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Diez momentos decisivos

Peñarol y Nacional empataron 2:2 en el Campeón del Siglo y a continuación detallamos las diez situaciones determinantes que tuvo la primera final de cara a la definición por el título.




Matías Arezo, el sagrado beso al escudo y la pelota en la mano izquierda, en el festejo del primer gol aurinegro.


24 noviembre, 2025
Clásico Primera

El clásico se volvió un verdadero partidazo. Con cuatro goles. Con múltiples situaciones claras y de peligro. Con un desarrollo intenso. Con un tiempo de protagonismo para cada equipo. Con momentos de alto voltaje. Con graves errores que paralizaron al público presente. Y con un final electrizante y vibrante. Peñarol y Nacional empataron 2:2 en el Campeón del Siglo y a continuación detallamos las diez claves que tuvo la primera final de cara a la definición por el título del Campeonato Uruguayo.

 

1) La sorpresiva apuesta de Jadson Viera

 

El técnico de Nacional, Jadson Viera, sorprendió a todos con su once inicial apostando a una ofensiva renovada. El entrenador se la jugó por Christian Ébere y Gonzalo Carneiro para que comanden el ataque tricolor y ello significó un riesgo. Porque la decisión, era lo más parecido a una prueba de fuego.

 

El desafío no era para nada sencillo, ya que para poder ejecutar su determinación tuvo que excluir de la oncena nada menos que a Maximiliano Gómez y Nicolás López, las dos principales figuras del equipo. Sin embargo, el propio Jadson Viera terminó evidenciando no temblarle el pulso a la hora de tomar decisiones drásticas y tener que ponderar el funcionamiento colectivo por sobre el individual. ¿Cómo salió la prueba? Casi perfecta.

 

Ambos jugadores fueron determinantes. Ébere, se consolidó como uno de los mejores de Nacional, colocado sobre el extremo derecho, cumpliendo un tándem a desgaste sobre la banda. A pura velocidad, le ganó en potencia a Nahuel Herrera gestando la temprana lesión del mejor jugador que tiene Peñarol en defensa. Forzó el error del rival en el primer gol de Nacional. Robó la pelota a Eric Remedi para luego asistir a Juan Cruz De Los Santos. Y también forzó la jugada en el segundo gol. Exigió a Javier Méndez y asistió a Gonzalo Carneiro. Cumplió su rol a rajatabla y le dio la razón al técnico.

 

Lo mismo Carneiro, que jugó como centrodelantero con el objetivo de exigir a la defensa de Peñarol en el área rival y ser referente de ataque de su equipo. Además del segundo gol, fue azote constante en ofensiva, corriendo con y sin pelota y ejerciendo intensidad sobre los rivales.

 

La intensión de Jadson Viera con su renovada ofensiva fue clara. Ponderó un equipo más compacto, más sacrificado desde lo físico y utilizó el contragolpe como arma letal con Ébere, Carneiro y Juan Cruz De Los Santos como estandartes de esta faceta.

 

2) La salida de Nahuel Herrera

 

La salida por lesión de Nahuel Herrera a los 5 minutos de juego movió la estantería de Peñarol porque su equipo se quedó sin su mejor defensa en el despertar del partido. Si bien, el ingreso en su lugar de Emanuel Gularte fue satisfactorio, el equipo de Diego Aguirre sufrió en retaguardia ya que tuvo graves problemas defensivos que le costaron muy caro. Es que el equipo, naturalmente, perdió velocidad ante la ausencia de Herrera.

 

No obstante, los dos goles de Nacional nacen de errores defensivos de Peñarol. Además, la salida de Herrera, en cierto modo, también afectó el nivel de Javier Méndez, de muy flojo partido. El zaguero, está tan acostumbrado a jugar en dupla con Herrera y ambos se complementan tan bien, que le costó una enormidad adaptarse con otro compañero (Gularte). Tanto así, que cometió el grave error que provocó el segundo gol de Nacional y, para colmo, en el complemento terminó expulsado.

 

3) Nacional, letal en el comienzo

 

Nacional, salió a jugar el partido mentalizado, concentrado, decidido y con una clara intención: esperar en su campo, no dar pelota por pérdida y aprovechar todo tipo de contragolpe que se le presentara. Y vaya si lo hizo bien en el inicio, ya que sacó provecho de dos goles de ventaja -jugando como visitante- mediante dos jugadas culminadas de forma eficaz.

 

La orden del entrenador fue clara y sus futbolistas captaron rápidamente el mensaje. Ese inicio avasallante que tuvo Nacional provocó nervios y desesperación a Peñarol, que tenía la obligación de ganar en su casa y se vio ante un panorama cuesta arriba, teniendo que jugar a contrarreloj el resto del partido.

 

Ese buen comienzo de Nacional fue clave para su futuro en el partido, para mantenerse en ventaja y en competencia ante la desesperación de su rival. No obstante, al final, gracias a ese buen inicio pudo rescatar un empate en el Campeón del Siglo, pese a que en el complemento bajó la intensidad y fue superado ampliamente por Peñarol.

