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Primer tiempo enredado resuelto a favor de Uruguay




Christian Stuani en el abrazo triunfal con Nicolás Lodeiro, tras anotar el segundo gol uruguayo.


13 noviembre, 2013
Selección

Una etapa inicial curiosa. Las dos incidencias más peligrosas fueron generadas por sendos remates desde fuera del área de los jordanos, resueltas magníficamente por Martín Silva. En sentido contrario, los dos goles de Uruguay llegaron por un rebote en el gigante Shatnawi y un error de “campito” de Almurjan, que definieron perfectamente Maximiliano Pereira y Stuani.

Christian Stuani en el abrazo triunfal con Nicolás Lodeiro, tras anotar el segundo gol uruguayo.

Christian Stuani en el abrazo triunfal con Nicolás Lodeiro, tras anotar el segundo gol uruguayo.

Escribe: Atilio Garrido / Fotografías: Fernando González (enviados especiales)

Extraña sensación esta que experimento aquí, en la muy cómoda tribuna de prensa de mármol del Estadio Internacional de Ammán. Una definición de este tipo, en un escenario tan pequeño, no resulta adecuado para un enfrentamiento de estas características. Me llamaron la atención los altos físicos de los jordanos. Como lo preví en las consideraciones previas, será un equipo duro, basado exclusivamente en el derroche de la fuerza. La gigantesca altura del golero Shatnawi será la última muralla a vencer por los celestes.

Salen los equipos a la cancha. Se forman para la ceremonia de los himnos. Como pocas veces, hoy las estrofas de nuestra canción patria me pegó tan fuerte. No solo por la potencia y sonora estridencia emitida por los parlantes de última generación. Sino que,  por la nueva instancia decisiva a la que asisto con una camisa de mi padre, quien seguramente desde allá arriba estará haciendo lo suyo para que su hijo único pueda asistir a otra jornada inolvidable, de gloria del fútbol uruguayo, como las tantas que Dios y el destino me han hecho vivir.

El partido arrancó con profundo ataque de Jordania por la derecha. El morenito Baniateyah (13) bailoteo con bastante habilidad ante Godín, luego de un quedo de Cáceres. La respuesta de Uruguay, después de dos centros rechazados por los gigantes que protegen la muralla de Shatanawi, generó un contragolpe jordano –como lo preveía-, con rápido desplazamiento de Hasan (9) que culminó con gran remate bajo. Martín Silva atrapó lanzándose contra el palo izquierdo. Primera nota de atención.

Uruguay respondió con una buena combinación por izquierda, acaudillada por Cristian Rodríguez. El pase perfecto hacia atrás para la llegada de Suárez quien le pegó de primera, de sobrepique, muy arriba del horizontal. En apenas cinco minutos de juego demasiadas acciones de atención en un partido que se presenta abierto, sin que Uruguay pueda controlar la pelota con facilidad. El esférico anduvo dividido entre las piernas de los jugadores. En una de esas incidencias la excesiva fuerza de Alsaify (8) sobre Arévalo Ríos, resultó bien penada con tarjeta amarilla por el juez noruego.

Al llegar al cuarto de hora, un largo pelotazo recuperado por la derecha por ese gran jugador que es Suárez, generó una clara situación de gol. Sin egoísmos Suárez punteó la pelota para el ingreso de Stuani al área. Se enredó al recepcionar perdiendo la chance. La reacción de los jordanos en contragolpe fue explosiva. De una ejecución de córner desde la izquierda sacando en corto, el esférico derivó hacia la derecha. La velocidad de Alsaify dejó parado a Cristian Rodríguez. Cubrió bien Cavani la arremetida del jordano quién sorpresivamente sacó un remate tan imposible como venenoso. Martín Silva demostró sus reacciones. En notable esfuerzo sacó la pelota al córner.

