Una caricia al alma
Peñarol homenajeó a Óscar Tabárez, Gregorio Pérez y Jorge Fossati, directores técnicos que hicieron historia en el club. Los tres, expresaron su sentimiento y contaron diferentes anécdotas.
Óscar Washington Tabárez, Gregorio Pérez y Jorge Fossati, históricos entrenadores, en el homenaje que les tributó Peñarol, en el Museo del Palacio Cr. Gastón Güelfi.
El Museo oficial de Peñarol abrió sus puertas para homenajear a Óscar Tabárez, Gregorio Pérez y Jorge Fossati, tres directores técnicos que hicieron historia en el club.
Tabárez, por haber sido el último entrenador de Peñarol campeón de la Copa Libertadores en 1987. Mientras que Pérez y Fossati fueron reconocidos por haber sido los artífices del segundo quinquenio del aurinegro en su historia, desde 1993 a 1997.
En una sala vestida de gala, colmada de historia y de convocados, Ignacio Ruglio, presidente de Peñarol, presentó el homenaje a los tres directores técnicos que “dejaron su huella” en el club, para que éstos expresen sus sentimientos ante el emotivo reconocimiento y cuenten sus anécdotas personales en sus respectivos pasajes por el aurinegro. Hubo una frase que se alineó, se repitió y coincidió entre los tres homenajeados: “Un mimo al alma”. Quizás, alguno pudo haber cambiado una palabra, pero la esencia del mensaje fue la misma.
El primer entrenador que tomó la palabra fue Óscar Washington Tabárez, quien expresó: “Hacer es agradecer. Por eso agradezco. Estoy en una etapa diferente, tengo muchas limitaciones, ya las tenía desde cuando estaba trabajando en mi última etapa. Por ello, lo que rescato en estos momentos son los recuerdos. A la gente que conocí en el fútbol. Todo lo que pude vivir en mi etapa como entrenador. En los clubes donde estuve, las historias, las experiencias y las anécdotas. Como por ejemplo, en el partido de vuelta contra el América de Cali en Montevideo (por la final de la Copa Libertadores 1987). En ese partido, la gente en la tribuna nos ayudó a ganar. El público presente, jugó ese partido. Es algo que recuerdo mucho. En el fútbol hay una combinación entre los que están en la cancha y no lo están. Pasa ahora en el Campeón del Siglo. Esa vivencia me quedó marcada”, contó el Maestro entre sus anécdotas que más le marcaron en Peñarol.
Tabárez, continuó su expresión: “Que sea parte de este reconocimiento, es una caricia al alma”. Y agregó: “Yo trato de leer bastante. Leí el libro “Cincuenta años de gloria”, de José Leandro Andrade. Y es algo que me lleva al recuerdo de lo que expresé”.
El Maestro, ponderó este homenaje de Peñarol como un evento muy especial para él: “Desde que salimos de la selección, pasaron cuatro años. No di una nota. No por discriminación de nadie, solamente porque no encuentro sentido estar hablando de los que ahora son los actores. Por ello, en esta oportunidad, nunca se me pasó por la cabeza decir que no. Porque se trata de algo nuestro, hablar de una cosa concreta de lo que pasó”. A su vez, manifestó: “En mi carrera, he aprendido muchas cosas. Como por ejemplo: el que es periodista es periodista. Nosotros no podemos hablarle a un periodista como le hablo a mi hija. Hay que tener cuidado con eso”. Y concluyó: “Este homenaje es algo muy importante. También acepté porque aprecio mucho a los que organizaron el evento”.
Jorge Fossati, fue el segundo entrenador homenajeado que expresó sus sentimientos por el reconocimiento personal: “De alguna manera, me siento hasta disminuido en este lugar. Estar al lado de dos glorias del fútbol uruguayo, y de Peñarol concretamente, no puedo más que decir que me siento honrado por este llamado. Soy agradecido por tener un rinconcito en la historia de este club lleno de historia”.
“Es para estar agradecido con la vida. El haber tenido la oportunidad de defender esta camiseta durante ocho temporadas como jugador y después volver en un rol diferente, en una experiencia de vida inolvidable, de las más lindas de mi vida, cuando empecé mi carrera como entrenador”, dijo “El Flaco”, quien contó cómo fueron sus comienzos en Peñarol: “En ese momento, me llama Don Roque Máspoli, que era supervisor de las divisiones juveniles de Peñarol, a instancias de mi gran amigo el “Indio” Olivera. En aquel tiempo estaban reformulando las divisiones juveniles, también coincidió que se iba el técnico de Primera división, que era Menotti. Don Roque me dio la posibilidad de dirigir la Quinta y Cuarta división. Después, me tocó dirigir en Primera, en diferentes equipos importantes, como la selección uruguaya y el primer equipo de Peñarol, pero el recuerdo de cuando empecé fue algo maravilloso. Esa experiencia la tomo como una experiencia de vida porque podes ayudar al que recién está empezando. Le das armas para su carrera. Me gratificó mucho”, manifestó Fossati.
