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Romano y su partido celeste N° 200




Rodrigo Romano captado hace instante en el estadio Arena Pernanbuco donde se jugara el partido entre Uruguay y Brasil, el No. 200 de la selección que relatará desde que, en 1999, inició sus trabajos para Tenfield S.A.


25 marzo, 2016
Selección

Rodrigo Romano captado hace instante en el estadio Arena Pernanbuco donde se jugara el partido entre Uruguay y Brasil, el No. 200 de la selección que relatará desde que, en 1999, inició sus trabajos para Tenfield S.A.

Rodrigo Romano captado hace instante en el estadio Arena Pernanbuco donde se jugara el partido entre Uruguay y Brasil, el No. 200 de la selección que relatará desde que, en 1999, inició sus trabajos para Tenfield S.A.

La historia de la narración de los partidos de fútbol en el Uruguay se remonta a 1922, en ocasión del Campeonato Sudamericano disputado en Río de Janeiro. Un joven nacido en una familia aristocrática, llamado Claudio Sapelli, ingresó a trabajar en la empresa General Electric. Uno de sus descendientes será vicepresidente de la República en 1971 y renunciará el cargo al producirse el golpe cívico-militar de Juan María Bordaberry, su compañero de fórmula en las elecciones donde resultaron triunfadores. Algunos años mayor, otro muchacho del mismo origen se desempeñaba como secretario de la gerencia. Era Emilio Elena. Entre ambos convencieron a sus empleadores británicos para importar una broadcasting. En 1921 llegó el moderno equipamiento que permitía emitir emisiones de ondas a través del aire, que eran captadas por receptores que se colocaron a la venta. Obviamente, era una novedad de difícil acceso para las clases populares. En cambio, las familias adineradas comenzaron a adquirir aquellos receptores de lámparas y válvulas, instalados en enormes muebles de madera que pasaron a decorar los casas de la ciudad vieja y las enormes mansiones del Prado, donde residían. Las emisiones para ser captadas, eran esporádicas, una vez por día y en horario predeterminado. Se emitía música clásica.

La expectativa generada en Montevideo aquel feriado del 12 de octubre de 1922, por el partido entre Uruguay y Paraguay en la cancha del Fluminense en el barrio de Laranjeiras, era enorme. Con el empate los celestes se consagrarían campeones por cuarta vez, en seis ediciones del certamen. Para responder a esa demanda Claudio Sapelli se las ingenió para informar lo más rápido posible de ese partido a los escuchar de su broadcasting. Lo instaló en la azotea donde funcionaba la redacción del diario El Plata. Las informaciones en aquel tiempo llegaban a través de los teletipos de las agencias noticiosas. Se trataba de textos cortos que describían las principales jugadas. Los recibían en las oficinas del vespertino, se los pasaban a Sapelli y éste los leía construyendo una narración del partido. Brasil, cuyo futuro en el torneo dependía de ese resultado, colocó al árbitro de la CBD, Pedro Santos, quién le robó el partido a los celestes. Pero… esa es otra historia.

LA FUERZA DE LA PANTALLA CHICA

Desde ese puntapié inicial del relato de un partido de fútbol ha pasado mucha agua bajo el puente de la historia. Tanta que hoy que la radio ha perdido casi totalmente y por muerte la lucha ante la televisión, la popularidad abraza a aquellos que narran las incidencias sobre las imágenes del juego que están observando los televidentes en cualquier parte del país o del mundo, en esa gigantesca tribuna global en que se ha convertido la pantalla chica.

En Uruguay, desde el surgimiento de Tenfield S.A. como propietaria de los derechos de transmisión del fútbol uruguayo por televisión, ha cobrado fama Rodrigo Romano quien, justamente hoy, narrará el partido No. 200 de la selección uruguaya.

Nacido en Montevideo el 24 de setiembre de 1976, recorrer su trayectoria revela que nunca pensó en convertirse en el relato del fútbol uruguayo con más audiencia en el país. Ni siquiera soñaba con ser narrador.

-“Tenía la vocación del periodista deportivo –expresa-. Hice algunos cursos y estuve dos años asistiendo a un programa de radio que se grababa a las ocho de la noche y se emitía a las doce por Radio Universal. Era totalmente de básquetbol y lo hacían Alberto Sonsol, el Prof. Ruben Vázquez y Oscar Avera”.

Ocurre que a este profesional próximo a cumplir 40 años, le gustaba más el deporte del cesto que el de la pelota de fútbol.

-“En 1993 Sonsol me planteó para salir al aire y cubrir un partido que jugaba 25 de agosto en su cancha frente al zoológico. Informé sobre lo que iba ocurriendo. Dos años después, en las transmisiones de Kesman necesitaban una persona que desempeñara el papel de Gard en una emisión de Radiomundo, una tarde en que había dos transmisiones porque jugaban Nacional y Peñarol en forma simultánea. Pasaba información, hacía notas, no pensaba en relatar”.

LA APARICIÓN DEL NARRADOR DE FÚTBOL

-¿Cómo cambia la historia?

-“En 1996 me hacen una prueba de voz para Torneos y Competencias de Uruguay. Parece que anduve bien y relaté el partido entre Rampla Jrs. y Porongos, en el estadio Olímpico. Cuando me dijeron que la prueba era para relatar me practiqué en mi casa, frente al televisor, para agarrar ritmo. Lo cierto es que quedé como uno de los narradores en Torneos. Allí conocía a Julio Sonino, a quién le debo mucho, porque me fue orientando de muchas cosas que desconocía. En 1999 se forma Tenfield cuando llega el momento de elegir al relator principal de los partidos, Pedro Abuchalja y Julio Sonino son los que me eligen y confirman. Así fue que desde el 24 de julio de 1999, con el partido entre Nacional y Huracán Buceo, comencé el camino en el que continúo”.

UN REPASO A LOS 199 PARTIDOS ANTERIORES

El tema es la selección uruguaya y el partido tan especial para Rodrigo de esta noche.

-“El primer partido que relaté de la selección fue el 18 de agosto de 1999. Uruguay le ganó a Costa Rica 5 a 4 en el Estadio Centenario. Fue la noche en que debutó Passarella como entrenador de la selección. El primer gol con la celeste que narré fue el de Marcelo Otero”.

Así, de esta forma, se escribe la historia de Rodrigo Romano. Queda atrás un pasado de gritos y goles que sigue repasando en su memoria.

-“Es difícil decir cuál es el mejor gol que relaté de la selección. Pensando me quedaría con el segundo tanto de Suárez ante Inglaterra en la Copa del Mundo de Brasil. También, por su significado, el segundo gol de Forlán ante Ecuador, en Quito, en 2009. No dejaría sin mencionar el gol de penal del Pelado Cáceres ante Argentina en la Copa América del 2015. Esos fueron de penal, pero tuvieron el gran significado de devolvernos la vida para ir al mundial, el primero, y el otro nos puso en camino de ganar la Copa América. Pero. En general, cada gol que grito de la selección, lo hago con mucha pasión, con el fervor del hincha y pensando en el significado que tiene para Uruguay cada triunfo de la selección”.

Feliz relato Rodrigo, en el partido 200 de la selección y, “tomara” –como en portugués quiere decir “ojalá”-, sea con otro batacazo.

“Cada gol que grito de la selección, lo hago con mucha pasión”, dijo el relator de la Celeste.

“Cada gol que grito de la selección, lo hago con mucha pasión”, dijo el relator de la Celeste.


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