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La dinastía Fuentes en el arco




Pablo y Sebastián Fuentes y uno de los tres caños del arco que también los une


4 enero, 2016
Fútbol Uruguayo Primera

Pablo y Sebastián Fuentes y uno de los tres caños del arco que también los une

Pablo y Sebastián Fuentes y los tres caños del arco que también los une

El golero de Cerro, Sebastián Fuentes, es estudiante de arquitectura, aspira a terminar la carrera cuando deje de atajar profesionalmente y ya ha cumplido tres de sus sueños de niño, atajó en dos de los clubes donde su padre, Pablo, lo había hecho, Central y Sud América. Sebastián salió del país a adquirir experiencia y crecer como arquero y volvió para actuar en Cerro, un club donde Pablo entrenó goleros y ahora Sebastián le da seguridad al arco en esta gran campaña que hizo el albiceleste en el Apertura, dirigido por Eduardo Acevedo.

-Sebastián era como todo gurí que se cría mirando al padre -nos dice Pablo Fuentes-. Cuando yo lo llevaba a los entrenamientos de Sud América y de Racing, él jugaba con la pelota, pero cuando se decidió a ser arquero, él hizo lo que el quiso hacer, sin que yo se lo dijera.

Por su parte, Sebastián amplía la historia:

-Lo de arquero vino por el lado de mi padre, desde chico; yo tuve la suerte de verlo jugar. En sus últimos años en Basañez, un equipo de esos en que la pasión te llama la atención y me quedó ese fervor de ser arquero. La verdad que me gustó y ya de chico, desde el baby fútbol pedí los guantes. Se quería matar mi viejo… pero bueno… fue dando su consentimiento de a poco y arranqué en el Santa Rosa de Shangrilá. A mi viejo lo vi jugar también en Racing y de  muy chico me llevaba a las prácticas en Sud América y Central, dos cuadros en los que me encantó jugar defendiendo el apellido de mi padre, que fue una responsabilidad y algo muy especial.

-Pablo, ¿Eras de darle instrucciones?

Pablo:

Pablo: “sabe bien que yo le voy a decir lo que a él no le gusta”

-No, no no. En formativas tuvo grandes maestros y yo no me meto en el trabajo de los demás. Fueron compañeros míos y amigos, además.  Cuando hablamos de fútbol, del puesto y de lo que él es como arquero, me pregunta poco porque sabe bien que yo le voy a decir lo que a él no le gusta, pero la verdad es que en estos últimos años, no le he dicho casi nada porque ha crecido un montón Sebastián como arquero.

Sebastián: Hace unos años lo consultaba bastante pero a medida que pasan los años ya lo miro a los ojos y me doy cuenta de en qué me equivoqué y en qué no. No necesitamos palabras. Estamos en una etapa donde él también aprende de mí y yo aprendo mucho más de él y los dos compartimos experiencias. Nos respetamos las opiniones mucho. Por más que somos del mismo puesto, los dos pensamos diferente, los dos sentimos diferente.

-Pablo, ¿Sos de seguirlo?

-La primera etapa de él me la perdí porque me ponía muy nervioso hasta que dije: “no, no, ya está”. Desde entonces no me pierdo ningún partido. Siempre que puedo, voy. La madre y la hermana tampoco se los pierden. Le digo lo mismo que me decía mi padre antes de los partidos: “Que seas un buen deportista y que todo lo que hagas lo disfrutes”. Los objetivos son de él. No son míos. Yo espero que sea una buena persona y que en su paso por la vida deje su huella. Creo que eso lo está logrando y me pone muy orgulloso no sólo a mí, sino a la madre y a la familia, porque han hablado cosas muy lindas de él, pero sobre todo del ser humano que es, que para mí es lo fundamental. El fútbol es muy complicado y él todo lo que ha logrado a sido en base a su sacrificio y a no querer pasar por delante de nadie. Simplemente por trabajo y esfuerzo y rendimiento.

-¿Tu padre también jugaba al fútbol?

-Papá jugó al básquetbol en el Sisley. La más futbolera era mi madre, que fue la que más me siguió a todos lados. Y en casa no son futboleros, ni mi señora ni mis otros hijos. Papá me acompañaba pero se ponía muy nervioso y llegaba un momento en que la dejaba a mamá en el partido y después la pasaba a buscar.

