencia de los titulares. A pesar de los obstáculos, Restuccia impulsó el sueño loco del Turco. ¡Rescindieron el contrato de Enrique y contrataron a Washington Etchamendi!

Mientras Nacional procedía de esa forma, Peñarol y el Cr. Guelfi volvían a las fuentes del pasado. Después de la revolución inconclusa de Brandao, la nueva llegada al club de Roque Gastón Máspoli, el entrenador glorioso del año 1966 inolvidable por siempre, retrotraía las cosas al pasado anterior a la obra iniciada por el técnico brasileño. Máspoli devolvió la titularidad absoluta a Tito Gonçalvez, al ecuatoriano Spencer y reintegró al primer equipo a Héctor Silva.

El Pulpa Etchamendi al frente del plantel de Nacional, lejos estuvo de imponer de inmediato aquel pensamiento que tanto entusiasmó al Turco Ache Etchard. Se manejó con pies de plomo manteniendo el mismo equipo titular que construyera Enrique Fernández con Cocoho Álvarez en la pareja de zagueros con Atilio Ancheta.

EL FINAL DE EMILIO COCOCHO ÁLVAREZ EN NACIONAL

La Copa Uruguaya de 1970 arrancó a fines de julio. Nacional y Peñarol ganaron en serie continua todos los partidos. Así llegaron al clásico de la primera rueda. Los dos invictos y en la punta de la tabla de posiciones. El partido se jugó el 2 de setiembre de 1970, en horas de la tarde, ante una multitud desbordante. Obvio es decirlo, pero conviene repetirlo para que los jóvenes comprendan que hubo otro fútbol y otro comportamiento humano de los hinchas. Las dos parcialidades estaban mezcladas en todas las tribunas del estadio Centenario. Confraternizaban en medio de la rivalidad, con sus gritos, su apoyo a sus ídolos sin agravios para el adversario.

El partido resultó parejo. Con mucha marca en la mitad del campo. Con mayor presencia ofensiva de Nacional. Pero… a los 26 minutos del primer tiempo, un contragolpe de Peñarol por la izquierda llevado adelante por el muy veloz Nilo Acuña, culminó con centro al área. Saltaron Spencer y Emilio Álvarez. Como en varias ocasiones anteriores, ganó el ecuatoriano. Cococho quedó en el suelo. Spencer controló la pelota y la tocó para Losada que entraba por la derecha. La paró con el pecho y remató cruzado, a la derecha de Manga, convirtiendo el único gol del partido. El de la victoria. Nacional se quedó sin invicto y Peñarol quedó en solitario en la punta de la tabla de posiciones.

Después del partido disputado un miércoles de tarde, el Pulpa exigió reunión extraordinaria y urgente de la Comisión Directiva. Allí explicó la decisión que había tomado: Emilio Álvarez no juega más en Nacional. Hubo dirigentes que lo cuestionaron. Etchamendi amenazó con renunciar. Restuccia y Ache Etchard lo apoyaron. Al partido siguiente el Flaco Ramos entró por Cococho en la zagua. Nacional le ganó a Liverpool 1:0 con tanta mala suerte que El Chufla –como también le decía a Ramos- sufrió un desgarro. Etchamendi recurrió a Ángel Brunel, futbolista que el club adquirió a Danubio a comienzo de temporada. Se trataba de un jugador nacido en Tacuarembó, muy dúctil para jugar por la zona izquierda, tanto de back como de half. No salió más del equipo. Nacional derrotó a Peñarol en el partido de la segunda rueda, descontó los puntos perdidos en el anterior clásico y se consagró campeón uruguayo. Una verdadera hazaña de El Pulpa. A fin de ese año de 1970 hubo un partido homenaje de despedida a Cococho Álvarez jugando ante una selección de América…

Ese segundo clásico disputado el 11 de noviembre de 1970, será el último de Néstor Gonçalvez. Es interesante dejar constancia de las integraciones. Nacional, ganador 3:2 formó con Manga, Acheta y Brunel, Ubiña, Montero Castillo y Mujica: Cubilla, Maneiro, Mameli, Artime y Morales (75’ Espárrago). Peñarol lo hizo con Mazurkievicz, Figueroa y Matosas; Mario González, Néstor Gonçalvez y Caetano (7’ Alberto Martínez); Nilo Acuña, Lamas, Cáceres, Cortés y Losada (35’ Bertocchi).

El enfrentamiento resultó electrizante. Abrió la cuenta Peñarol por intermedio del Flaco Lamos a los 24’ y casi enseguida, a los 30’ empató Mameli. Bertochi a los 40’ volvió a poner en ganancia a Peñarol y un minuto después otra vez el catamarqueño Mameli volvió a igualar. El partido continuó en forma tremenda. Los dos jugandose por la victoria. A cuatro minutos del final, Artime colocó el gol de la victoria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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