El técnico, se refirió a su experiencia en el Quinquenio y al año que le tocó dirigir en dicha consagratoria: “Después, volví a Peñarol en el año 96’ y me tocó meter cabecita en una obra que ya estaba tres cuartas partes construida por Gregorio (Pérez). Cuando él se va a Independiente (Avellaneda), me toca a mí la responsabilidad del cuarto año (1996). Aquel equipo ya tenía mucho camino recorrido. Solo era reafirmar esa obra ese año, para que después, volviera el arquitecto original (Gregorio) para terminar aquella obra (Quinquenio)”. Y agregó: “Por eso, me meto en esta galería de técnicos enormes que ha tenido Peñarol en su historia. Tener esta oportunidad de estar aquí, en este lugar de un club de la magnitud de Peñarol, y tener un pequeño lugar en un rinconcito en la memoria de un club de la magnitud de Peñarol, es un verdadero honor”, expresó Fossati.
Entre sus anécdotas y vivencias en el club, contó: “Se me viene a la memoria una anécdota en el recordado partido del 2014 (5 a 0 contra Nacional). En el segundo tiempo, hago un par de cambios. Pongo al “Lolo” (Estoyanoff), a Núñez (Carlos). Hasta que pasa el juez de línea por al lado mío, y me dice: “¡Jorge, pará de poner veloces que me estas matando!”. Su anécdota final, contagió de risa a los presentes.
El último de los homenajeados en tomar la palabra fue Gregorio Pérez, quien se despachó en profundos sentimientos hacia el club: “Estar acá es como estar en mi segunda casa. Es un placer para mí estar al lado de Jorge y Óscar”. Y explicó su relación con ambos: “Con Óscar nos conocimos en el año 77, fuimos jugadores y compañeros de equipo en Bella Vista. Después, mantuvimos el trabajo en la selección. Con Jorge, tengo una gran amistad, es un técnico exitoso”.
Gregorio, continuó con su emotiva expresión: “Uno se siente reconfortado por esto, es un masaje al alma. Estar uno ahí, en las paredes del club, y que de repente venga algún amigo, nieto y vea todo eso, es reconfortante. Hay que ser agradecido. Porque si uno está aquí en este lugar, es porque mucha gente lo acompañó en su carrera. Y ni que hablar el agradecimiento a los verdaderos protagonistas, que son los jugadores”. Y agregó: “A mí me cuesta mucho expresar mis sentimientos por Peñarol. Y no porque vayan pasando los años. Me cuesta manifestarlo, porque desde que tengo uso de razón soy de Peñarol”.
Entre sus anécdotas, Gregorio contó su inolvidable historia y su arraigo con Peñarol: “Yo nací en un pueblo pequeño, de 300 familias, mi padre era de Peñarol y yo seguí su pensamiento. Justamente, de la mano de él, vengo por primera vez al Estadio Centenario a ver a Peñarol, en el año 62. Ya era grande, tenía 14 años. Venía en ferrocarril, en un paseo extraordinario. Ese día fue inolvidable. ¡Venir a ver a Peñarol, aquel gran equipo de los 60’!
“Ese día, debutaba contra Rampla Juniors y en ese momento a Peñarol lo dirigía Bella Guttmann. Se hablaba de un gran técnico, al que Peñarol le había ganado la Copa Intercontinental cuando dirigía el Benfica el año anterior. Recuerdo que al siguiente año que perdió contra Peñarol, Guttmann fue destituido del Benfica y recaló en Peñarol cuando Roberto Scarone (el técnico multicampeón) se fue a Perú. Para mí, ese día, me quedó grabado a fuego, desde que tengo uso de razón”, expresó Pérez.
Para finalizar su oratoria, Gregorio, agasajó y tomó del brazo al presidente Ruglio, e impulsó unas palabras de aliento a los presentes, refiriéndose al presente y futuro del club: “Mas allá del momento que estamos pasando, hay que seguir. Esto es fútbol. ¡Vamo’ arriba Peñarol!”, concluyó el técnico homenajeado.