-¿Te acordás de los inicios de Sebastián en Defensor?

-Cuando Sebastián quiso dedicarse a ser arquero, yo lo llevé a las formativas de Defensor a probarse, donde estaba un grande, que para mí fue un maestro y lo sigue siendo, don Luis Romero. Lo probó y yo vi desde la tribuna a un chico con mucho entusiasmo pero con pocas condiciones y cuando terminó la práctica le dije: “Gracias, Luis, por todo, la verdad que ya está”. Y me dice, “no, no, dejámelo, porque si es hijo tuyo algún gen debe tener” y gracias a Dios, con el esfuerzo de él y todo lo que aprendió de Mario Alles en las formativas de Defensor, Sebastián se hizo el arquero que es ahora. Por eso te dijo que siempre la peleó desde abajo. No siempre fue un gran golero. Lo es en base a sacrificio y humildad. Sobre todo a humildad. Es muy callado y muy reservado, muy bajo perfil.

¡CERRO-CERRO!

Sebastián: "Por más que somos del mismo puesto, los dos pensamos diferente, los dos sentimos diferente."

Sebastián: “Por más que somos del mismo puesto, los dos pensamos diferente, los dos sentimos diferente.”

Sebastián siempre tuvo la ilusión de jugar en los mismo clubes que su padre. Cumplió en dos: Central y Sud América. En Cerro, Pablo Fuentes fue entrenador de arqueros en 1998, en el cuerpo técnico de Jorge González, cuando Cerro subió a la A.

-Ojo, que el arco de Cerro no es para cualquiera -nos dice Pablo-. Es muy complicado. Cuando Sebastián llegó, estaba (Mathías) Cubero, que era de la institución. Y Sebastián me dijo: “Papá, yo tranquilo, yo voy a seguir trabajando y cuando la gente que está a cargo decida que tengo que entrar, voy a entrar y a tratar de rendir”. Y así fue. No exigió nada. Simplemente agradeció la oportunidad que le daban de llegar al club. El puesto se lo ganó a base de rendimiento. Y hoy por hoy, te lo puedo decir porque yo voy a la tribuna, en Cerro tienen un reconocimiento lindo y propio de habérselo ganado él.

Sebastián: ¿Ibas a ver a Cerro cuando Pablo lo dirigía?

-Sí, sí, sí, sí, entraba a la cancha. De esa etapa también me acuerdo mucho y por suerte tuve la suerte de vivir todas esas cosas. A mí me tocó vivir dos etapas en Cerro. La del descenso -que fue muy difícil- y cuando solucionamos ese problema fue una alegría enorme, pero esta etapa de este Apertura fue totalmente diferente. Fue otro tipo de disfrute, otro tipo de felicidad, fue una de las cosas más lindas que me pasó en mi carrera, yo creo que fue la mejor. Haber peleado el campeonato uruguayo hasta la última fecha, para cualquier jugador de cuadro chico es espectacular y todo este año para mí fue el mejor de mi vida.

Objetivos…

-Mis objetivos en adelante son seguir ganando con Cerro estos próximos seis meses y si surge algo luego hablaré con la gente de Cerro para ver mi salida, pero yo estoy muy contento en Cerro y después del Clausura se verá qué viene.

Espejos…

Iker Casillas y Nando Muslera, que lo conozco desde que arrancó en Wanderers y lo entrenaba mi padre. Observo el crecimiento que ha tenido y me pone contento que le vaya bien y también observo muchas cosas de él que las tomo de ejemplo.

Sebastián Fuentes asegura disfrutar el arco de Cerro: “Estos últimos tres años, haberme ido para Ecuador, me ayudó muchísimo y me preparó para el arco de Cerro, que la verdad todo el mundo dice que es un arco difícil y yo lo he aprendido a disfrutar muchísimo y el arco de Cerro me ha ayudado muchísimo a crecer. Estos dos últimos años fueron de gran aprendizaje.

Fuentes (Pablo y Sebastián), una dinastía fértil en los arcos del fútbol uruguayo.

Pablo y Sebasitián Fuentes, la herencia de los guantes

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