Recuperar la memoria
Peñarol tiene la obligación de traer a la memoria el último duelo ante Nacional, donde fue ampliamente superior. El último antecedente clásico debería ser ejemplo a seguir de cara al próximo domingo.
Matías Arezo -el autor-, apunta a la tribuna, abrazado a Lucas Hernández, en el festejo del tercer gol. Peñarol, goleó 3:0 a Nacional, en el último clásico jugado el sábado 9 de agosto por el Torneo Clausura.
Tres meses y quince días va a haber pasado el próximo domingo 23 de noviembre, desde aquel 9 de agosto cuando Peñarol le ganó categóricamente a Nacional por 3:0 en el último partido clásico, correspondiente a la segunda fecha del torneo Clausura.
El papel futbolístico que mostró Peñarol en el último clásico completó una nota sobresaliente en todos los sentidos y aspectos, superando con éxito una prueba de fuego en un duelo donde no había margen para el error. Porque para Peñarol, no se trataba de un clásico más. El aurinegro, llegaba a ese partido con una mochila enorme sobre sus espaldas porque hacía más de dos años que no podía ganarle a Nacional.
Pero no solo eso. Además, Peñarol llegaba seis puntos por debajo de Nacional en la tabla Anual y dependía de sí mismo, en ese mano a mano clave e inmejorable contra su rival directo, para achicar ventaja en la acumulada. El contexto no era favorable para el aurinegro. La responsabilidad era gigante dentro de un escenario al borde del abismo. Porque el hincha también juega su papel; porque presiona, exige resultados y rendimientos inmediatos. Y más aún, cuando los registros y antecedentes contra el rival de todas las horas son negativos.
Sin embargo, ese día, el entrenador Diego Aguirre mentalizó a sus futbolistas de que no había tregua. La única obligación era ganar, como sea. Los hizo creer y sus dirigidos rápidamente captaron la orden llevando el mensaje a la cancha. Porque desde el primer minuto, se mostraron convencidos de su objetivo siendo conscientes que no podían dejar pasar una oportunidad única.
Peñarol, ese día, dejó evidencias claras de superioridad absoluta ante Nacional. Salió concentrado, metido, con actitud ganadora y con ganas de llevarse a su rival por encima desde el primer minuto. El aurinegro, mostró una versión arrolladora jugando uno de sus mejores partidos en la temporada.
EL COMPONENTE EMOCIONAL
Los futbolistas de Peñarol, aquel día, salieron como frenéticos y sin dudar. Asfixiaron a Nacional en su propio campo y lo acorralaron usando su arma letal: la convicción. No dieron tregua a su rival.
Seguros de sí mismo y confiados en sus propias condiciones, expusieron una avasallante intensidad de la mano de Emanuel Gularte (en su segundo partido y como lateral), Javier Méndez, Nahuel Herrera y Maxi Olivera, quienes empujaron desde el fondo y fueron los principales impulsores para contagiar positivamente a sus compañeros.
Es que Peñarol tenía muy claro que, para superar el desafío, además del factor futbolístico como indispensable, también estaba obligado a recurrir a otros componentes ajenos, como por ejemplo, la parte anímica y emocional.
Los futbolistas de Peñarol, en todas las líneas, asumieron el partido con una personalidad y un carácter superior. Y demostraron estar a la altura de las circunstancias para superar -con éxito- un clásico que, en lo previo, más que un partido de fútbol, era una prueba de fuego.
LOS GRANDES ACIERTOS DE AGUIRRE EN AQUELLA GOLEADA CLÁSICA
¿Cómo formó Peñarol ese día? Brayan Cortés, Emanuel Gularte, Javier Méndez, Nahuel Herrera, Maximiliano Olivera, Jesús Trindade, Ignacio Sosa, Javier Cabrera, Leonardo Fernández, Diego García y Maximiliano Silvera. Luego, ingresaron: Damián Suárez, Leandro Umpiérrez, Matías Arezo, Lucas Hernández, y Héctor Villalba.
Aguirre se la jugó por el arquero Brayan Cortés como titular en el clásico, en su debut en Peñarol. El entrenador tenía sus argumentos muy claros y no le tembló el pulso a la hora de optar por el arquero chileno, quien ese día, respondió con personalidad y carácter en un arco colmado de responsabilidad. Superó su primera prueba de fuego con éxito y demostró estar preparado para asumir desafíos con clase y carácter. Primer acierto del DT.
Aguirre, sorprendió a todos con Emanuel Gularte como lateral derecho, porque recién era su segundo partido en Peñarol. Y vaya si acertó el entrenador. Porque no solo arriesgó poniéndolo como titular sino que lo hizo jugar en un puesto que no es el suyo natural. Gularte, terminó siendo figura del clásico y autor del segundo gol de su equipo. Mérito enorme para el DT, que dio en la tecla.
Lo mismo sucedió con Jesús Trindade, quien había retornado hacía muy poco a Peñarol y recién estaba afianzándose en el grupo. Sin embargo, Aguirre no dudó a la hora de confiar en su personalidad para afrontar un partido determinante. El volante, fue bastión en mitad de cancha y respondió con éxito transformándose en uno de los mejores.
LAS POSIBILIDADES DE REPETIR AQUEL ONCE GANADOR
Los clásicos son partidos especiales, sin dudas. Y justamente, por esta razón, Peñarol tiene la obligación de traer a la memoria el último partido ante Nacional, donde fue ampliamente superior. Obviar o pasar por alto el último antecedente clásico no debería ser argumento lógico ni coherente para el aurinegro. Y menos para un entrenador como Diego Aguirre, estratega y meticuloso hasta por demás, a quien no se le escapa el mínimo detalle a la hora de analizar a su equipo y a los rivales.
Dicho esto, entonces, ¿Aguirre podría repetir aquel equipo clásico que tanta satisfacción regaló y tan bien respondió? Hay una realidad; los mismos once no podrán repetirse porque Javier Cabrera, decisivo para el esquema de Aguirre, estará ausente por estar transitando una recuperación de una grave lesión.
Vayamos por parte, puesto por puesto. ¿Cómo alineó Peñarol ante Liverpool el pasado domingo? Brayan Cortés, Pedro Milans, Javier Méndez, Nahuel Herrera, Maximiliano Olivera, Ignacio Sosa, Jesús Trindade, Eric Remedi, Leonardo Fernández, Maximiliano Silvera y Matías Arezo.
Si comparamos la reciente alineación de Peñarol, en su último partido ante Liverpool, con respecto a aquel once titular que tres meses y medio atrás se consolidó para la eternidad goleando por 3:0 a Nacional, serían solo dos los futbolistas que se diferencian entre un once y el otro, exceptuando la inevitable ausencia de Javier Cabrera.
La decisión la tendrá Diego Aguirre, quien deberá rever las conveniencias necesarias para este duelo clave y tomar conclusiones certeras. Pero más allá de la elección a nivel individual, Aguirre deberá refrescar a sus futbolistas la forma con la que Peñarol salió a jugar en su último clásico. Porque mantuvo una concentración extrema para ejecutar la idea inicial y fue tan innegociable su postura desde el primer minuto, que desplegó a la perfección un orden táctico y un posicionamiento de sus líneas, que terminaron siendo clave para poder defender y atacar de forma íntegra.