 

4) Arezo, el gol de la esperanza

 

En el peor momento de Peñarol, cuando el público local estaba más cerca de los silbidos que de los aplausos, apareció el gol de Matías Arezo en la última jugada del primer tiempo, que significó el descuento para el aurinegro y la llave de la esperanza. Con todo el complemento por delante, ese gol fue clave para despertar y reaccionar a tiempo. Y vaya si así lo fue.

 

Porque después de un primer tiempo a cuesta arriba donde le costó en todos los aspectos, Peñarol dio un giro drástico en su actitud de cara al complemento siendo amplio dominador en el juego. Tanto así, que logró empatar y estuvo muy cerca de dar vuelta el marcador.

 

5) Leo Fernández, clave

 

En el momento más complejo de Peñarol en el partido, el equipo se aprovechó de las condiciones espectaculares de su mejor hombre, Leonardo Fernández. El talentoso volante aurinegro, con su clase y exquisita pegada, se vistió de creador de fútbol, se puso su equipo al hombro y fue estandarte de todas las jugadas ofensivas de Peñarol. Por si fuera poco, fue el artífice del empate con un remate de afuera del área y estuvo muy cerca de anotar su doblete personal con potentes disparos de tiro libre, la mayoría, salvados por Luis Mejía. Aunque, en el final, tuvo el último que dio en el vertical y paralizó al público presente.

 

La remontada de Peñarol se originó con nombre y apellido: Leonardo Fernández.

 

6) La expulsión de Javier Méndez

 

En el mejor momento de Peñarol, cuando ya lo había empatado y era muy superior a su rival, Javier Méndez llegó tarde a una dividida y fue correctamente expulsado a los 74 minutos. El aurinegro quedó en inferioridad numérica durante los últimos 20’ de juego (con los descuentos) y ello influyó negativamente en su eventual remontada de cara al triunfo. Porque en ese momento, Peñarol estaba lleno de confianza y con viento en la camiseta como para seguir de largo. La expulsión, en cierto modo, apaciguó sus avances, pese a que nunca bajó los brazos.

 

7) La floja respuesta de los arqueros

 

Tanto Brayan Cortés, en Peñarol, como Luis Mejía, en Nacional, tuvieron una floja tarde en el clásico tras ser causantes directos en jugadas determinantes. Mejía, fue parcial responsable en el gol de Leonardo Fernández luego de no poder contener un disparo “atajable”. Cortés, en tanto, no aportó seguridad en ningún momento del partido. Incluso, en el final, de forma insólita, regaló una pelota al “Diente” López que por muy poco no terminó en el triunfo de Nacional. La definición dio en el palo.

 

Pese a que Mejía reaccionó en el complemento, con varias atajadas espectaculares después del empate e impidiendo el triunfo de Peñarol en el final, dejó una secuela imborrable en el gol de Fernández. Solo por el simple hecho de que su error hizo que la jugada termine en la red.

 

Tarde complicada para los guardametas de ambos equipos.

 

8) La reacción de Peñarol

 

Pese a comenzar dos goles abajo en el marcador y con graves desatenciones defensivas que le costaron carísimo, Peñarol tuvo la entereza necesaria como para reaccionar a tiempo y empatar el partido. La tarea no era fácil. Los nervios, la obligación de tener que ganar en su casa y la impaciencia del hincha eran factores que jugaban en su contra. Sin embargo, el equipo sacó a relucir su carácter y pudo revertir la actitud inicial. “Nos vamos fortalecidos por cómo supimos superar la adversidad”, dijo Diego Aguirre al final del partido.

 

9) Las múltiples lesiones en Peñarol

 

Peñarol vivió un clásico colmado de lesiones. A la temprana lesión de Nahuel Herrera, en el transcurso, se sumó la de Lucas Hernández y Pedro Milans. Ello, repercutió desfavorablemente en el equipo porque el entrenador Diego Aguirre tuvo que acudir a modificaciones imprevistas y a decisiones obligadas, casi que “tiradas de los pelos”.

 

En lugar de Milans, ingresó Jaime Báez, fuera de puesto, casi que como para ocupar la vacante. Hernández, en tanto, terminó jugando lesionado en los últimos minutos porque el entrenador ya había realizado el máximo de las variantes correspondientes.

 

Sin dudas, las lesiones le jugaron una mala pasada a Peñarol.

 

10) Se llenó de confianza para la revancha

 

La firme determinación de Jadson Viera, entrenador de Nacional, de apostar con una estretagia propia, con una ofensiva renovada, con nombres que llamaron la atención de todos y con su impronta futbolística, en cierto modo, le salió bárbaro porque sus elegidos terminaron siendo figura y le dieron la razón. Esto, sin dudas, le da una confianza extra al entrenador para lo que viene porque sus futbolistas le respondieron con éxito. Y si no le tembló el pulso a la hora de jugársela en su primera prueba, menos lo hará para el partido revancha.


Finales Campeonato Uruguayo 2025

 

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