Jordania dominaba el partido. La pelota y la cancha, abandonando su posición defensiva para plantarse en el ataque. ¿Dónde se encontraba la debilidad del equipo uruguayo? En la mitad del campo, terreno que Jordania no pensó dominar y, dónde, increíblemente imponía superioridad numérica y futbolística. Sin influir Lodeiro; superado Cristian Rodríguez, sólo quedaba la lucha y el esfuerzo de Arévalo Ríos peleando en desventaja. Stuani se limitaba a controlar el sector derecho, sector por donde Jordania no eligió atacar. Tal vez por haber observado demasiado el video del partido ante Ecuador, los jordanos repetían la misma estrategia ofensiva. Todos los ataques los llevaban por la derecha.

Así estaba planteado el partido, los celestes recurrían al pelotazo cuando lograban capturar la pelota buscando la siempre positiva actitud de Suárez, quien exhibía su esfuerzo para ir a buscarlas todas, en constante generación de “peligro de gol” cada vez que tomaba contacto con el esférico. En uno de esos bombazos, en el mejor momento de Jordania y el peor de Uruguay, apareció el gol. Stuani recibió en largo en la posición de puntero derecho, se amacó, se sacó la marcación de encima de dos defensas accionando desde la derecha y mandó el centro pasado al segundo palo –lo entrenaron en el último día en Estambul- para la llegada de Cavani. El salteño cabeceó exigiendo al gigante Shatnawi quién no logró contener la pelota. Dio rebote que cayó en los piés de Maximiliano Pereira, entrando en posición de centrodelantero para arrojarse en rara pirueta en busca de la pelota y mandarla a las mallas. Inmerecido, pero gol al fin y arriba en el marcador.

Los jordanos sintieron el impacto. Bajaron las revoluciones. Se desmoralizaron. Así ingresó el encuentro en un terreno donde Uruguay pudo liquidarlo. Suárez -¡siempre Suárez!- cerró una interesante maniobra de tuya y mía, destapando a Lodeiro que llegaba de frente, perdiendo la oportunidad. Suárez -¡siempre Suárez!-, capturó una pelota por la derecha dentro del área grande. Se mandó en carrera horizontal paralela a la línea final gambeteando defensas cuando cayó. ¿Lo talaron? Ante la duda abstente debe haber pensado el juez noruego. Más allá de la existencia o no del penal, fue valiosa la actitud de Suárez que apenas ensayó un tenue reclamo.

Luego de esta incidencia se recuperó Jordania. Aunque daba la impresión de haber disminuido su entusiasmo, de todos modos continuaron aprovechando ese hueco que se generaba en la zona izquierda del medio campo oriental. Por allí capturaron varias pelotas iniciando jugadas que intentaron culminar siempre con el remate al arco. Siempre desde lejos. En una ocasión que no finalizaron de esa forma, un ingreso al área de Ibrahim (10) generó un mano a mano con la marcación de Diego Godín, cayendo el jordano al suelo. Hubo reclamo de penal de la tribuna y alguna recriminación entre los defensores uruguayos.

Cuando daba la impresión que la etapa se iba con el tanteador exiguo favorable a los celestes, Cavani se encontró con la pelota por la izquierda del avance oriental, maniobró con eficacia, tocó para Lodeiro quién envió un centro al área buscando el segundo palo. Como decíamos en el barrio, “la pelota era toda” de Almurjan (8). Se hizo un nudo y la dejó merced a la llegada solitaria de Stuani que convirtió definiendo bien. Incidencia muy parecida al gol anotado ante Colombia.

El 2:0 a favor resulta lapidario. En los minutos finales de la etapa los jordanos bajaron los brazos, se entreveraron con varias pelotas y apelaron a alguna brusquedad, como la de Nassar (2), que terminó amonestado por el juez.

Maxi Pereira va en busca del balón dejando por el camino al jordano Odai Al Saify

Maxi Pereira va en busca del balón dejando por el camino al jordano Odai Al Saify


Etiquetas: Selección uruguaya