Las lesiones, el gran dolor de cabeza
Mientras Peñarol festeja el título de la Supercopa, la situación sanitaria del equipo preocupa y se convierte en un tema llamativo. Varias bajas de cara al inicio del campeonato.
Lucas Ferreira se retuerce de dolor en el césped, luego de sufrir una lesión en su gemelo izquierdo, mientras Franco Escobar y Sebastián Britos intentan asistirlo.
Peñarol comenzó el año de manera turbulenta, con la fuerte presión de iniciar con el pie derecho en la Supercopa, tras haber perdido el Campeonato Uruguayo ante Nacional, y sumido en un mar de críticas por el mercado de pases, donde algunas incorporaciones prioritarias se han dilatado demasiado.
Tras 120 minutos de fútbol en el Estadio Centenario, con una paridad que permaneció intacta, el equipo de Diego Aguirre se consagró campeón desde el punto penal. Por un lado, la victoria y el título representan un baño de alivio para comenzar el nuevo campeonato con una postura un poco más relajada. Pero, por otro, al técnico se le presentó un fuerte dolor de cabeza causado por un tema que viene haciendo estragos en el equipo desde el año pasado y que no cambió en el inicio del 2026: las lesiones.
En el duelo de anoche, tres de las seis variantes que Aguirre realizó fueron por cuestiones sanitarias.
En el entretiempo, Nahuel Herrera fue sustituido por una sobrecarga muscular en el músculo posterior de su pierna izquierda y en su lugar ingresó el juvenil Kevin Rodríguez. El zaguero que se destacó en la temporada 2025 llegó al partido entre algodones y su salida se debió a una cuestión de precaución, por lo que podría recuperarse de cara a la primera fecha del Torneo Apertura, donde Peñarol debutará ante Montevideo City Torque.
A los 60 minutos del partido fue el turno de Lucas Ferreira, quien en un retroceso contra el “Diente” Nicolás López, quedó desplomado y visiblemente dolorido del gemelo de su pierna izquierda. El zaguero se retiró con dificultad para caminar y su lugar lo tomó Andrés Madruga, quien más tarde convirtió el penal de la consagración. El caso de Ferreira es, quizás, el más preocupante y todo indica que el jugador pudo haber sufrido alguna rotura muscular. Se le realizarán estudios y, en caso de confirmarse la lesión, se perdería el inicio del campeonato.
Junto con Madruga, a los 60 minutos, también ingresó Eduardo Darias a la mitad de la cancha en lugar del argentino, Gastón Togni. El volante realizó un buen desgaste y mostró destellos de su calidad en el juego, pero su falta de ritmo le jugó una mala pasada. El plan del cuerpo técnico era que Darias no jugara más de 30 minutos, pero el alargue lo obligó a continuar y, cuando cumplió 45′ en cancha, sintió molestias físicas en la zona de los abductores y fue sustituido.
Pero la pesadilla no terminó ahí, sino que inmediatamente después de la salida de Darias, un nuevo jugador carbonero cayó en el césped extenuado. Fue Jesús Trindade, quien luego de un gran desgaste a lo largo del partido, sufrió fuertes calambres que le impidieron seguir jugando con normalidad. Pero Peñarol ya se había quedado sin cambios, por lo que el mediocampista debió permanecer en la cancha y se colocó como centrodelantero, mientras que Facundo Batista se sacrificó y se metió en la defensa.
Emanuel Gularte, quien fue el baluarte de la defensa carbonera en el clásico, terminó el encuentro con un dedo del pie inflamado, producto de la intervención salvadora que protagonizó en la primera parte, donde le ahogó un remate a Maximiliano Gómez tras estirarse al máximo. Si bien completó el partido sin dificultades notorias, el jugador podría realizarse estudios para descartar una lesión.
De esta manera, sin que el Campeonato Uruguayo 2026 se haya puesto en marcha, el departamento de sanidad de Peñarol ya se encuentra colmado de trabajo y Aguirre cuenta con ausencias bajas de cara al debut. A las bajas ya confirmadas de Lucas Hernández, Abel Hernández y Maximiliano Olivera, podrían sumarse más como consecuencia del partido de anoche. También cabe recordar que Washington Aguerre no estará disponible hasta la tercera fecha, ya que debe cumplir una suspensión que arrastra desde su salida del fútbol colombiano.
El estado sanitario del conjunto carbonero se ha convertido en un tema llamativo y preocupante tanto para la interna como para los hinchas. Sobre el final de la temporada pasada, Peñarol terminó jugando con un equipo diezmado, y la misma imagen de fragilidad parece repetirse en el comienzo del 2026.
